Ruptura es la acción o efecto de romper: algo se rompe para traer un avance. Dios quiere romper lo que te detiene y establecer un orden divino en tu vida personal y espiritual, con efectos que también verás en lo físico. Hay cuatro rupturas que Dios anuncia.
1. Una ruptura de la sequía
La sequía es la ausencia de lluvia. Quizá has sembrado, trabajado y te has esforzado, pero no ves fruto. Dios anuncia una ruptura para todo terreno seco: donde no has visto lluvia, la verás. «Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye». No necesitas ver; necesitas oír lo que el cielo está diciendo para este tiempo.
Versículo clave
«Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye.»
1 Reyes 18:41
El mismo Elías que había anunciado tres años y medio de sequía anunció la lluvia. La sequía había venido porque el pueblo le había dado la espalda a Dios; pero se arrepintieron y volvieron a él. Muchas veces las sequías vienen porque vivimos lejos de Dios. Es tiempo de volver a él con todo: tu mente, tu corazón, tus decisiones, tus hábitos, tu estilo de vida. No es tiempo de jugar a la iglesia.
Elías le dijo a su criado: «Sube ahora, y mira hacia el mar». Él subió, miró, y dijo: «No hay nada». Y Elías le dijo: «Vuelve siete veces». Las lluvias solían venir del occidente, de donde se pone el sol: el lugar donde termina un ciclo. Dios está cerrando el ciclo de la sequía en tu vida para abrir uno nuevo.
«Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia». Si has pasado por temporadas oscuras, esa oscuridad puede anunciar que el viento fresco del Espíritu Santo está por soplar y traer la lluvia que rompe la sequía.
2. Una ruptura en la economía
«Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer». Cuando le pides algo a Dios, muchas veces te responde con una instrucción.
Jesús les estaba dando autoridad: «Sean ustedes el pan que la gente necesita». Donde vayas, en tu negocio, tu trabajo, tu familia, tu escuela, puedes cambiar la atmósfera, porque llevas la palabra, el poder y la autoridad de Dios. A Dios no le interesa solo bendecirte, sino que seas bendición, y que lo que pone en tus manos lo uses para alimentar a otros.
«Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos». Antes de partir el pan, Jesús levantó los ojos al cielo. ¿Cómo vas a ver lo eterno si sigues mirando lo temporal? Hay mucha confusión en la tierra; levanta la mirada a las respuestas del cielo.
Fíjate: la multiplicación no ocurrió en las manos de Jesús, sino en las de los discípulos que repartían. Mientras repartes, Dios multiplica. Mientras das, Dios te da más, porque puede confiar en ti: sabe que no lo vas a retener ni a guardar, sino a soltar. No dejes de dar.
3. Una ruptura de toda parálisis
«Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?». Treinta y ocho años inmóvil, sin poder avanzar. Pero Jesús se acercó, y cuando Jesús se acerca, pone en movimiento lo que estaba estancado. Sin importar cuánto tiempo hayas estado paralizado, no todo está perdido. El impotente se encontró con el Omnipotente. No puedes salvarte ni gobernarte a ti mismo: separados de Jesús nada podemos hacer.
Jesús le preguntó si quería ser sano, no porque no lo supiera, sino por dos razones. Primero, para devolverle la esperanza. Segundo, para que apartara su mirada del estanque. Había muchos enfermos en aquel pórtico, todos mirando el mismo estanque; solo uno volteó a ver a Jesús. ¿Cuál es tu estanque? Una relación, un negocio, una persona, una experiencia en la que esperas que todo cambie. Deja de mirar el estanque, y mira a Jesús: él es tu respuesta.
4. Una ruptura en tu manera de pensar
«Señor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua». Jesús le dijo: «Levántate, toma tu lecho, y anda». Tres cosas imposibles para un paralítico. Antes de ver el cambio, Dios rompe tu manera de pensar. Si sigues pensando igual, tendrás los mismos resultados.
«No se puede», «no hay», «hay escasez»: Dios quiere romper todo eso en tu mente. Hay patrones de pensamiento propios, heredados o mal aprendidos que tienes que desaprender. Dios quiere separar en ti la fe de la incredulidad, para que veas como él ve.
La ruptura más grande: la resurrección
Cuando Jesús murió, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Fue la ruptura más grande de la historia: por ella tenemos acceso a Dios, vida eterna y esperanza. Al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé fueron al sepulcro con especias aromáticas para ungir el cuerpo. No esperaban una resurrección. Pero quienes fueron testigos de la muerte, fueron testigos de la resurrección. Si has atravesado muerte en algún área de tu vida, prepárate para ver resurrección.
Entraron al sepulcro, donde nadie quería entrar, y vieron a un joven vestido de blanco: señal de algo nuevo, un lienzo limpio. Les dijo: «No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí… id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea». Galilea, el lugar de sus milagros y su enseñanza. Deja de buscar a Jesús en el sepulcro. Sal de la desesperanza, sécate las lágrimas y ve a lo nuevo.
El evangelio no se queda en la cruz: Jesús resucitó, y está vivo hoy para tu situación y tu escasez. «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo».
Versículo clave
«que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.»
Romanos 10:9
Esa es la decisión más importante. Ora: «Señor, perdóname por vivir lejos de ti. Reconozco que eres el Señor, y creo que Dios te levantó de entre los muertos. Trae una ruptura a mi vida».
Referencias bíblicas
- 1 Reyes 18:41 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Marcos 6:35 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Marcos 6:41 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Juan 5:5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Marcos 16:1 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Romanos 10:9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


