Ver vacío un lugar de reunión no tiene por qué entristecernos, porque las familias están en sus casas. Un tiempo en que Dios nos detiene es una oportunidad para construirnos y hacernos una generación diferente: más poderosa, amorosa, consciente y llena de fe. Pronto podremos reunirnos, celebrar, adorar a Dios y aprender juntos de su Palabra.
Honremos y bendigamos a las mamás, incluidas las madres de prejuveniles y adultos, las abuelas y las bisabuelas. Gracias por cuidarnos, acompañarnos cuando estamos enfermos y ofrecernos una palabra o un consejo cuando lo estamos pasando mal. Son seres extraordinarios: que Dios las guarde, proteja y cuide.
Consiente a tu mamá: prepárale café, córtale una rosa si tienes jardín, escríbele una carta o hazle un dibujo; y, si puedes, pide algo rico para ella. Siempre hay tiempo para honrarla.
Gracias, Dios, por tu Palabra, tu favor y tu gracia, y por el tiempo que estamos viviendo. La Palabra sostiene y la voz de Dios levanta; que llene la vida y el corazón para tener una semana poderosa. Cuando parece que nada pasa, todo pasa.
Jesús ve lo que ocurre en la barca
“Todo pasa y nada pasa”. Quizá piensas que el mundo se acaba, que no llegarás a fin de año o que no podrás hacerle caso a tus “colores”; o quizá Dios te está preparando para tener novia: eso lo sabrá Dios. Aunque creas que nada está ocurriendo, Dios puede estar obrando.
Aunque parezca que Jesús no te está viendo, te observa y ve lo que acontece en tu vida; no para juzgarte ni criticarte, sino porque sabe lo que necesitas. Jesús predicaba a las multitudes y veía a lo lejos las barcas de unos pescadores que habían pasado la noche sin encontrar peces.
Jesús se acerca y pide permiso a Pedro para subir a su barca. ¿Le has dado permiso a Jesús de subir a tu barca? Invítalo para conocerlo más y compartir más con él: en medio de lo que estamos viviendo, es un buen tiempo para hacerlo.
Lucas 5:3-5, en la versión LBLA, cuenta que Jesús subió a una de las barcas, la de Simón, pidió que se apartara un poco de tierra y enseñó a las multitudes desde la barca. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón que se adentrara en lo profundo y echara las redes para pescar. Simón respondió que habían trabajado toda la noche y no habían pescado nada; sin embargo, echaría la red porque Jesús lo pedía.
Versículo clave
«Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.»
Lucas 5:4-5
Que Dios te lleve a lo profundo no significa que todo se acabe, sino que quiere llegar a la parte más íntima de tu vida, incluso a aquello que nadie de tu familia conoce. Abre tu corazón y tu barca para que Dios llegue a esa profundidad.
«Suelta la palabra»
Pedro había pescado toda la noche sin obtener nada, pero echaría las redes porque Jesús lo pedía. Así nos frustran a veces las tareas, los esfuerzos por obedecer a los padres o las circunstancias en las que parece que nada da resultado. Hazlo por obediencia y actúa confiando en la palabra de Jesús.
¿Y si todo lo que Dios ha trabajado contigo estaba destinado a ser utilizado precisamente en este momento? Lo mismo vale para las palabras que Dios ha depositado en tu corazón: podrían servir ahora, en la situación actual.
Los discípulos echan las redes y comienzan a recoger una gran cantidad de peces. Es el tiempo de la cosecha. Los peces representan la bendición y las oportunidades de Dios, su transformación y una vida de fe.
Pedro se asombra ante la pesca y se rinde a los pies de Jesús. Detente y observa lo que tienes: familia, casa, comida, estudios y salud. Pedro se asustó al ver tanta bendición y dijo que no merecía tantas cosas. Pero eres merecedor de las bendiciones de Dios: aunque te hayas equivocado o apartado, su amor y su misericordia te siguen tomando en cuenta para bendecirte.
Los discípulos tuvieron que llamar a otras personas para que los ayudaran con la pesca. Aunque parezca que nada ocurre, Dios está trabajando detrás de bambalinas para llenar las redes de bendiciones, palabra, fe y cosas extraordinarias.
Una vida transformada y una invitación
Jesús le dice a Pedro: “No temas”, y le anuncia que desde entonces sería pescador de hombres en vez de pescador de peces. Cuando una persona entra en lo profundo con Dios, permite que Jesús suba a su barca y deja que trabaje con ella, Dios la saca diferente. Saldrás distinto de la situación que estás viviendo.
Versículo clave
«y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Lucas 5:10
Si te cuesta dejar que Dios trabaje en ti, si recibes pensamientos negativos por las palabras de otras personas o estás preocupado, acércate a Jesús e invítalo a tu barca. Ora para abrirle tu corazón y pedirle que te lleve a lo profundo.
Ora así: “Señor Jesús, que transformas en la vida de Pedro, hoy te quiero invitar a mi barca, a mi corazón”. Pídele perdón por tus errores y pecados, recíbelo como Señor y Salvador, pídele ser pescador de hombres y que transforme tu vida.
Si sientes el peso de los estudios, la familia, conceptos o ideas que te abruman y parecen querer apartarte, Dios está contigo, te entiende y está transformando tu corazón.
Dios está contigo.
Lo que Dios hará contigo será más grande, se multiplicará y te llevará a nuevas profundidades. Disfruta en familia.


