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Serie Life

Temporadas que cobran vida: firmes en el lugar que Dios nos ha dado

Con las historias de Elías y Gedeón, aprende a confiar en Dios, permanecer firme y reconocer que una temporada puede cambiar cuando él provee y guía, aun por caminos inesperados.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
54 min

Es una temporada en la que pueden cobrar vida cosas que parecían muertas o que ya no tenían sentido. Llega con expectativa: Dios puede sorprender en un instante. En la vida cotidiana hay momentos inesperados —incluso una respuesta dada sin pensar— y no siempre se sabe cuándo llegará un cambio. Espera lo que Dios quiera hacer.

Una palabra en la presencia de Dios

En 1 Reyes 17, Elías declara: «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy». Donde está la presencia de Dios, cualquier cosa puede ocurrir. Puedes esperar en Dios y pedir que algo suceda en tu vida.

Versículo clave

«Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.»

1 Reyes 17:1

Elías anuncia que no habrá lluvia ni rocío durante esos años, salvo por su palabra. Una palabra pequeña, respaldada por la presencia de Dios, puede cambiar el clima de los pensamientos y del corazón, incluso «de depresiones, de tristezas, de dolor, de imposibles», y marcar una nueva temporada. Comienza el día con palabras de adoración y gratitud, aun antes de recibir aquello que esperas. ¿Con qué palabras empezaste hoy? Qué bueno comenzar la semana buscando y adorando a Dios.

Pronuncia palabras que inicien una nueva temporada, una nueva vida o una nueva generación.

Dios puede proveer de una manera inesperada

Dios le indica a Elías que se aparte, vaya hacia el oriente y se esconda junto al arroyo de Querit, frente al Jordán. Allí bebería del arroyo, y Dios había mandado cuervos para llevarle comida. Elías fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y por la tarde, y él bebía del arroyo.

No te aferres a una sola forma de provisión, sino a Dios: incluso si tu empresa está quebrando, Dios puede darte nuevas ideas. El mundo no va a mejor, y habrá aflicciones y hambrunas; pero este es el tiempo de los hijos de Dios y una temporada que cobrará vida para ellos. No todo mejorará en el mundo: hay dolores de parto, tiempos finales y la venida de Cristo, aunque nadie conoce el día ni la hora. Que la iglesia marque una diferencia: donde otros vean un problema, la iglesia puede ser solución y contar con provisión.

La provisión viene de Dios, no de una sola fuente.

Cuando el arroyo se seca

Pasados algunos días, el arroyo se secó porque no había llovido sobre la tierra. Elías llegó a ser «víctima de su propia obediencia»: había obedecido la instrucción, pero terminó ante un arroyo seco. ¿Has obedecido a Dios y, aun así, te has encontrado en un lío?

Si el arroyo no se hubiera secado, Elías no se habría movido. Avanza hacia el próximo milagro y la mejor temporada que Dios tiene para ti. A veces se llega a donde Dios quiere, pero no de la manera esperada, y las limitaciones pueden ser el medio por el cual Dios manifieste grandes milagros. No te des por vencido ante lo que se detiene.

Imagina a Elías, el profeta que fue arrebatado y no vio muerte, frente a un arroyo seco: Dios puede conducir a promesas por medio de limitaciones. Cuando pienses «yo no puedo», recuerda que Dios sí puede obrar. Algunas cosas detenidas podrían abrir paso a un nuevo tiempo y a una mayor manifestación de la mano de Dios.

Si el arroyo no se hubiera secado, Elías no habría llegado al monte Carmelo, donde se manifestaba la gloria de Dios, ni a la viuda. Ella tenía poca harina y poco aceite, y el profeta le pidió de lo que tenía; parecía inimaginable, pero el aceite no dejaría de fluir. No te entristezcas automáticamente cuando algo se detiene: Dios puede conducirte así a un milagro mayor, a un nuevo tiempo y a la provisión para otros. David fue escogido aunque estuviera limitado. Reconoce con gratitud los pequeños milagros de cada día para disponerte a ver otros mayores.

Dios es suficiente.

La gratitud abre los ojos a los milagros mayores.

La identidad no queda definida por la dificultad

Gedeón era el menor de su clan. Dios le dijo que era esforzado y valiente, y Gedeón respondía que era pobre y el menor de sus hermanos: lo vivido había reducido su identidad. No permitas que las circunstancias de una temporada reduzcan tu identidad: Dios ve a sus hijos como valiosos, y lo más importante es lo que llevan dentro.

Dios escogería a pocos.

