Hay una relación que merece atención y que muchas veces necesita sanidad: la relación con papá.
No se puede estar listo, atento y con visión en medio de lo que sucede si se está herido o si no se tienen buenas relaciones.
Las caídas pueden traer de nuevo a la vida. El hijo pródigo, al regresar, fue encontrado y celebrado, y se restauró su relación con su padre, que lo había amado y cuidado.
Una relación que merece atención
Cada uno vive una situación distinta con su hermano, su madre o su padre, pero hay que velar por la relación con papá y buscar sanidad. Aun con un padre extraordinario, trabajador y presente, pueden quedar heridas; y hay otros casos: hogares disfuncionales, padres absorbidos por el trabajo o padres que se han ido a un vicio.
Las relaciones familiares pueden ser difíciles en la vida diaria. Los hijos a veces piensan distinto de sus padres y, en el colegio o en la universidad, creen que ya no los necesitan y que se las saben todas. Honrar al padre y a la madre implica mantener una buena relación con ellos, no solamente obedecerles, y esa relación trae buenas cosas para el resto de la vida.
Una relación dañada con el padre puede distorsionar la relación con Dios, el Padre que ama, y afectar los vínculos con amistades y con compañeros de estudio o de trabajo. Muchas personas amargadas, aisladas o encerradas no han recibido sanidad en el corazón por una mala relación con su padre.
Sanar es un proceso. No tengas miedo a los procesos de Dios: él toma a las personas en sus manos como Padre, las levanta, las cuida y las trae de nuevo a la vida. Si tu relación con tus padres quedó dañada en el corazón o en la mente, Dios está de tu lado para sanarla.
Aprender también desde la experiencia de ser padres
Ser padre cuesta. Los hijos pueden ser extraordinarios y, a la vez, traviesos y obstinados, como si no encontraran un “no”. Los padres aprenden a serlo a partir de lo que conocen y de lo que aprendieron de sus propios padres.
Ser padre o madre requiere mucha sabiduría de Dios. Quizá de joven te preguntabas por qué tu padre o tu madre eran de cierta manera; quien llega a ser padre entiende que no existe un manual que diga exactamente cómo actuar con los hijos, qué decirles o cuándo hacerlo.
Los padres se equivocan: a veces castigan cuando están enojados o regañan porque están estresados. Entenderlo ayuda a perdonar las heridas de la niñez: los padres se equivocan, quieren lo mejor para sus hijos y pueden herirlos sin querer.
Si crees que ya lo sabes todo y que no necesitas la dirección de tus padres: los mejores consejos y las mejores soluciones a conflictos emocionales y espirituales se pueden encontrar en casa, con papá o con mamá. Los padres siguen siendo padres sin importar la edad de los hijos.
Dios como Padre para quien no tuvo esa figura
Andrés hace una pausa para hablar de quienes no conocieron a su padre, fueron abandonados por él, viven lejos de él o lo perdieron por su muerte. En esos casos, el reflejo de la figura paterna necesita ser Dios. Cuando alguien no tiene esa figura o no se ha sentido validado como hombre o mujer, puede buscar llenar vacíos en diferentes cosas. La voz y la bendición del Padre pueden llenar un vacío que otras cosas no llenan.
Tengas o no tengas padre, hay un Padre en el cielo que quiere sanar tu corazón. Quizá la relación se debilitó porque la dejaste olvidada, por la distancia o por otras situaciones; puede restaurarse.
Efesios 1:4 en adelante, en la traducción Lenguaje Actual, dice que Dios nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo para que fuéramos suyos y viviéramos sin pecado, y que, por amor, decidió enviar a Jesucristo para adoptarnos como hijos; Dios lo había pensado así desde un principio. Dios te eligió sin que dependiera de lo que hiciste, haces o harás, y te colocó en la familia en la que estás, con los hermanos que tienes.
Versículo clave
«según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad»
Efesios 1:4-5
Consejos que se reconocen con el tiempo
Hay consejos de los padres que se reconocen con el tiempo. Una madre le dice a su hija que no le gusta una de sus amigas; la hija cree que exagera, y meses después esa amiga le hace algo muy malo. Entonces entiende que su madre quería darle un buen consejo, aunque por orgullo le cueste admitirlo.
Los padres siguen teniendo un lugar de cuidado y orientación, aun cuando los hijos son adultos y están casados. No se trata de obedecer automáticamente, sino de escuchar y cuidar la relación.
Romanos 12:17-18: «No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres». El pasaje llama a buscar un corazón sano y paz con las personas, empezando por la relación con los padres en la vida diaria.
Versículo clave
«No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.»
Romanos 12:17-18
Una invitación a restaurar y perdonar
Dios es Padre por excelencia. Restaura la relación con tu padre y con las personas con quienes vives o que están lejos de casa.
Dios nos escogió a pesar de nuestros errores: así es su amor. El envío de Jesucristo nos da libertad, y Dios lo había pensado desde el principio. Si tuviste una adolescencia o juventud tormentosa, o te apartaste buscando aceptación en amistades, alcohol, drogas o pornografía, hoy puedes ser libre por el amor del Padre.
Hay tres pasos para sanar la relación con papá. Primero, recordar que tu padre también es humano y se equivoca, y darle una oportunidad. Segundo, reconocer que nadie le enseñó a ser padre: nadie le indicó cómo guiar, orientar o acompañar en la vida. Tercero, decidir perdonar. Perdonar al padre o a la madre traerá vida a tu corazón.
Ora a Jesús: pídele que entre en tu vida y en tu corazón. Vienen cosas buenas y un nuevo tiempo con tus padres; que Dios haga un milagro en tu vida. Amén.
Decide perdonar, restaurar las relaciones y amar a quienes están en casa, y también a las personas de quienes te separaste. Eso traerá vida a tus relaciones.


