EN Oración
Serie Reset

Un reinicio en medio del diluvio

El relato de Noé invita a confiar en Dios en tiempos difíciles, a permitir que él transforme el interior y a creer que las promesas siguen en pie.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
47 min

La historia de Noé habla a los tiempos difíciles que atraviesan un país y el mundo. Aunque el momento sea especialmente duro, también puede ser un tiempo para buscar a Dios y creer por un nuevo comienzo.

En el relato bíblico, Noé vivía en un mundo marcado por la maldad y la corrupción. Era un hombre que caminaba con Dios y no usó el entorno como excusa para dejar de creer. Por eso, quienes escuchan pueden levantarse con fe por un reinicio para su vida, su familia y quienes los rodean. El mejor tiempo no depende de que las circunstancias sean favorables, sino de Dios.

Creer ante un desafío que parece imposible

Imagina la construcción del arca: más de 140 metros de largo, y Noé tuvo que construirla él mismo, en lugar de encargarla a una empresa. Era un desafío enorme, y Noé y su familia creyeron aunque otros no compartieran la visión.

Ante lo grande hay dos reacciones: a algunos los desafíos los intimidan; a Noé lo inspiró la magnitud de la tarea. No dejes que los desafíos que vienen te produzcan temor: Dios da provisión, dirección y fuerzas. Si el desafío es grande, es porque Dios está en él.

El reinicio se relaciona con la idea de volver a encajar. Por ejemplo, una promesa grande junto a una fe que todavía no ha crecido lo suficiente: ambas cosas no parecen encajar. Pero Dios puede llevar a las personas a creer de una manera más amplia, de modo que su fe y sus acciones respondan a lo que esperan de él. La pregunta es si quienes escuchan están preparados para que algo nuevo suceda; el proceso de crecimiento en la fe es parte del reinicio.

Noé no necesitaba que otras personas lo aplaudieran; le bastaba saber que Dios estaba con él. Podemos soñar por aquello que parece imposible: Dios da la compañía, las instrucciones y las fuerzas necesarias. La construcción del arca se conecta con la afirmación de Santiago 2:17 sobre la fe y las obras: el arca terminada es una fe hecha visible. De ahí la exhortación: creer en las promesas y actuar de manera consecuente con esa fe.

La fe precede a las victorias y a los milagros. El desafío de hoy puede llegar a ser el milagro de mañana, aunque una persona puede no saber cómo resolverlo. La seguridad no consiste en conocer el procedimiento, sino en saber quién puede hacerlo y creer que Dios está presente.

El arca seguía flotando mientras subían las aguas

La historia continúa en Génesis 7:17: el diluvio duró cuarenta días; al subir las aguas, el arca se levantó del suelo y comenzó a flotar. El pasaje relata que el agua seguía subiendo mientras la barca flotaba. Esa imagen muestra que la obra de Dios sigue funcionando, y se aplica a quienes atraviesan dificultades: aunque la situación empeore, Dios puede sostenerlos.

Versículo clave

«Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.»

Génesis 7:17

La confianza no es conformarse con sobrevivir: se puede vivir en abundancia y bendecir a la familia y a otros. El entorno de Noé era de destrucción y pecado, como el de hoy: toma las promesas de Dios.

Las aguas destruyeron los planes de otros, pero los de Noé y su familia eran sostenidos y dirigidos por Dios. No temas porque suban las aguas: tus planes no se hundirán. Quizá te sientes desconcertado y no sabes cómo usará Dios lo que está ocurriendo; aun así, no renuncies: sigue creyendo.

Lo que para otros es destrucción, a Noé lo impulsa hacia un nuevo comienzo. ¿Este tiempo es un final o un reinicio para tu vida, tu familia y tu matrimonio? No consideres la crisis el final: permite que Dios haga algo nuevo.

Hay tiempos de encierro y de sentir que te estás atrasando. Úsalos para crecer: mientras algunos sienten que retroceden, Dios puede marcar una nueva etapa en tu vida.

El propósito de Noé seguía en pie mientras otros veían terminar sus planes. La pregunta para quienes escuchan es si pueden creer que su propósito, dado por Dios, no ha terminado. La continuidad de la vida es motivo para no rendirse, y el llamado es a caminar con Dios, en lugar de depositar la confianza última en la empresa o en el dinero. Según la Biblia, Noé caminaba con Dios, y Dios tiene poder para crear, calmar tempestades, sanar y libertar.

El arca no tenía timón. Santiago 3 compara el timón pequeño que gobierna grandes naves con el poder de la lengua: las palabras afectan el curso de la vida. Que tu lengua dirija tu hogar, tu familia, tus finanzas y tu salud hacia lo que crees y declaras.

Habla con fe y llama las cosas que no son como si fuesen. Dios no ha terminado con el propósito de la iglesia ni con el tuyo.

