EN Oración
Serie Reset

Reset: un nuevo inicio en Jesús

Dios te ofrece un nuevo comienzo. Como a Pablo en el camino a Damasco, Jesús puede detenerte para transformar tu vida; como Ananías, alguien puede acompañarte en el proceso. Entrégale a Jesús el control.

Predicador
Vivi de Azurdia
Publicada
Duración
10 min

Que Jesús te hable hoy y salgas de este encuentro siendo diferente. Dios quiere darte un reinicio: algo que alimente tu corazón y tu mente, y te dé un nuevo comienzo.

La imagen de un reinicio

¿Recuerdas las consolas de videojuegos de hace años, como las de Mario Bros? Tenían un botón que decía «Reset». Cuando te cansabas del juego o no obtenías el resultado que querías, presionabas el botón y comenzabas de nuevo. Dios quiere hacer un reinicio en tu mente, en tu corazón y en tu espíritu.

Quizá estás cansado de tantas malas noticias, de encierros, de crisis. Dios quiere llevarte a un reinicio interior. Recibe esta temporada como una oportunidad para que Dios obre en tu vida.

«Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento». Dios tiene nuevos comienzos para tu vida. Quizá piensas que el año o el ciclo escolar ya va muy avanzado. Pero en Dios todo puede ser nuevo: en ti y en tu familia.

Versículo clave

«Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.»

Isaías 65:17

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». Quizá antes cargabas emociones, conflictos, pecados o complicaciones. Dios ha estado trabajando en esas áreas. El reinicio trae algo nuevo: una nueva oportunidad para ti.

Un reinicio no borra tu historia, pero cambia su rumbo. Lo que viviste puede convertirse en testimonio de lo que Dios es capaz de hacer.

En cada temporada, Dios hace pequeños ajustes en tu vida. No los veas solo como pérdidas: son parte del reinicio con el que quiere sacar la mejor versión de ti.

Nuevos comienzos y la historia de Pablo

La vida de Pablo tiene un antes y un después. Antes perseguía a los cristianos, los encarcelaba y aprobaba su muerte. Su vida cambió cuando se encontró con Jesús. Quizá un tiempo de encierro o de pausa es lo que te lleva a volver a Dios y a reconsiderar tu vida.

El encuentro en el camino a Damasco

Saulo iba camino a Damasco con cartas de autorización para arrestar a los seguidores de Jesús. «Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues». Hay momentos en que Dios te detiene para darte un nuevo comienzo y sacar la mejor versión de ti.

Versículo clave

«y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.»

Hechos 9:4-5

Saulo cayó a tierra. A veces Dios permite que caigas para que dejes atrás lo que te hacía daño o te impedía llegar a ser una mejor persona. ¿Qué cosas te han detenido o te han impedido avanzar? El cambio empieza cuando dejas de seguir por la misma ruta y permites que Dios transforme tu vida.

Fíjate en que Jesús llamó a Saulo por su nombre. No le habló a una multitud, sino a él. Jesús te conoce por tu nombre, conoce el camino que llevas y sabe hacia dónde vas. Y aun cuando ibas en contra de él, viene a tu encuentro.

Después de ese encuentro, Saulo preguntó: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?». Esa es la pregunta de quien está listo para un reinicio. Ya no pregunta qué quiere él, sino qué quiere Jesús. Cuando le entregas tus planes, él te muestra el siguiente paso.

Saulo pasó tres días sin ver. A veces, antes de ver con claridad, hay un tiempo de oscuridad y espera. No te desesperes: Dios está obrando aunque todavía no lo veas. En esos días, Saulo oraba. Usa tu tiempo de espera para buscar a Dios.

Ananías y la ayuda en el proceso

No hay un Pablo sin un Ananías. Saulo quedó ciego tres días, sin comer ni beber. Entonces Dios habló a un discípulo llamado Ananías y lo envió a orar por él. Siempre puede haber un Ananías cerca de ti: un padre, una madre, un hermano, un amigo que te anima en tu proceso de cambio y te asegura que Dios está obrando y tiene el control.

Ananías tuvo miedo. Le respondió al Señor: «He oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén». Pero el Señor le dijo: «Ve, porque instrumento escogido me es este». Y Ananías fue, puso sus manos sobre él y le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús… me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo». Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista.

Dios está quitando escamas de tus ojos y de tu corazón. Pecados, angustias, depresiones, tristezas y ansiedades pueden caer, aunque sientas o pienses lo contrario. Dios tiene una nueva versión de ti.

Y tú también puedes ser un Ananías para alguien. Quizá Dios te pide que te acerques a una persona que te da miedo, o de quien nadie espera nada. Obedece, ora por ella y anímala. Nunca sabes si estás ayudando a nacer a un nuevo Pablo.

Pablo, el perseguidor, se convirtió en el apóstol que llevó el evangelio a las naciones y escribió buena parte del Nuevo Testamento. Nadie está demasiado lejos para Dios. Si él pudo reiniciar la vida de Saulo, puede reiniciar la tuya.

El reinicio de Pablo no fue solo un momento emocionante: fue el comienzo de un camino nuevo. Se bautizó, comió y recobró fuerzas, y estuvo con los discípulos que estaban en Damasco. En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas. Tu nuevo comienzo también necesita pasos concretos: unirte a otros creyentes, alimentarte de la palabra, y compartir lo que Dios ha hecho en ti.

Dejar atrás lo viejo no siempre es fácil. Hay hábitos, amistades y maneras de pensar que querrán arrastrarte de vuelta. Pero tú no estás solo: el mismo Jesús que te llamó te sostiene, y su Espíritu te da fuerzas para perseverar en lo nuevo.

Entrégale el control

Para jugar en una consola necesitas un control que mueve al personaje y lo hace avanzar. Para tener un reinicio en tu vida, tienes que entregar el control. Ponlo en las manos de Jesús: él es quien sabe dirigir tu nuevo comienzo.

Ora: «Señor Jesús, hoy te pido perdón por todos mis pecados, y te pido que entres en mi vida y en mi corazón. Ven a mí, Jesús. Te entrego el control».

Si hiciste esta oración, tomaste la mejor decisión de tu vida. Dios seguirá sorprendiéndote. Busca a tu Ananías: alguien en tu iglesia que te acompañe en este nuevo comienzo. Que seas la mejor versión de ti, en Cristo.

Referencias bíblicas