EN Oración
Serie Rescate

Un lugar de rescate: abrir espacio para lo nuevo de Dios

La iglesia es un lugar de buenas nuevas, donde aprendemos a caminar con Dios como Noé, a obedecer su instrucción y a señalar a Jesús, la puerta de salvación.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
45 min

«Un lugar de rescate»: eso es la iglesia. Cuántas personas han sido rescatadas por la misericordia y la bondad de Dios. Un lugar de rescate anuncia buenas nuevas, enseña a caminar con Dios y dirige la mirada a Jesús.

Buenas nuevas: lo viejo quedó atrás

Las buenas nuevas comienzan en 2 Corintios 5:17: «Por lo tanto, si alguien está unido a Cristo…». ¿Hace falta unirnos más a Cristo? A veces estamos unidos a muchas cosas, pero no a él, y aquello a lo que nos unimos queda asociado a nuestra vida. Hay áreas vinculadas a deseos u otros asuntos que todavía no se han unido a Cristo; al unirse a él, pueden ser restauradas por completo.

Qué maravilloso es reconocer el fruto que Dios produce en alguien cercano: «Antes eras así, pero ahora has dado fruto en esto, en esto y en esto». Ese fruto, de la mano de Dios, puede darse en áreas donde antes no se veía. Y lo que Dios ha hecho en el pasado no es nada comparado con lo que puede hacer en los años que vienen.

Versículo clave

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

2 Corintios 5:17

Según 2 Corintios 5:17, quien está unido a Cristo es una nueva creación: lo viejo ha quedado atrás y lo nuevo ha llegado. Esas palabras se aplican hoy, porque la Biblia está viva. No es cuestión de edad: Dios puede hacer algo nuevo tanto en una persona de noventa y nueve años como en alguien de treinta. La novedad viene de adentro y no depende de los años. Si crees que lo mejor de tu vida ya pasó, Dios no opina eso.

Lo que Dios ya ha hecho nos lleva a esperar una nueva gloria y algo mejor. La frase «todo esto proviene de Dios» lo resume: lo nuevo proviene de Dios, y eso da esperanza. El mundo busca lo último, y hay filas enormes por el teléfono más reciente. Algo que parece nuevo puede quedar pronto superado; lo que viene de Dios, en cambio, transforma la vida interior y trae una plenitud que no depende de la siguiente novedad.

Dile a alguien que vienen cosas nuevas para su vida, su matrimonio y su familia. Lo que se recibe «debajo del cielo» no es lo mismo que lo que viene de arriba. Dios nos reconcilió consigo por lo que hizo Jesucristo y nos otorgó la tarea de la reconciliación.

Que Dios tenga cosas nuevas no significa que ya las hayamos recibido: puede haber algo que Dios tenía y que no hemos tomado. Hay buenas nuevas por venir; abre espacio. Aunque los noticieros anuncien cosas malas y no se sepa qué puede pasar afuera, sí hay expectativa por lo que puede ocurrir adentro de quienes tienen a Dios. Haz espacio en tu corazón, no te quedes atado a lo pasado y no pierdas de vista lo que Dios está haciendo o está por hacer, aunque todavía no puedas verlo.

¿Estás dispuesto a abrir espacio para lo nuevo? Ese espacio se abre en el corazón, no en una tienda.

Noé y el aprendizaje de caminar con Dios

Noé recibió la noticia de que debía hacer un arca cuando tenía entre 480 y 500 años. Lo nuevo de Dios no depende de la edad, sino del Dios que da vida y fuerza. El diluvio, además de juicio, fue restauración de la creación, un bautismo de la tierra y una oportunidad de volver a empezar.

Dios da vida y fuerza a cualquier edad.

Dios encontró en Noé a alguien por medio de quien multiplicar lo bueno, del mismo modo que un chisme se multiplica con rapidez. ¿Qué podría ocurrir si Dios encontrara corazones dispuestos a multiplicar lo bueno en su iglesia? Dios necesitó a un hombre con el corazón correcto para abrir espacio a algo que parecía una locura: salvar su vida, la de su familia y la humanidad. ¿Abrirás espacio para lo nuevo de Dios y ayudarás a multiplicar lo bueno?

Quizá algunos se burlaron de Noé. Entre una instrucción y otra hay cien años: no te desesperes. La instrucción de construir el arca menciona la madera de gofer y la calafateadura con brea por dentro y por fuera. Un lugar de rescate debe ser un lugar de excelencia: hacer para Dios las cosas con lo mejor que tenemos, aunque no sean perfectas. Alguien puede objetar el costo o preferir algo más barato, pero no limites con esos pensamientos al Dios que quiere romper límites.

En el trabajo, en casa y adonde vayas, haz las cosas como para Dios. Noé fue un visionario: anunció que vendría un diluvio y construyó un arca de 140 metros. Lo que algunos llamarían locura, Dios lo llama visión. Atrévete a ser de esos «locos» para esta tierra, pero visionarios para Dios. La pregunta no es qué te rodea, sino de qué estás lleno.