Cuando algo parece imposible, empieza a hablar de lo que esperas ver. Declara que volverás a ver a la iglesia reunida, adorando a Dios y abrazándose; declara un reinicio en la economía: tu economía depende de Dios, no de tu empresa. Reúnete en familia y declaren la fe juntos.

Definición, rendición y una transformación interior

Para un reinicio hacen falta definición y rendición: dejar que la corriente que limpia también impulse. La santidad no es perfección: Noé caminaba con Dios y no era perfecto, pero la obra de Dios se hacía en él. Reconoce tus defectos y tus pecados, ríndelos a Dios y hazlo día tras día.

Estar encerrado no te cambia por sí solo. Permite que Dios limpie lo que ya debías haber dejado atrás: la corriente que se lleva lo que no sirve es la misma que impulsa hacia lo nuevo. ¿Estás preparado? Este tiempo es una oportunidad para definirte.

Noé envió un cuervo y una paloma: dos naturalezas y una decisión. El cuervo es figura de lo que vuelve a lo muerto, del robo y la destrucción, como el ladrón de Juan 10:10; Jesús, en cambio, vino para dar vida en abundancia.

La vieja naturaleza no permite un reinicio: el cuervo volvió a lo de antes, mientras que la paloma regresó a Noé. Cuando termine el encierro, ¿habrá sido pasajera tu búsqueda de Dios, o habrás tomado una decisión duradera? Que la fe ocupe el lugar de la duda y la santidad el del pecado: elegir entre lo viejo y lo nuevo es una cuestión de definición.

Génesis 8:11: la paloma volvió por la tarde con una hoja de olivo fresco en el pico, y Noé supo que las aguas se habían retirado casi por completo. Es una señal de esperanza y una imagen del Espíritu Santo: así como la paloma recorrió el lugar, el Espíritu alcanza a las personas más allá de las paredes de la iglesia o de sus casas, y les trae paz, refrigerio y fortaleza.

Versículo clave

«Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.»

Génesis 8:11

La paloma es imagen de paz y del Espíritu Santo, y el olivo, señal de algo nuevo. La paloma volvió a Noé, fiel a su propósito, aun con otras necesidades y distracciones alrededor. Mantén la mirada en Dios: el compromiso con él es más grande que cualquier necesidad.

La hoja de olivo fresca se relaciona con el aceite y la unción del Espíritu Santo: viene una frescura nueva en tu relación con el Espíritu. No necesitas conocer todos los pasos por adelantado: conságrate a Dios. Los olivos pueden considerarse inmortales, como el árbol que, al percibir el agua, vuelve a vivir. Dios todavía puede hacer algo nuevo.

No des por muerto lo que Dios mantiene vivo: las promesas sobreviven a los momentos difíciles. Guarda en el corazón Salmos 128:2-3, con su imagen de la vid fructífera y los retoños de olivo alrededor de la mesa. Cree y declara esa promesa sobre tu hogar.

Del lugar bajo hacia un nuevo comienzo

Génesis 8:4-5 dice que, en el séptimo mes, a los diecisiete días, el arca descansó sobre los montes de Ararat; después, las aguas decrecieron poco a poco hasta que se vieron las cimas de los montes. Es el paso de las aguas crecientes al descanso: de un lugar bajo a uno alto.

Si te sientes en una situación baja, no te asustes si las aguas siguen subiendo: no te alejan del propósito, te acercan a lo que Dios hará. El tiempo presente puede terminar en un lugar más alto, y Dios puede sorprenderte con gracia y favor.

Hay un reinicio: abre espacio para que Dios haga algo nuevo. Ora, en familia o a solas, y declara sobre tu familia que las aguas crecientes pueden llevarte a una etapa más alta. A veces uno se siente a la deriva, cree que ya no puede más o deja que le roben sueños grandes.

Jesús te espera, y vino para dar vida en abundancia. El reinicio extraordinario no sucede afuera, sino adentro, y Jesús soportó el peor entorno por amor. Ábrele tu corazón: pide perdón por tus pecados y pídele que entre en tu vida. Jesús llega al arca de quien se lo permite, y el mejor tiempo puede comenzar.

Si hiciste esa oración por primera vez o te reconciliaste con el Señor, no camines solo: busca quién ore por ti y te acompañe.

Una fe que se define en medio de la dificultad

La crisis se interpreta desde la fe: el arca, las aguas, la paloma y el olivo llaman a confiar, crecer, rendirse a Dios y no dar por terminado el propósito. Cree, habla con fe y permite que el cambio ocurra en tu interior.

No se trata de negar que las aguas suben, sino de sostener la confianza en Dios mientras se atraviesa la dificultad. Decide qué ocupará tu vida, busca a Jesús y cree que las promesas de Dios siguen en pie. El reinicio comienza con esa definición y esa rendición.

Referencias bíblicas