EN Oración
Serie Acceso

La fe que te da acceso

Jesús pagó el acceso a la presencia de Dios. Persevera y ejerce la fe ante las pruebas, creyendo que Dios puede abrir una nueva temporada.

Predicadora
Sofía Bocache
Publicada
Duración
34 min

Acceso es la posibilidad de llegar a algún lugar o hacer algo, y también una entrada, una puerta o un camino. Jesús pagó, hace más de dos mil años, el acceso a Dios al dar su vida en la cruz: por él hay entrada a la presencia de Dios y al reino de los cielos, donde los creyentes esperan verle cara a cara.

No basta con decir que Jesús pagó el acceso. Una puerta que requiere identificación responde, si la huella digital no se coloca bien: «intente de nuevo, por favor». En las dificultades y las crisis, Dios verifica si el acceso es auténtico, y se manifiesta lo que pensamos, sentimos y creemos. A Dios le agrada que seamos auténticos, y en estos días está cuidando nuestros corazones.

No ocultes lo que sientes: está bien presentarse ante Dios y decirle con sinceridad que han aparecido dudas o temor, y contarle qué pasa por tu mente y tu corazón. La mujer samaritana lo muestra. Jesús le pide que llame a su marido; ella responde que no tiene marido, y Jesús le señala que ha tenido cinco y que el hombre con quien vive ahora no es su marido. Esa honestidad abrió paso a algo más: la mujer llegó a ser testimonio para su pueblo, donde habló de Jesús.

La hija de la mujer sirofenicia estaba gravemente atormentada. La mujer clama: «Hijo de David, ten misericordia de mí», y Jesús no le responde al principio. La mujer buscaba acceso por sus propios medios: no era familiar de Jesús y no podía llamarlo «Hijo de David». Jesús responde que no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos, y ella dice que aun estos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Perseveró y le abrió su corazón: «Jesús, auxíliame, ayúdame, socórreme». El Salmo 51 dice que Dios ama la verdad en lo íntimo.

La mujer sirofenicia volvió a intentar entrar, como quien oye: intente de nuevo, por favor. A veces no tenemos acceso a ciertos proyectos, sueños o anhelos, y la incredulidad puede surgir por lo que se ve, se oye o por pensamientos que afectan las emociones y conclusiones. Persevera como aquella mujer.

Acceso con confianza y fe que se mueve

«La fe que te da acceso» se apoya en Efesios 3:12: «En quien tenemos seguridad y acceso con confianza». La Biblia habla de acceso por medio de la fe en Jesús. No te limites a saber que Jesús murió en la cruz: ejerce la fe para acceder a los planes, diseños, proyectos y promesas que Dios tiene para ti.

Versículo clave

«en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él»

Efesios 3:12

Dios se le manifestó a Moisés en la zarza mientras pastoreaba las ovejas de su suegro Jetro, y le dio una señal: la vara, arrojada al suelo, se convirtió en una culebra. Esa señal fue acceso al poder y la autoridad de Dios para lo que Moisés tendría que afrontar. La prueba de la fe es parte de la vida espiritual.

En Éxodo 14, los israelitas tenían el mar delante y a los egipcios detrás. Moisés dijo al pueblo que no temiera, que estuviera firme y viera la salvación que Jehová haría; que Jehová pelearía por ellos y que estarían tranquilos. Pero Dios respondió: «¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen». Esperar no es lo mismo que ponerse en marcha.

Hay personas que creen que Dios debe hacerlo todo, pero el pueblo también debía marchar. Es como si Dios le dijera a Moisés que ya había oído su oración y que era momento de moverse. No todo se resuelve orando: hay momentos en los que, después de orar y pedir, corresponde actuar. La fe no se queda quieta, sino que responde a la instrucción de avanzar.

Versículo clave

«Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.»

Éxodo 14:15

¿Qué crees que Dios puede hacer en ti?

Cuando las personas se paralizan, quedan expuestas a que el enemigo actúe en sus vidas. Persevera en los buenos pensamientos y en la fe, incluso cuando llegan la duda, el temor o la incertidumbre. Perseverar no es una emoción constante, sino seguir adelante en medio de esos momentos.

La historia de Pedro lo ilustra.

La fe recibida también sirve a otros

Jesús pregunta a sus discípulos quién dicen los hombres que es él; ellos mencionan distintas respuestas, y luego Jesús les pregunta quién dicen ellos que es. Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Jesús le dice que esa revelación no se la revelaron carne ni sangre, sino el Padre que está en los cielos; después habla de edificar su iglesia, de las puertas del Hades y de las llaves del reino de los cielos, y de atar y desatar en la tierra y en los cielos.

Pedro perseveró en su convicción a pesar de lo que otras personas decían sobre Jesús, y recibió revelación del Padre. «Cristo» significa «el ungido», el que todo lo puede. ¿Qué crees que Dios puede hacer en ti? ¿Crees que Jesús puede sanar, bendecir un matrimonio o prosperar?

Examina el alcance de tu confianza.

Las llaves que Jesús entrega a Pedro son un acceso que no es solo para él, sino también para otros. En Hechos 2, Pedro predicó y se convirtieron más de tres mil personas; también Cornelio y toda su familia. Creer en Jesús puede abrir paso a otros, como los cuatro amigos que llevaron a un paralítico a Jesús, o el centurión que dijo que bastaba una palabra de Jesús para que su siervo sanara.

Un nuevo comienzo

Cree, muévete, persevera, avanza, camina y marcha. Este es el tiempo para acceder a una nueva temporada y a cosas que no se han visto antes. ¿Y la situación del mundo, la crisis económica y de salud? Aun en esas circunstancias, Dios sigue siendo Dios, tiene el control de todas las cosas y está llevando a sus hijos a una nueva temporada.

Al dar a luz, la madre hace el esfuerzo, y el bebé se estira y se mueve. Así es el nuevo comienzo que trae Dios: el Espíritu Santo impulsa hacia lo nuevo y da fuerza aun cuando sientes que ya no puedes más. Ensánchate, estírate y muévete por medio de la fe. Lo que te toca es seguir creyendo, avanzando, caminando y marchando, porque Dios tiene el control de todas las cosas.

Dios sigue siendo Dios.

No limites a Dios: cree en quién es y extiende el brazo, como Moisés, con la confianza de que el milagro acontecerá. Prepárate para los lugares que no habías soñado ni esperado. Gracias, Jesús, por el acceso que pagaste en la cruz: por la fe, queremos ir a un nuevo nivel.

Y está llevando a sus hijos a una nueva temporada.

Extiende el brazo con fe.

Abre tu corazón a Jesús: pide perdón por tus pecados y errores, pídele que entre y gobierne tu vida, y agradece el acceso a la vida eterna. No es una oración religiosa, sino una decisión que puede cambiar el rumbo de tu vida presente y tu destino eterno.

Es tiempo de perseverar y de acceder a lo que Dios tiene preparado. Dios te bendiga.

Referencias bíblicas