Lo grande puede intimidar a una persona e inspirar a otra. El Espíritu Santo lleva de la intimidación a la inspiración y revela que Dios no está limitado. La salvación es por gracia y se recibe al creer y confesar a Jesús como Señor; y la fe sin obras es muerta. Puede llegar un tiempo en que lo grande ya no intimide, porque el Espíritu Santo lo ha revelado. Cree que Dios puede usarte. ¿Abrirás tu corazón y tu espacio para algo nuevo que traiga rescate y salvación?

Una obra urgente y el esfuerzo de la fe

A veces lo que decimos no encaja con lo que Dios ha dicho. Viene un tiempo de obras que manifiesten la fe, y Dios usará a quienes escuchan. La fe precede al milagro. ¿Enfrentas grandes desafíos? Recuerda que «tu desafío de hoy es tu milagro de mañana». Noé no podía pedir que el arca fuera más pequeña. Prepárate y esfuérzate por ver lo nuevo de Dios, como parte de una iglesia que participa de su propósito.

Esa obra también necesita luz: la que viene de la Palabra.

El desafío es grande, pero también lo es el propósito.

¿Qué habría pasado si Noé se hubiera levantado un día esperando encontrar el arca construida sin hacer nada? Había que esforzarse, y el esfuerzo es una forma de adorar a Dios. Si tienes desafíos, ve en ellos una bendición y algo que un día podrás contar como testimonio. Dios no revisa agendas, sino corazones. Noé podría haber respondido: «Señor, ¿cuántos años va a construir esto? Estoy bien ocupado». Pero los sueños de Dios incluyen los nuestros multiplicados por cien.

Para que vengan muchas cosas nuevas hay que interrumpir lo normal, incluso lo que creemos que podemos alcanzar. Imagina la conversación con Noé sobre hacer un arca, para qué serviría y la inundación. Las medidas fueron precisas: 300 codos de longitud, 50 de anchura y 30 de altura. La iglesia es un lugar de instrucción. ¿Te gusta recibirla? Lo nuevo trae instrucciones.

Mateo 5 enseña que los mansos heredarán la tierra. La mansedumbre es la capacidad sobrenatural de dejarse llevar por otro, lo cual no tiene nada que ver con abusos de autoridad ni con manipulación. Noé, su familia y los animales mostraron mansedumbre: los animales dejaron sus propias fuerzas para entrar. Quizá algunos de los más fuertes no entraron, como una jirafa que no quiere inclinarse para pasar por la puerta. Cuidado con el orgullo y con la comparación, como mirar con desprecio a otros o codiciar lo que tienen: hay «jirafas» y hay «águilas».

Lo que Dios dice funciona, aunque no sea fácil.

Caminar con Dios cuando suben las aguas

Dios no va a construir el arca por nosotros: es tiempo de trabajar y esforzarse. Cuando estamos ocupados no hay tanto tiempo para la queja; hay personas que llaman repetidamente para contar sus problemas. Ocúpate y enfoca tus pensamientos. Pero no servimos a Dios porque no tengamos nada que hacer: le servimos con todo lo que ya tenemos, porque Dios forma parte de nuestras prioridades.

Dentro del arca, la luz entraba por una pequeña ventana.

«Lo que Dios dice funciona». Prueba un cambio: deja de hacerlo todo únicamente en tus propias fuerzas. En el matrimonio, las finanzas y el trabajo, haz las cosas como Dios dice, aunque no sea fácil, y persevera. Así, la vida saldrá a flote y será de victoria y bendición aun en medio de tormentas. Dile a alguien: «Te va a funcionar caminar con Dios». Decide hoy caminar con él.

Afuera del arca, los planes eran detenidos y hundidos; para Noé y su familia, los planes de Dios eran sostenidos. Dios seguirá sosteniendo y dirigiendo, y sus planes se cumplirán: Dios no ha terminado contigo. Lo que para otros era destrucción, para Noé y su familia fue impulso para un nuevo comienzo y un nuevo tiempo en Dios. Bienvenido a un lugar de rescate y bendición donde, aunque suban las aguas, Dios puede sorprender una y otra vez.

Jesús, la puerta y la luz de la Palabra

En el arca había una pequeña ventana por donde entraba la luz. Esa ventana muestra que la luz viene de un solo lugar: la Palabra de Dios. Acércate a ella y deja de buscar luz en muchos lugares; aprovecha cada nuevo año para acercarte más a la Palabra.

Esa luz permitía dirigir la mirada en otra dirección.

Versículo clave

«Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.»

Juan 10:9

Afuera había muerte y destrucción, y la ventana permitía no mirar tanto hacia afuera, sino hacia adentro. Hay salvación, y la iglesia puede ser un arca donde siempre brille esa realidad, un lugar de rescate. Gracias por cada familia y cada vida: es imposible no confesar hoy la salvación.

La confesión es una expresión que viene del corazón, no una repetición vacía. Di: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y mi Salvador». Hoy se abre la puerta frente a ti.

Una iglesia que anuncia buenas nuevas y abre espacio para lo nuevo de Dios; que aprende a caminar con él, recibe instrucción y se esfuerza en la obra. Noé construyó el arca y atravesó el diluvio: rescate, obediencia y nuevo comienzo. La mirada vuelve a Jesús, la puerta y el Salvador, y a la Palabra, la fuente de luz.

Referencias bíblicas