Este mensaje es para los adolescentes. Los extrañamos, los amamos y esperamos volver a reunirnos pronto.
¿Cómo estás pasando este tiempo en casa y qué has podido conocer de Dios y de las personas con quienes vives? Oramos por ti: protección, cuidado y esperanza para salir de la situación que atraviesas. Dios tiene buenos planes, y saldremos adelante juntos.
Una mala noticia y la historia de Elías
Las circunstancias difíciles llevan a pensar en la experiencia de recibir malas noticias. Imagina a alguien de tu grupo de amigos que llega con una noticia preocupante. Una noticia así puede asustar tanto que uno se encierra en su cuarto, preocupado y angustiado. Esa reacción se parece a la de Elías, uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento.
Elías había vencido a muchos falsos profetas, a quienes derrotó con espada. Después, una mujer llamada Jezabel anunció por medio de un mensaje que mandaría matarlo. Elías se preocupó al recibir la noticia y salió corriendo. Una mala noticia puede producir el mismo temor hoy: una enfermedad que amenaza y puede llegar a la puerta del país, de la casa o del lugar donde uno vive. Como Elías ante su amenaza, ¿adónde has huido tú en este tiempo?
¿Cómo volver a Dios en medio de las circunstancias difíciles? El camino de Elías hasta Horeb —el monte de Dios— habla de los «montes» que cada adolescente puede tener que enfrentar: cómo terminará el año, cómo se relacionará con sus amigos o cómo será la convivencia con un hermano que lo molesta. Si Dios tiene montes, también hay que subirlos: los desafíos cotidianos requieren ser enfrentados.
La cueva y la pregunta de Dios
1 Reyes 19:9 cuenta que Elías llegó al monte, entró en una cueva y pasó allí la noche. Entonces llegó a él la palabra del Señor con la pregunta: «¿Qué haces aquí, Elías?». Esa pregunta también es para ti.
Versículo clave
«Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?»
1 Reyes 19:9
La cueva representa el encierro y aquello que oculta lo vivido o la verdadera personalidad. Las cuevas son lugares oscuros, húmedos y silenciosos, como los días en que un adolescente puede estar en su cuarto sintiendo frío, temor o preocupación. De ahí surge la pregunta central: ¿cómo salir de la cueva?
La cueva también puede ser un lugar donde Dios construye y transforma a una persona, un espacio de encuentro con Dios. Después del viento fuerte hubo un terremoto y luego fuego, pero Dios no estaba en ninguno de esos acontecimientos. Al final, se manifestó en un silbo apacible.
Escucha a Dios en medio de los terremotos, el fuego y las circunstancias difíciles que puedas estar viviendo. En el silbo apacible Dios te llama para que salgas transformado, bendecido y convertido en una mejor persona: mejor estudiante, mejor hijo y más cercano a Dios, alguien que haya leído y se haya preparado. Las dificultades no deberían llevarte a retroceder, sino a una transformación.
La pregunta «¿Qué haces aquí, Elías?» muestra que Dios se toma el tiempo de entrar en la cueva y buscar personalmente a Elías. Dios sabe en qué cueva se encuentra cada uno y conoce lo que está pasando y lo que siente. Pero Dios no va a sacar a la persona de la cueva ni a jalarla afuera: cada uno debe decidir salir. Es una decisión que requiere buscar cómo atravesar la prueba y salir victorioso con la fuerza de Dios.
La exhortación se vuelve concreta en el ámbito familiar. Si tu hermano está cerca, abrázalo; si está tu mamá, dale un beso. Salir de la cueva no significa hacerlo de una manera que lleve a retroceder, sino salir victorioso. Que el tiempo de dificultad dé paso a una vida transformada, en lugar de dejarte atrapado en el temor o el enojo.
Versículo clave
«Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.»
1 Reyes 19:12
El camino que todavía queda
Antes de que Elías llegara a la cueva, se detuvo y durmió bajo un árbol. Un ángel lo visitó dos veces y le dio agua y pan. Del mismo modo, Dios envía ángeles a las casas para visitar, fortalecer y ayudar a que las personas sean transformadas, reformadas y construidas.
Después de recibir el agua y el pan, Elías se recuperó. Entonces aparece la frase «Largo camino te queda», una de las más extraordinarias de esa parte de la Biblia; ese camino conduciría a un monte difícil. También tú tienes un largo camino por delante: vivirás muchos años, saldrás transformado y Dios hará cosas impresionantes en tu vida. Eres importante en la iglesia, y Dios te utilizará.
Usa tus redes sociales para enviar un mensaje de fe y contar cómo saldrás de la cueva. No se trata solo de esperar que termine este tiempo, sino de expresar públicamente la esperanza y la decisión de salir victorioso y transformado. La cueva da nombre a los temores, angustias, preocupaciones y enojo que este tiempo puede haber puesto de manifiesto.
Una oración para abrir el corazón
Si te has sentido en una cueva, ora. Pide perdón por tus errores y equivocaciones, expresa tu deseo de hacer de Jesús tu Señor y Salvador y agradécele que haya venido a buscarte en la cueva. Incluye también una decisión personal: «yo decido salir de esta». Así abrazas a Jesús y sales de la cueva, recibiéndolo en tu corazón.
Esta situación terminará y, al salir, podrás hacerlo victorioso, transformado y bendecido.
Comparte tu experiencia y mantente en contacto con tu iglesia.


