EN Oración
Serie Reset

Lo que comienzas, lo terminas: lecciones de la vida de Noé

Con el relato del arca, aprende a perseverar, entregar tu voluntad a Dios y confiar en que él trabaja poco a poco, incluso en medio de circunstancias difíciles.

Predicador
Andrés Azurdia
Publicada
Duración
14 min

Gracias a Dios por el tiempo para recibir la Palabra y por la transformación que ha estado haciendo. Dios hace cosas nuevas y reinicia la mente y el corazón, y la historia de Noé, presentada en Génesis, deja enseñanzas prácticas.

Perseverar hasta terminar

Cuando uno inicia un proyecto, una carrera o algo nuevo, la emoción puede dar impulso y fuerza. Pero llega un momento intermedio en que uno se cansa, pierde el deseo de continuar y se siente desmotivado. En ese punto conviene preguntarse por qué se comenzó: recordar la razón puede traer nuevo impulso para perseverar y terminar lo iniciado.

Quien practica un deporte en serio conoce entrenamientos muy cansados, a veces desde las cinco de la mañana o hasta tarde. Hay momentos en que no se quiere seguir, pero la determinación lleva a completar la etapa y a competir con buen papel. Por eso, termina aquello que empiezas.

Noé es ejemplo de ello. Según Génesis, caminaba con Dios y era un hombre justo; Dios le habló y le encargó construir un arca, porque había decidido acabar con la humanidad y hacer un reinicio. ¿Podría Dios estar escogiéndote para iniciar un reinicio en tu casa, tu familia y tus amistades?

Noé no se cansó ni se detuvo. El arca tomó más de cien años en construirse, una duración que contrasta con el cansancio que puede producir incluso una semana de tareas.

El primer principio es: lo que comienzas, lo terminas. Noé finalizó el arca siguiendo la instrucción recibida; reunió a los animales por parejas y después entró su familia. Y Dios cerró la puerta del arca. Dios puede haber cerrado en tu vida aquello que te llevaba a equivocarte, como relaciones que te hacían daño o una disposición a pecar, y puede abrirte una oportunidad nueva para hacer cosas distintas.

Génesis 7:18, en la versión “NVI”, dice que las aguas crecían, pero el arca se mantenía a flote. En circunstancias difíciles, estar en la voluntad de Dios puede hacer que una persona se mantenga a flote.

Versículo clave

«Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.»

Génesis 7:18

Entregar la voluntad a Dios

El segundo principio es entregar las emociones y la voluntad a Dios. La Biblia no dice que el arca tuviera timón: Noé confió totalmente en que Dios sabía adónde llevarlo. Si atraviesas circunstancias difíciles, Dios sabe adónde quiere llevarte.

Termina lo que comienzas y entrega tu voluntad a Dios, incluidos tus sueños y tus frustraciones cuando las cosas no salen como deseabas. Cuando una persona entrega a Dios el corazón y la voluntad, su boca empieza a hablar de otra manera: declara con fe lo que todavía no se ve, como si ya estuviera ocurriendo.

Ante las noticias preocupantes sobre la economía, apártate un momento en tu cuarto, entrega tu vida y tu confianza a Dios y di en voz alta palabras de esperanza: que tu familia saldrá adelante, que se recuperará, que su economía estará bien, que nadie enfermará en la casa, que tu padre recuperará el trabajo si lo perdió, que tendrá más negocios y que Dios los sostendrá.

La imagen del arca sin timón respalda la invitación a confiar el rumbo a Dios.

Dios trabaja poco a poco

El tercer punto parte de Génesis 8:1: Dios se acordó de Noé y de los animales que estaban con él, hizo soplar un fuerte viento sobre la tierra y las aguas empezaron a bajar. Se cerraron las fuentes del mar profundo y las compuertas del cielo, dejó de llover y las aguas se retiraron poco a poco. Al cabo de 150 días las aguas habían disminuido y, en el día 17 del mes séptimo, el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat.

Versículo clave

«Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.»

Génesis 8:1

La frase “Dios se acordó de Noé” es una palabra de consuelo: Dios no se ha olvidado de tu vida ni de tu familia, y te sigue teniendo en mente porque quiere lo mejor para ti.

La expresión “poco a poco” es central. Quizá te has frustrado, te has equivocado o has tomado malas decisiones, en este periodo o en etapas anteriores de tu vida. Cree que Dios quiere sacarte de una situación incómoda y del pecado, pero no pretendas ni te exijas más de lo que Dios está trabajando contigo. Somos seres humanos, y Dios trabaja mediante procesos graduales.

Las aguas descendieron gradualmente: no menosprecies lo pequeño. Cuando Dios hace cosas pequeñas en las personas —o cuando ellas se dejan llevar por cosas pequeñas—, Dios puede llevarlas a grandes destinos. Dios ha estado trabajando poco a poco durante este tiempo, y la obra que comenzó en las personas no será finalizada hasta el día de su venida. Confía en el proceso.

Poco a poco Noé fue construyendo el arca, y poco a poco se alcanzan las metas. Dios puede estar trabajando en ti de manera gradual, aunque el cambio no se complete de inmediato.

El arca se detuvo en un monte llamado Ararat, “el monte”. Dios te está llevando a un lugar santo y a una vida santa, libre de pecado.

Si estás pasando por ataduras o alguna adicción, hay esperanza: Dios puede sacarte poco a poco y trabajar contigo, aunque la dificultad no se resuelva de inmediato.

Oración y reto final

Pídele a Dios que poco a poco te saque de la situación que vives. Piensa en un momento, pecado o error que te haya tenido atrapado, agobiado o asustado. Ora a Jesús: ábrele tu corazón, pídele perdón por tus equivocaciones, recíbelo como Señor y Salvador, pídele ayuda para llegar poco a poco al destino y pídele un reinicio en tu vida y tu corazón.

Si hiciste esta oración por primera vez, ¡qué alegría! Comienzas un nuevo tiempo. Que Dios esté contigo.

Ponte un reto físico —sentadillas, abdominales— y cúmplelo hasta el final: lo que comienzas, lo terminas.

Referencias bíblicas