Un ejército reducido y una victoria que es de Dios

En Jueces 7:2-3, Dios dice que el pueblo que acompaña a Gedeón es demasiado numeroso para entregar a los madianitas en sus manos, para que Israel no diga que su propia mano lo salvó. Tras la convocatoria para que se marcharan quienes temieran, se fueron 22.000 y quedaron 10.000, y la historia termina con 300 hombres. Dios reduce el ejército para que la victoria no se atribuya al poder humano: el resultado depende de Dios, no de la cantidad.

Versículo clave

«Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.»

Jueces 7:2

Dios no siempre trae alivio inmediato, pero sí puede traer revelación para aprender a confiar plenamente. Pasar de 32.000 a 300 pudo parecer una pérdida de seguridad, pero permitió una revelación para la vida de Gedeón y una nueva temporada.

Según Jueces 7:15, Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró y volvió al campamento de Israel diciendo que Jehová había entregado el campamento de Madián. Hay victorias que Dios ya ha dado y que todavía están por manifestarse. Es fácil decirlo cuando el enemigo parece mucho mayor, pero no es mayor que Dios.

La prueba del agua tenía un propósito.

En la prueba del agua, unos la lamían como perros y otros la llevaban a la boca. Estos últimos representan a personas que, aun con necesidades, no se desenfocan del reino y del propósito de Dios. Permanece despierto y atento a lo que Dios ha dicho, aunque haya necesidades. La comodidad es peligrosa, y el amor de muchos se enfriará. Algunas personas pueden abandonar a otras en los procesos difíciles: pon tu fe en Dios, no en quienes quizá no te acompañen hasta el cumplimiento de una promesa.

Despiertos, firmes y atentos

Hay tiempos en que algunos que estaban despiertos se acomodan y otros que estaban cómodos despiertan. Permanece alerta, con la expectativa de la venida de Cristo. Habrá hambrunas, y el mundo no va a mejor; no aceptes como mensaje de fe que todo necesariamente se pondrá mejor. Pero quienes están en Dios pueden tener seguridad, y la iglesia debe marcar una diferencia.

La luz que levantamos es símbolo de lo que la iglesia representa en medio de la oscuridad. Gracias, Espíritu Santo; que se abran los ojos y el corazón.

En la guardia de medianoche se renovaban los centinelas y sonaban las trompetas. Así es la iglesia, una comunidad que cuida y acompaña: mientras unos descansan, otros pueden guardar la vida de los demás. La iglesia no dejará de ser iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Qué bueno congregarse: reunirse también es hacer iglesia y seguir adorando.

Los 300 se mantuvieron firmes, cada uno en su puesto. Cada persona tiene un puesto en el reino: no lo abandones por temor; vuelve, permanece allí y sirve a Dios. No negocies con el mundo los principios, los valores ni la familia, ni apartes la mirada de lo escrito en la palabra aunque haya necesidades: Dios dará provisión, alegría y gozo.

Es tiempo de encenderse.

El ejército enemigo huyó, y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero. Imagina una llamada entre Gedeón y su esposa: ella le pregunta cuántos eran y qué armas tenían, y él responde que eran 300 y que tenían cántaros y trompetas. ¿Y las espadas, la armadura, los niños, un seguro de vida? Gedeón le diría que todavía no habían peleado, pero que tenían a Dios y que Dios ya les había dado la victoria.

Los hombres quebraron los cántaros y sostuvieron las teas. Ese rompimiento es señal de que se rompen límites y aquello que no se había podido superar: desafíos, enfermedad, pecado. La luz de Jesús es como una antorcha encendida. El arroyo seco, la viuda y Gedeón muestran que Dios puede proveer para uno y para otros, guiar a un tiempo nuevo y hacer algo aun cuando alguien se considere pequeño.

Despierta: es tiempo de brillar.

Que la luz se vea en medio de la oscuridad.

Una invitación a responder y permanecer en la fe

Adora a Dios y dile «te amo». Gracias, Jesús. Jesús fue como el cántaro atravesado en la cruz del Calvario, que llevó luz y dio vida eterna. Ábrele tu corazón y haz una oración de perdón, recibiéndolo como Señor y Salvador: bendición, victoria y bienvenida al reino de los cielos.

Quizá te habías acomodado, pero es tiempo de despertar y encenderte. Es tiempo de rompimiento en la escasez y de bendición, y de compromiso en una relación con Dios, no en una religión. Es el tiempo de la iglesia, de brillar y de moverse hacia grandes milagros: cosas pequeñas e inesperadas cobrarán sentido porque Dios estará en ellas. Ve por milagros nunca antes vistos. Dios te bendiga.

No te asustes porque el mundo se oscurece: Dios está con su pueblo, verás victorias y la iglesia seguirá adorando. Que Dios te guarde a ti y a tu familia, en el nombre de Jesús.

Referencias bíblicas