EN Oración
Serie Fortaleza

Fortalece tu mente: cómo renovar tus pensamientos con la Palabra de Dios

Muchas batallas comienzan en la mente. Cambia el molde del mundo por el molde de la palabra, entrena tu mente para ocuparla con lo de arriba, prepárala para la tentación, y cuando llegue una mala noticia, haz como Ezequías: no la releas una y otra vez; extiéndela delante de Dios.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
54 min

Muchas de tus batallas comienzan en la mente. Las circunstancias, el cansancio y las malas noticias buscan quitarte el ánimo y la fortaleza. Sin Cristo, todos teníamos una mente entenebrecida, endurecida, perdida. Pero la sangre preciosa de Jesús vino a redimir tu mente. Eso hay que celebrarlo. Ahora es tiempo de aprender a fortalecerla.

Dios piensa en ti, pero no piensa por ti

No es lo mismo pensar todo el día que pensar bien. Oímos muchas cosas que nos informan; la palabra de Dios no solo te informa: te forma. Otras voces solo deforman tu vida. Antes de que abrieras los ojos esta mañana, Dios ya estaba pensando en ti, desde su misericordia y su gran amor, a pesar de tus errores. Pero Dios no piensa por ti: te dio libertad para pensar.

«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos». Tus pensamientos te llevan a tus caminos. Si permites que tus pensamientos bajos se conviertan en pensamientos altos por el poder de su palabra, tus caminos también se elevarán hacia lugares que nunca imaginaste.

Cambia el molde

«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta». Cada día te presentas como sacrificio vivo por medio de tus acciones.

Versículo clave

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»

Romanos 12:2

Conformarse es tomar la forma del molde. Israel salió de Egipto, pero seguía pensando en los ajos, las cebollas y el pescado de Egipto, mientras Dios quería llevarlo a una tierra donde fluye leche y miel. Egipto era limitado; Dios no lo es. A veces los cristianos vivimos la semana amoldados a un sistema golpeado y destructivo, sin siquiera darnos cuenta. Sumérgete en la palabra, y cambia el molde.

El mundo insiste en que llamemos bueno a lo malo, que el pecado deje de llamarse pecado, y que confundamos la gracia con permiso para seguir igual. Pero la misericordia de Dios te llama a vivir de otra manera. Solo así podrás comprobar, y no solo escuchar, que su voluntad es buena, agradable y perfecta.

Una conducta nueva

Seguir a Cristo trae frescura en la conducta y en el pensamiento, porque así como piensas, así te conduces. Puedes ser cristiano de nombre y seguir viviendo con el molde de Egipto. Hay quienes dicen: «Si no me tomo unas botellas, no me divierto». Dios te ofrece una satisfacción que ninguna adicción puede darte: gozo y alegría sin depender de nada más.

Sadrac, Mesac y Abed-nego no se arrodillaron ante la estatua, aunque calentaran el horno siete veces más. Daniel «propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey». Babilonia quería imponerle su cultura, su molde. Cuando prohibieron orar, él siguió abriendo sus ventanas y orando como antes. Esa es una conducta fresca: decir «no» cuando hay que decirlo, conforme a lo que dice la palabra, no a tus emociones.

Bajo presión social, a veces somos una cosa delante de Dios cuando tenemos necesidad, y otra delante de nuestras amistades, por miedo a que ya no nos inviten. Pero lo social no te salva. Fuiste marcado por Dios para hacer la diferencia, para que quienes te rodean lleguen a conocer, honrar y amar a Dios.

Entrena tu mente

Aprende a hablarle a tu mente en lugar de solo escucharla. Estamos acostumbrados a oír al corazón: «Siento que quiero; haz lo que tengas que hacer para ser feliz». Pero tú puedes decirle: «Esto que estoy pensando no está bien. Es tiempo de corregirlo».

«Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios». Ocupar es llenar un espacio, tomar control de un territorio. Si no llenas tu mente de lo de arriba, dejas espacio para que el enemigo se mueva con facilidad, y tú mismo le das la materia prima para destruirte. Todo lugar vacío, otro lo ocupa. No significa que no trabajes ni te diviertas, sino que en toda motivación de tu mente esté Dios.

Versículo clave

«Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.»

Colosenses 3:2

Cuida lo primero que pones en tu mente cada mañana. A veces lo primero que hacemos es mirar la pantalla y frustrarnos viendo la vida de otros, que solo muestran su mejor momento. La Biblia no aparenta: muestra la humanidad de sus héroes. Cuestiona tus pensamientos y sácalos a la luz. Lo que comienza como un juego puede terminar en desgracia. Medita en la palabra de día y de noche, y que tu propósito esté siempre al frente.

Preparado para la acción

«Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado». La tentación siempre llega, y si no has entrenado tu mente antes, te sorprende. Todos podemos ser tentados y todos podemos caer; por eso dependemos de Dios. Mira en la Biblia lo que sucede después del pecado, no solo el momento del placer.

«Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz». Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en ti, él vivificará también tu cuerpo mortal. Lo que el mundo te muestra no es vida; Jesús vino para que tengas vida, y vida en abundancia.

Extiende la carta delante de Dios

El rey de Asiria amenazó a Ezequías con cartas: «No te engañe tu Dios en quien tú confías». «Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová». Nosotros solemos leer una y otra vez la mala noticia, el diagnóstico, el saldo de la cuenta, y así pensamos de más hasta que nos derrumbamos.

Extender la carta no es negar la realidad. Es hacer lo que te toca y decir: «Señor, esta batalla es tuya». Hay batallas que solo Dios puede pelear, y cuando se las entregas, él pelea por ti. Una mente fortalecida es una mente rendida a Dios. Aun si sientes que perdiste la batalla, en Cristo eres más que vencedor. Extiende hoy tu carta delante de él.

Referencias bíblicas