Damos gracias a Dios por este día y por la oportunidad de escuchar su palabra. Pedimos por quienes han sido infectados y por quienes se sienten amenazados por la enfermedad: que Dios lleve esperanza, paz y tranquilidad a sus hogares. También pedimos por cada prejuvenil o adolescente, para que reciba fuerza y poder, entienda que tiene un llamado especial en este tiempo de volvernos a Dios y hacer las cosas de manera diferente, y crea que Dios puede obrar cosas milagrosas, diferentes y poderosas en nosotros. Amén.
Es un tiempo de volvernos a Dios. Todo cambió de pronto: llevamos tiempo en casa, recibimos clases a distancia y hacemos cosas distintas. En medio de esa situación, Dios está haciendo grandes cosas en la vida de las familias, en el corazón y en las áreas de la vida donde quiere trabajar. Dios utiliza cada crisis para trabajar en el corazón y el carácter de cada uno.
Una historia de perseverancia y acercamiento a Jesús
Una mujer llevaba doce años padeciendo flujo de sangre. Imagina lo que significa sufrir durante tanto tiempo. Algo parecido puede producir el cansancio de la situación presente: el temor, la preocupación, las malas noticias, el encierro y las tareas del colegio o la universidad. Haz un alto y vuelve a Dios.
La mujer tuvo fe, persistió y siguió creyendo en Dios. Lucas 8:44 cuenta que se acercó a Jesús por detrás, tocó el borde de su manto y el flujo de sangre se detuvo en ese momento. Acércate a Jesús con confianza en medio de la necesidad.
Versículo clave
«se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.»
Lucas 8:44
Quizá la mujer había confiado durante años en doctores, científicos y otras cosas. Hoy también podemos sentir que hemos llegado a un límite, sin saber hacia dónde ir o cómo avanzar. A veces Dios pone un alto para acercarnos a Jesús.
Los doctores y la medicina también pueden llegar a sus límites, pero en Dios no hay límites: quiere llevarte a otro nivel y hacer milagros. Si te preocupan las finanzas de tu hogar o cuándo volverás al colegio o a la universidad, ten fe como aquella mujer. Llegará el día en que todo será igual o mejor que antes.
Un tiempo para que los jóvenes compartan esperanza
Comparte este mensaje con tus amigos del colegio, la colonia o la universidad, o envíales la Biblia. Las buenas nuevas son buenas noticias, y este es un tiempo para compartirlas. No hace falta ser perfecto ni tener las mejores palabras para ofrecer aliento a quien lo necesita. Y desde casa puedes orar por tus padres y darles palabras de bendición y de vida.
En medio de la multitud, Jesús sintió que alguien lo había tocado de una manera diferente y que había salido poder de él. Acércate a Dios con confianza: él escucha y puede atender tu necesidad. Medita en que Dios es el único que puede salvar y en que Jesús puede darte una nueva oportunidad.
El versículo 27 cuenta que la mujer oyó hablar de Jesús y se acercó por detrás entre la gente para tocar su manto: la determinación de alguien que necesitaba un milagro y no se detuvo ante la multitud. No seas uno más: valora los mensajes de Jesús y lo que Dios quiere hacer, y sé diferente.
Dios ha comenzado una buena obra en ti y, según Filipenses 1:6, la continuará hasta completarla. Ninguna enfermedad, preocupación ni otra cosa detendrá el propósito que Dios tiene contigo.
Confiar en la obra que Dios comenzó
Desde esa confianza, saldrán adelante y serán una generación que se levante, hable la palabra de Dios y actúe de acuerdo con sus principios en el colegio y la universidad. No andes con temor por lo que digan las noticias o la gente sobre la situación: confía en Dios, que está en tu vida y sostiene a tu familia y sus finanzas.
Versículo clave
«estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo»
Filipenses 1:6
Si sientes temor, no le preguntes a Dios por qué atraviesas esta época, sino para qué. Podrás conocer a un Dios más vivo, y algún día contarás a tus nietos o bisnietos que viviste esta temporada y viste la mano de Dios en tu vida, tu familia y tu país.
Orar en familia y entregar el temor
Llama a tus padres y a tus hermanos, estén en la cocina o leyendo frente a una computadora, para orar juntos. Dile a Dios: «te entrego mi corazón, te entrego mi temor». Dios está contigo, nada te faltará y no tienes que temer. Los pájaros están seguros, y tú también.
Abre tu corazón a Jesús, que puede hacer todo posible, traer salvación y dar paz y tranquilidad. Repite esta oración: pide perdón por tus errores, recibe a Jesús como único Señor y Salvador, pide salvación para tu casa y ayuda para ser testimonio.
Cuando termine esta situación, celebraremos juntos que tenemos un Dios vivo y que la palabra de Dios no se quedará.
Una invitación a abrir el corazón
Acércate a Dios en medio de la crisis.
Dios está contigo.
Confía en Jesús y sé de aliento para otros.
Acércate a Dios en medio de la crisis, confía en Jesús, ora por tu familia y comparte buenas noticias con tus amigos. Hay esperanza: llegará el día en que todo será igual o mejor que antes, y saldremos adelante. Vive este tiempo volviéndote a Dios, con fe y siendo de aliento para otros.


