EN Oración
Serie Atmósfera

Un mensaje de paz en medio de la tormenta

Con el relato de Pablo durante el naufragio, aprende a recibir la paz de Dios y a llevar esperanza a tu familia, tu trabajo y cada lugar al que vayas.

Predicador
Josué Pascual
Publicada
Duración
35 min

Una paz que también se transmite

Jesús nos enseña a responder de forma distinta ante la vida y sus circunstancias. En momentos tensos —en el trabajo, en el tráfico, en la familia— puede irse la paz. Pero Dios quiere que seamos pacificadores: personas que llevan paz a donde van.

Filipenses 4:7 presenta la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento y guarda los corazones y los pensamientos en Cristo Jesús. Pablo no hablaba desde una situación tranquila, sino después de atravesar una tormenta en el mar, el naufragio que relata Hechos. Esa conexión invita a mirar el contexto de sus palabras: ¿qué permite transmitir paz en circunstancias difíciles?

Versículo clave

«Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.»

Filipenses 4:7

El viaje se complica

Hechos 27:7-10 describe una navegación lenta y difícil. La nave avanzaba con dificultad frente a Gnido y Creta, y llegaron a Buenos Puertos. Ya era peligrosa la navegación, y Pablo advirtió a quienes estaban a bordo que el viaje podía ocasionar perjuicio y mucha pérdida, no solo para la carga y la nave, sino también para sus vidas.

Quizá alguno se preguntó qué sabía Pablo, si no era marinero ni capitán. Así pasa con las decisiones tomadas con prisa: a veces no nos detenemos a preguntarle a Dios si es el momento correcto, y algunas tormentas que vivimos pueden proceder de decisiones nuestras, no de Dios.

El centurión dio más crédito al piloto y al patrón de la nave que a lo que decía Pablo. Como el puerto no parecía adecuado para pasar el invierno, la mayoría acordó zarpar, con la intención de llegar a Fenice, otro puerto de Creta. Cuidado con avanzar sin atender una voz que ofrece cautela, especialmente cuando la prisa pesa más que la búsqueda de dirección.

Poco después, cuenta Hechos 27:14, un viento huracanado llamado Euroclidón golpeó la nave. Así se acumulan a veces las dificultades: ya había una situación incómoda, y luego se suma algo fuera de nuestro control. Problemas en el trabajo, la familia o las finanzas: circunstancias que no salen como esperamos.

Dios desea que encontremos su paz en todo tiempo y podamos compartirla, sin depender de lo que dicte el momento. No toda dificultad puede evitarse, ni el creyente controla la tormenta; pero hay una paz que, como dice Filipenses, no depende de que las circunstancias sean sencillas.

Cuando parece que se pierde la esperanza

Hechos 27:20 relata que durante muchos días no aparecieron el sol ni las estrellas y que, en medio de una tempestad intensa, se había perdido la esperanza de salvarse. Imagina la poca visibilidad, el frío, la humedad, la oscuridad y la soledad: la sensación de abandono que pueden producir las dificultades.

En Hechos, Pablo se pone en pie y exhorta a quienes iban en la nave a tener buen ánimo: no habría pérdida de vidas, aunque sí se perdería el barco. No era fácil transmitir ese mensaje cuando parecía que se hundían y todos habían perdido la esperanza. Llevar paz no significa negar lo que ocurre ni esperar a que todo cambie para ofrecer esperanza.

La diferencia no se nota solo porque alguien vaya a la iglesia o publique una foto, sino por la atmósfera que lleva consigo. En el trabajo y en la casa, un mensaje de paz se expresa en la manera de tratar y responder, en no maltratar y en no esperar que todo cambie para ofrecer esperanza. Cuando surge un problema, ¿te buscan para ayudar a resolverlo o temen que lo compliques?

Esa es la paz que se nota.

Pablo sabía a quién pertenecía.

Y no lo ocultaba.

La respuesta de Pablo y su confianza en Dios

Pablo habla de «el Dios de quien soy y a quien sirvo»: hizo visible su pertenencia a Dios. ¿Cuánto haces notar a quienes te rodean que sirves a Dios? Quienes están cerca de un creyente pueden ser alcanzados por beneficios del cielo.

Versículo clave

«Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo»

Hechos 27:23

Si atraviesas una crisis financiera, una enfermedad, angustia, temor o persecución, hay esperanza, propósito y futuro para ti y tu familia.

Servir a Dios se nota.

Cuando un ser querido enferma gravemente y los médicos quitan la esperanza, aun quien lleva semanas creyendo puede sentirse debilitado y sin paz al mirar lo que sucede. En ese momento, alguien cercano puede recordarnos las promesas que Dios ha hecho y que aún no se han cumplido. Esas palabras devuelven vida al corazón, porque recuerdan que hay propósito. Dios sí cumple sus promesas.

Recordar las promesas devuelve la paz.

Recordar las promesas: el testimonio familiar

No se necesita un lugar formal para transmitir un mensaje de paz: todos pueden hacerlo. Que quienes están cerca vean algo de Jesús en ti; no hace falta esperar a una crisis para aprender de Pablo. Comparte la paz de Dios, distinta de la paz del mundo, y recuerda que hay mucho por delante. Acude a las personas enfermas para ofrecerles al Dios que puede sanarlas, y ora y acompaña a quienes estén cautivos, oprimidos o enfermos.

Siempre hay una oportunidad para empezar de nuevo.

Quien lleva paz refleja que es hijo de Dios.

Y eso puede hacerlo cualquiera.

Llevar paz fuera de la tormenta

Mateo 5:9 dice: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Transmitir paz está conectado con la eternidad y con la identidad de hijos de Dios: la paz se relaciona con lo eterno, y a quien le falta paz le falta algo de lo que hay en el cielo. Si te has alejado, puedes volver y acercarte a Dios para comenzar de nuevo y llevar un mensaje diferente.

Ser pacificador es una bienaventuranza.

La puerta para volver está abierta.

Mateo 5:9 lo resume: los pacificadores son hijos de Dios.

Decide cambiar la atmósfera donde estés. Dios da esperanza y paz a quienes han perdido la esperanza y a quienes sienten que la tormenta no termina: no están solos, y el propósito se cumplirá. Dios preservará la vida de cada familia, hombre y mujer.

Pide visitaciones de ángeles y ayuda de parte de Dios, como el servicio de los ángeles del que habla Hebreos, y que haya milagros y muchos puedan salvarse. Si reconoces que has perdido la paz o necesitas recuperarla, acércate a Dios. Hay esperanza y sanidad, y la situación actual no es el resultado final.

Una invitación a volver y empezar de nuevo

Si sientes que olvidaste la esperanza o estás abandonado, hay una oportunidad, como la que Pablo encontró y como la que tuvieron quienes se salvaron aquel día. Recibe a Jesús; si deseas reconciliarte con Dios, haz esta oración: pide perdón, reconoce a Jesús como Señor y Salvador y entrégale tu corazón.

Permanece en Dios. Gloria a Jesús. Eres bienaventurado y dichoso porque llevas la paz de Dios: que la semana y los lugares a los que llegues sean diferentes por esa paz.

Referencias bíblicas