EN Oración
Serie Reset

Disciplina y un reinicio en esta cuarentena

Un reinicio para crecer: la disciplina como entrenamiento de Dios, el valor de las buenas amistades y la invitación a Jesús.

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Hay tiempos que funcionan como un reinicio en distintas áreas de la vida, entre ellas los estudios. Pueden ser etapas difíciles y extrañas: no siempre está claro cuánto durarán, y adaptarse a una rutina distinta requiere atención e intención.

Estudiar a distancia, por ejemplo, puede costar mucho: uno se distrae con facilidad y le cuesta concentrarse. Por eso conviene preguntarse qué necesita cambiar para que las clases sean menos tediosas y se puedan aprovechar. Si no prestas atención, pierdes parte de lo que se enseña. No es una solución instantánea, sino el paso de reconocer una dificultad a proponerse actuar con mayor intención.

La disciplina como entrenamiento

Para mantener la disciplina, especialmente en los estudios, hay algo que poner en práctica. La disciplina es un conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento constante conduce a cierto resultado. Si se quieren obtener buenos resultados, hace falta disciplina; no se puede esperar que los resultados cambien sin modificar las acciones.

La palabra disciplina puede sonar a regaño, rendimiento o exigencia de los padres. Es difícil concentrarse, sobre todo para los jóvenes, pero es posible lograrlo y encontrarle gusto. La disciplina no es solamente algo tedioso: Hebreos 12 la presenta de otra manera.

Versículo clave

«Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.»

Hebreos 12:11

Una versión en inglés de ese pasaje dice que Dios está haciendo lo mejor para nosotros al entrenarnos para vivir lo mejor de Dios; que, en el momento, la disciplina no es divertida y parece ir contra la corriente, pero después vale la pena, pues quienes han sido bien entrenados llegan a madurar en su relación con Dios. Dios desea que seamos personas disciplinadas.

Así, la disciplina se entiende como entrenamiento. Muchas veces no nos damos cuenta de que Dios nos está entrenando, y ese proceso nos prepara para etapas futuras: llegar a lugares altos, tener un trabajo o estar en la universidad.

¿Alguna vez has entrenado en fútbol o en otro deporte? El objetivo es mejorar y alcanzar una meta. De manera semejante, la disciplina es un entrenamiento: mientras la ponemos en práctica, Dios nos está entrenando. No es un castigo sin propósito, sino una práctica sostenida orientada al crecimiento.

Ese es el “Reset”: no queremos quedarnos en la misma estatura espiritual ni dejar de crecer, y sería bueno salir de esta etapa diferentes. Si se sale igual y no se permite que Dios haga algo, se habrá dejado pasar esta oportunidad de cambio. Hace falta la disposición de dejar que Dios obre.

La disciplina es una herramienta que nos acerca y facilita cumplir el propósito de Dios para nuestros días; una herramienta básica, útil sin importar la edad. Una dificultad cotidiana —mantener la atención en los estudios— se conecta así con el crecimiento espiritual y el propósito, aun en una etapa difícil.

Un reinicio en las amistades

Otra dimensión del “Reset” son las amistades. Quizá en esta etapa puedes ver que Dios no quiere que tengas cierto tipo de amistad. Si estabas saliendo con alguien o en una etapa de “dating” y te das cuenta de que la relación no es lo que esperabas, considera si necesitas hacer un reinicio en esa relación.

En un grupo de amigas del colegio, algunas están en una relación y otras no, y estas últimas dicen que las que tienen pareja son afortunadas. Pero el tiempo sin pareja se puede aprovechar para invertir en una misma, hacer lo que se quiera y trabajar en metas y sueños.

Las amigas pueden mantenerse en contacto más que nunca y compartir lo que han logrado durante la semana: una se ha puesto a cocinar cosas que antes no hacía. Compartir actividades nuevas y avances semanales anima mutuamente.

Escuchar lo que otras están haciendo puede inspirar una acción positiva, como crear un espacio propio en el cuarto. Es importante encontrar buenas amistades, porque “eso se contagia”; lo que se comparte entre amigas puede animarlas a probar algo que les haga bien.

Proverbios 17:17 dice que el amigo siempre es amigo y que en los tiempos difíciles es más que un hermano. No todos los amigos son como hermanos, ni se trata necesariamente de alguien con quien se esté saliendo.

Versículo clave

«En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.»

Proverbios 17:17

Tanto las jóvenes como los jóvenes pueden hacer un “Reset” de sus amistades y observar si alguna relación no les conviene. Lo mismo vale para quien está saliendo con alguien y nota que la relación ya no es igual o que algo ha cambiado. Considera con honestidad lo que estás viviendo.

La invitación a Jesús

La clave para hacer un reinicio en la vida es invitar a una persona especial: Jesús. Él puede cambiar la vida, quiere cambiar la tuya en esta etapa y tiene grandes cosas para ti.

Puedes cerrar los ojos y orar: dar gracias a Jesús por tu vida y pedirle que entre en tu vida y en tu corazón. Si hiciste esa oración, has tomado la mejor decisión de tu vida, y Dios te sorprenderá.

No te desconectes: Jesús tiene algo especial para ti. Tomar con intención los estudios y la disciplina, valorar las amistades y abrir la vida a Jesús: el “Reset” no se reduce a cambiar de rutina; es una invitación a revisar cómo se está viviendo este tiempo y a responder con acciones concretas y una disposición espiritual.

Referencias bíblicas