Prepárate para escuchar a Dios. En hebreo, escuchar es oír con inteligencia: prestar atención y discernir. Y escuchar va unido a declarar: para declarar, primero hay que escuchar. No guardes silencio en tu casa, en tu matrimonio y en tu familia: declara lo que escuchas de parte de Dios.
Dios está destapando oídos espirituales, no solo para que oigas lo que quiere decirte, sino para que recibas estrategias del cielo y reconozcas las temporadas que se avecinan. Hay una frecuencia del cielo que se está liberando: ¿estás conectado? Pero el enemigo también cuenta una historia distorsionada: así como hay una frecuencia del cielo, también hay una frecuencia del infierno.
Un radio necesita una antena para sintonizar una frecuencia. Así es la fe: una fe firme te conecta con lo que Dios revela. No atiendas principalmente a lo terrenal, a las circunstancias y a lo que ven tus ojos físicos. Hay voces de frustración, desánimo, depresión, tristeza, derrota y fracaso: disciérnelas y no las confundas con la voz de Dios.
Eliseo: ver más allá del temor
El criado de Eliseo se levantó de mañana y salió, y vio que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Y dijo: «¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?». Eliseo le respondió: «No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos». Y oró Eliseo, y dijo: «Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea». Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
Versículo clave
«Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.»
2 Reyes 6:17
Eliseo y su criado estaban conectados a cosas distintas: uno a la certeza, el otro al miedo. Pide que Dios no solo abra tus ojos, sino también tus oídos espirituales, para percibir lo que está por hacer.
Levanta la antena de la fe y calla las voces de derrota, fracaso, desánimo, ansiedad y temor. «Yo estoy contigo»; «dondequiera que vayas, yo iré contigo»: Dios lo dice sobre tu vida, tu casa, tu matrimonio, tu familia, tu negocio, tu trabajo y tu empresa. Permanece conectado con Dios y busca su dirección para responder a lo que escuchas.
Adorar, oír y abrir el corazón
Hay iglesias hambrientas de la palabra, entendidas en los tiempos y con los sentidos espirituales despiertos. Sé parte de una iglesia así.
Una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. No basta con adorar: también es necesario oír. Dios puede abrir tus oídos y tu corazón.
Quizá tu corazón se ha estrechado por las batallas y las luchas. Pide: «Señor, abre mi corazón», y también que se abran tus oídos para entender lo que Dios tiene para tu vida. Cuando tu corazón se abre, crece y se ensancha. No solo oyes la palabra: recibes impartición para tu vida y tu espíritu.
Oración, libertad y justicia
Dios está liberando un sonido de justicia sobre la tierra. A medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Mientras oras, Dios libera a los presos, y se oye un sonido de libertad.
Si has batallado con adicciones o patrones de conducta, hay puertas abiertas, cadenas rotas y cimientos que el enemigo quiso establecer y que Dios quebrantará. Dios rompe ciclos que se repiten en las familias, libera personas y matrimonios, y termina con ciclos de divorcio.
David consulta antes de enfrentar a los filisteos
Cuando los filisteos oyeron que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron a buscarlo y se extendieron por el valle de Refaim. Entonces consultó David a Jehová, diciendo: «¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?». Y Jehová respondió: «Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano». Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció, y dijo: «Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa». Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.
David consultó a Dios en lugar de confiar en su propia fuerza, y obedeció la instrucción que recibió. Busca dirección específica de Dios. Espera certeza en tu espíritu, y no atribuyas automáticamente una instrucción de Dios a tu imaginación, al enemigo o a las circunstancias.
Refaim era el valle de los gigantes; Baal-perazim significa «el Señor que quebranta». Dios puede quebrantar los gigantes que tú no has podido vencer con tus fuerzas. Lo que no habías podido vencer, lo vencerás.
Los filisteos volvieron a subir, y David volvió a consultar a Jehová. Esta vez Dios le dijo: «No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos». Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado, e hirió a los filisteos.
Versículo clave
«Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.»
2 Samuel 5:24
Esperar la señal y ponerte en movimiento
Cuando los filisteos regresaron, David volvió a consultar a Dios. El enemigo es insistente, y muchos se rinden si no ven una respuesta inmediata. Permanece firme, escucha a Dios y confía en que habrá victoria y rompimiento.
Las balsameras eran árboles grandes. Rodear al enemigo y esperar era confiar en que Dios mismo saldría delante. Cuando se oyera la marcha, David debía avanzar. Y el bálsamo sana: Dios no solo pelea por ti, sino que también sana tu corazón y te restaura.
David conocía las batallas porque era guerrero, pero Dios le enseñó una victoria que venía de él. Hay una orden del Padre para que los ejércitos del cielo marchen a favor de sus hijos: los ángeles pelean por ti.
Los filisteos fueron derrotados, y Dios puede interrumpir los planes del enemigo contra ti, tu familia y tus generaciones. Pero tu respuesta requiere que te pongas en movimiento. Tú das el paso, y Dios pone el piso. No esperes a tenerlo todo resuelto para actuar: da el paso en fe, sin esperar que primero aparezca el piso.
Quizá recibiste una idea o una instrucción: abrir un negocio, hacer algo con tu familia. ¿Qué planes tienes y qué te ha dicho Dios? Comienza a moverte; no te quedes paralizado ni estancado. Tu movimiento le responde a Dios: «Señor, te oí». Que tu fe no se quede detenida: ponte en movimiento.
Abre tus oídos y tu corazón a Jesús. Pide perdón por tus pecados y recíbelo como tu Señor y Salvador. Él te habla, te guía y sale delante de ti.
Referencias bíblicas
- Joel 2:28-29 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hechos 2:17-18 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 6:15-17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hechos 16:14 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hechos 16:25 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Samuel 5:17-21 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Samuel 5:22-25 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 6:17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Samuel 5:24 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


