Una ruptura es algo que se rompe y trae un avance a tu vida. El pueblo de Israel nos muestra que la esclavitud no siempre comienza con un problema: ellos llegaron a Egipto por una provisión, y terminaron esclavos. Hay quienes esperan una bendición y, cuando llega, quedan esclavos de ella, porque su confianza estaba en lo que recibirían y no en el Dios que se lo dio.
La estrategia de mantenerte ocupado
Faraón ordenó: «Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas». Ya no les darían paja para los ladrillos: tendrían que conseguirla ellos mismos. Estarían tan afanados que no tendrían tiempo de creer lo que Dios decía por medio de Moisés y Aarón. Faraón sabía que, si abrían espacio para creer la palabra de Dios, serían libres.
Faraón ya no está, pero la estrategia sigue igual: dividir tu mente y tu corazón, afanarte tanto que no haya tiempo en tu vida ni en tu familia para una oración ni para ejercer fe. Hoy se suma el exceso de información que no fuimos diseñados para recibir, y que nos deja aturdidos y distraídos. Trabaja y esfuérzate; pero si estás sobrecargado, pregúntate si no te has vuelto esclavo de un sistema.
Alguien emigró para cumplir el sueño de ganar dinero, y lo logró; pero ahora tiene tres trabajos y no tiene tiempo para disfrutarlo. Antes era esclavo sin dinero; ahora, con dinero. Tener dinero no es libertad. La libertad viene de adentro, nunca de afuera: en lo poco, en lo regular y en lo mucho.
La fe te impulsa a tomar decisiones que desafían las circunstancias y traen una ruptura. Si abres espacio para creer, puedes creer que tu matrimonio puede ser restaurado, que tu vida puede cambiar, que puedes ser libre de una adicción.
De la interacción a la relación
A veces tienes una interacción con Dios, pero no una relación: «Dios, necesito esto». Se vale pedir, y Dios responde en su misericordia. Pero él quiere llevarte más allá. Quiere una relación contigo. Aparta tiempo para relacionarte con él, y deja que su presencia marque un antes y un después en tu vida.
Una mentalidad renovada
La mente es tu capacidad de pensar. La mentalidad se forma con lo que piensas y has vivido desde niño. Los israelitas solo habían escuchado de faraón, cautiverio y esclavitud. Todos traemos patrones heredados: lujuria, adicciones, pobreza, divorcio, abandono. Pero el nombre de Jesús es sobre todo nombre, y en ese nombre se rompen las cadenas.
Jesús puede liberarte en un instante. Pero mantenerte libre depende de tu decisión de seguir sus enseñanzas. Puedes ser liberado y, al salir, correr de nuevo a lo que te ataba. Jesús no vino para darte un momento de libertad, sino una vida en libertad. Imagina un Dios ilimitado y una mentalidad limitada: no importa cuánto quiera hacer Dios si tú no se lo permites.
«Renovaos en el espíritu de vuestra mente». Te toca dejar que el Espíritu obre. «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».
Versículo clave
«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»
Romanos 12:2
Lo hacemos al revés: no nos conformamos con nuestra casa, nuestro carro, nuestra ropa, pero sí nos conformamos con pensamientos limitados que nos mantienen esclavos. Así nos frustramos, nos amargamos y envidiamos. Un corazón agradecido es un corazón saciado por Dios. No seas esclavo de un sistema que te enseña que serás feliz con lo próximo: el próximo carro, la próxima casa, la próxima relación. Si hoy no hay plenitud en tu vida, no te falta algo: te falta Dios.
Clama a Dios y mira a Dios
Frente al mar, con el ejército detrás, el pueblo le reclamó a Moisés: «¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?». Clamaban a Dios, pero miraban a faraón. Puedes pedir a Dios con tu boca y tener todo el día en tu mente la situación que enfrentas. No permitas que lo que vives esclavice tus pensamientos. Mantén presente a Dios, el que abre el mar.
Preferían los ajos y las cebollas de Egipto: lo que aparentemente los sostenía, aunque los mantuviera esclavos. Primero estuvieron atrapados por faraón, y luego por sí mismos, porque la incredulidad lleva a la necedad. A veces resistimos al mismo Dios que quiere liberarnos. Pero siempre ha sido Dios quien nos ha sostenido, no un sistema ni un país.
La fe crece en lugares inciertos
No nos gusta la incertidumbre, pero no es tan mala como pensamos. Dios puede usarla para tu bien: allí aprendes de quién dependes. Hay cosas que nunca habías vivido y que no puedes entender. Pero la fe crece en lugares inciertos, y la espera puede ser el mejor lugar para ser formado, como José en la cisterna y en la cárcel.
«Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis». El miedo vendrá; te toca mantenerte firme aunque te tiemblen las piernas. Lo que enfrentas puede ser más fuerte que tú, pero no más que el Dios que llevas dentro.
Suelta el control y deja que Dios pelee
Dios también te pregunta si estás listo para su forma de hacer las cosas. Nadie puede enmarcar a Dios, ni siquiera las estructuras religiosas. Él obra como quiere y donde quiere. Cuando creías que todo había terminado, él puede traer una ruptura. Pero tienes que estar dispuesto a su manera, sin pedirle que coopere con tus planes.
«Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos». Hay un momento en que ya hiciste lo que te tocaba, y Dios te dice: «Ahora haré lo que solo yo puedo hacer».
Versículo clave
«Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.»
Éxodo 14:14
El control te tienta a hacer lo que solo Dios puede hacer, como cambiar a otra persona. Puedes ser buen testimonio, pero solo Dios llega a lo profundo de un corazón. Suelta el control y aférrate al Dios que verdaderamente lo tiene.
«Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados». Los egipcios confiaron en el camino, no en el Dios del camino. El milagro no está en lo que sientes, sino en lo que crees. Un sentimiento puede fallar; la palabra de Dios jamás te fallará. Haz espacio para creer, y deja que Dios pelee por ti.
Referencias bíblicas
- Éxodo 5:9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Efesios 4:23 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Romanos 12:2 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Éxodo 14:11 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Éxodo 14:13 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Éxodo 14:14 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hebreos 11:29 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


