EN Oración
Serie Reset

Un reinicio para dejar atrás lo viejo y seguir a Jesús

Ordenar prioridades, cambiar la actitud y confiar a Jesús los planes de vida: con la historia de Bartimeo, aprende a dejar atrás lo que te impide avanzar y comienza a seguir a Jesús.

Publicada
Duración
13 min

¿Qué ha reiniciado Dios en tu vida? Dios tiene algo preparado para cada uno. Escuchemos a algunos jóvenes, pensemos en lo que puede cambiar y dialoguemos sobre la Palabra.

Un joven puede descubrir que Dios ha reorganizado sus prioridades. Antes, su manera de organizarse era desordenada: en el colegio llevaba los libros y hacía lo que le pedían. Ahora usa un calendario y un horario para hacer las cosas, y ha aprendido a reconocer qué es verdaderamente importante.

Muchas veces no apreciamos lo que hacemos ni a las personas con quienes nos juntamos. En tiempos extraños, de encierro, es significativo escuchar lo que cada joven está viviendo y ver cómo, en medio de sus circunstancias, está permitiendo que Dios produzca un reinicio en su vida.

Un cambio que empieza en lo cotidiano

Esto vale para cualquiera, sin importar la edad. 2 Corintios 5:17 dice: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». ¿Qué cosas nuevas han ocurrido en ti? ¿Qué ha trabajado Dios en tu corazón?

Versículo clave

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

2 Corintios 5:17

Alguien puede cambiar su actitud: antes era muy mala y no quería hacer bastantes cosas; ahora aprende a estar con su mamá y a tener una mejor actitud. Un reinicio puede reflejarse en la actitud: no es una transformación ajena a la vida diaria, sino algo visible en la conducta y en la relación familiar.

Reiniciar es dejar de repetir las mismas cosas y aprender a hacerlas de nuevo en una etapa nueva. Si las cosas viejas quedaron atrás, ¿qué resultados se pueden esperar si se sigue haciendo lo mismo? Los cambios concretos incluyen ser más organizado, tener una mejor conducta y aprender a respetar a los demás.

El cambio no es una idea abstracta. Prioridades, organización, actitud, relación con la mamá, conducta y respeto: son ejemplos de lo que puede renovarse cuando alguien permite que Dios trabaje en su vida.

Bartimeo: un clamor junto al camino

Marcos 10:46 en adelante cuenta la historia de Bartimeo: era ciego, hijo de Timeo, y estaba junto al camino cuando Jesús llegaba con sus discípulos y una multitud. Al escuchar que Jesús se acercaba, comenzó a gritar: «Hijo de David, ten misericordia de mí». Quienes estaban cerca lo reprendían y trataban de apartarlo.

Después de reprender a Bartimeo y de no querer que se acercara a Jesús, esas mismas personas lo animaron y le dijeron que se levantara, porque Jesús lo llamaba. Bartimeo se levantó y se acercó a Jesús.

Jesús le pregunta a Bartimeo qué quiere que haga por él. Esa pregunta es también para ti: ¿qué quieres que Jesús reinicie? Quizá quieres que se hagan realidad los planes que Dios tiene para tu vida, y estás dispuesto a pedirle al Señor que cambie lo que tenga que cambiar para poder cumplirlos.

Jesús llama, y el que estaba sentado junto al camino se levanta.

Y la pregunta sigue abierta para cada uno.

Quizá antes te limitabas a seguir adorando a Dios. Ahora puedes pensar en más cosas: mejorar la relación con tu familia, con Dios y con toda la gente, y tener una buena actitud.

Dejar la capa y entrar en el camino

Bartimeo pidió ver, y Jesús respondió: «tu fe te ha sanado». Recobró la vista y empezó a seguir a Jesús. En otras versiones aparece «tu fe te ha salvado»: Jesús no solo lo sanó, sino que su fe lo salvó y lo llevó a seguir el camino correcto de Jesús.

Versículo clave

«Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.»

Marcos 10:52

Ver, y luego seguir: así termina la historia de Bartimeo.

A veces podemos estar como Bartimeo, ciegos, porque no damos espacio a Jesús ni le decimos que queremos un reinicio. Al darle ese espacio, podremos ver las promesas que Dios tiene para nuestra vida. Reiniciar es volver a la forma original: nacemos de una manera y vamos cambiando con el tiempo. Cuando hay un cambio de Dios en nuestra vida, volvemos a ser como Dios nos hizo.

Pide un reinicio y reorganiza tu vida. Dondequiera que estés, ora: pide perdón por tus errores y recibe a Jesús como Señor y Salvador, con la certeza de una vida eterna.

Ese es el reinicio.

La invitación final: abrir el corazón y seguir a Jesús

Examina qué puede cambiar, deja atrás aquello que impide avanzar y dale a Jesús un lugar central. Ese cambio toma formas cotidianas: ordenar prioridades, mejorar la actitud, cuidar las relaciones —también con mamá— y aprender a respetar a los demás.

Así como Bartimeo siguió a Jesús en el camino, quien ora quiere seguirlo. Jesús es el camino, la verdad y la vida, y seguirlo es lo mejor que se puede hacer para tener un reinicio. Esta invitación es para quienes hayan hecho la oración por primera vez o quieran reconciliarse con Jesús.

Bienvenido a un nuevo tiempo de Dios.

Un reinicio que empieza en lo cotidiano y sigue a Jesús.

Referencias bíblicas