EN Oración
Serie Nos volvemos a Dios

Volvernos a Dios en medio de la crisis

En tiempos de temor e incertidumbre, la historia de la mujer que tocó el manto de Jesús nos anima a acercarnos a Dios, confiar en él y compartir esperanza con quienes nos rodean.

Publicada
Duración
15 min

Damos gracias a Dios por este día y por la oportunidad de escuchar su palabra. Pedimos por quienes han sido infectados y por quienes se sienten amenazados por la enfermedad: que Dios lleve esperanza, paz y tranquilidad a sus hogares. También pedimos por cada prejuvenil o adolescente, para que reciba fuerza y poder, entienda que tiene un llamado especial en este tiempo de volvernos a Dios y hacer las cosas de manera diferente, y crea que Dios puede obrar cosas milagrosas, diferentes y poderosas en nosotros. Amén.

Es un tiempo de volvernos a Dios. Todo cambió de pronto: llevamos tiempo en casa, recibimos clases a distancia y hacemos cosas distintas. En medio de esa situación, Dios está haciendo grandes cosas en la vida de las familias, en el corazón y en las áreas de la vida donde quiere trabajar. Dios utiliza cada crisis para trabajar en el corazón y el carácter de cada uno.

Una historia de perseverancia y acercamiento a Jesús

Una mujer llevaba doce años padeciendo flujo de sangre. Imagina lo que significa sufrir durante tanto tiempo. Algo parecido puede producir el cansancio de la situación presente: el temor, la preocupación, las malas noticias, el encierro y las tareas del colegio o la universidad. Haz un alto y vuelve a Dios.

La mujer tuvo fe, persistió y siguió creyendo en Dios. Lucas 8:44 cuenta que se acercó a Jesús por detrás, tocó el borde de su manto y el flujo de sangre se detuvo en ese momento. Acércate a Jesús con confianza en medio de la necesidad.

Versículo clave

«se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.»

Lucas 8:44

Quizá la mujer había confiado durante años en doctores, científicos y otras cosas. Hoy también podemos sentir que hemos llegado a un límite, sin saber hacia dónde ir o cómo avanzar. A veces Dios pone un alto para acercarnos a Jesús.

Los doctores y la medicina también pueden llegar a sus límites, pero en Dios no hay límites: quiere llevarte a otro nivel y hacer milagros. Si te preocupan las finanzas de tu hogar o cuándo volverás al colegio o a la universidad, ten fe como aquella mujer. Llegará el día en que todo será igual o mejor que antes.

Un tiempo para que los jóvenes compartan esperanza

Comparte este mensaje con tus amigos del colegio, la colonia o la universidad, o envíales la Biblia. Las buenas nuevas son buenas noticias, y este es un tiempo para compartirlas. No hace falta ser perfecto ni tener las mejores palabras para ofrecer aliento a quien lo necesita. Y desde casa puedes orar por tus padres y darles palabras de bendición y de vida.

En medio de la multitud, Jesús sintió que alguien lo había tocado de una manera diferente y que había salido poder de él. Acércate a Dios con confianza: él escucha y puede atender tu necesidad. Medita en que Dios es el único que puede salvar y en que Jesús puede darte una nueva oportunidad.

El versículo 27 cuenta que la mujer oyó hablar de Jesús y se acercó por detrás entre la gente para tocar su manto: la determinación de alguien que necesitaba un milagro y no se detuvo ante la multitud. No seas uno más: valora los mensajes de Jesús y lo que Dios quiere hacer, y sé diferente.

Dios ha comenzado una buena obra en ti y, según Filipenses 1:6, la continuará hasta completarla. Ninguna enfermedad, preocupación ni otra cosa detendrá el propósito que Dios tiene contigo.

Confiar en la obra que Dios comenzó

Desde esa confianza, saldrán adelante y serán una generación que se levante, hable la palabra de Dios y actúe de acuerdo con sus principios en el colegio y la universidad. No andes con temor por lo que digan las noticias o la gente sobre la situación: confía en Dios, que está en tu vida y sostiene a tu familia y sus finanzas.

Versículo clave

«estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo»

Filipenses 1:6

Si sientes temor, no le preguntes a Dios por qué atraviesas esta época, sino para qué. Podrás conocer a un Dios más vivo, y algún día contarás a tus nietos o bisnietos que viviste esta temporada y viste la mano de Dios en tu vida, tu familia y tu país.

Orar en familia y entregar el temor

Llama a tus padres y a tus hermanos, estén en la cocina o leyendo frente a una computadora, para orar juntos. Dile a Dios: «te entrego mi corazón, te entrego mi temor». Dios está contigo, nada te faltará y no tienes que temer. Los pájaros están seguros, y tú también.

Abre tu corazón a Jesús, que puede hacer todo posible, traer salvación y dar paz y tranquilidad. Repite esta oración: pide perdón por tus errores, recibe a Jesús como único Señor y Salvador, pide salvación para tu casa y ayuda para ser testimonio.

Cuando termine esta situación, celebraremos juntos que tenemos un Dios vivo y que la palabra de Dios no se quedará.

Una invitación a abrir el corazón

Acércate a Dios en medio de la crisis.

Dios está contigo.

Confía en Jesús y sé de aliento para otros.

Acércate a Dios en medio de la crisis, confía en Jesús, ora por tu familia y comparte buenas noticias con tus amigos. Hay esperanza: llegará el día en que todo será igual o mejor que antes, y saldremos adelante. Vive este tiempo volviéndote a Dios, con fe y siendo de aliento para otros.

Referencias bíblicas