Para un surfista, la llegada de una ola puede ser una recompensa, pero deslizarse sobre ella no es sencillo. Piensa como surfista: al principio, ponerse de pie sobre la tabla puede dar temor. Un instructor fuerte y exigente puede enseñarte a pararte aunque sea a regañadientes. Hoy, quien enseña es el Espíritu Santo.
Después de un tiempo de remar viene un tiempo de estar sobre las olas, como tiempos de recompensa. Dios llama a su pueblo «tierra deseada» y anuncia que no será desamparado, sino que habrá una visitación con recompensa junto con la obra levantada para el Señor. Dile a quien tienes al lado que Dios viene con recompensa, y agarra tu tabla de surf.
Una promesa para la nueva temporada
Isaías 62:11 anuncia que viene el Salvador con recompensa y que al pueblo se le llamará santo, redimido, deseado y no desamparado. Dios trae una visitación y recompensa a su iglesia, junto con la obra que ha levantado.
El primer principio es el take off: el momento en que el surfista deja de remar para ponerse de pie. El tiempo de remar y de estar sobre las aguas sin encontrar olas terminó: cambia de actitud y levántate sobre la tabla que Dios te ha provisto. Aprende este primer movimiento para deslizarte sobre la ola que se aproxima.
Primer principio: el take off, levantarse
Isaías 62 promete también que el pueblo no será desamparado. No estás solo al entrar en las olas que Dios ha preparado: cuando llegue la ola, acuérdate de estas palabras y sigue adelante confiando en la compañía de Dios.
Josué 1:2 marca una transición: «Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora, pues…». Ese «ahora, pues» divide un antes y un después, junto con el mandato «Levántate». Dios encarga a Josué y al pueblo pasar el Jordán hacia la tierra que dará a los hijos de Israel. Así, «todo lo que pisare es de nosotros»: ir de pie, y no con las manos, es empezar a crecer en territorio. Dios prometió a Josué que nadie podría hacerle frente y que estaría con él, sin dejarlo ni desampararlo.
Dios no deja ni desampara a quien está sobre la ola.
El take off tiene pasos básicos: separar el cuerpo apoyándose en manos y rodillas, girar la cadera, colocar el pie trasero sobre la cola de la tabla, llevar el pie delantero al centro, soltar las manos, equilibrar las presiones y adoptar la posición base. Apoyarse, cambiar de posición, llevar una pierna y luego la otra, levantarse, soltar las manos y buscar el equilibrio: hay que aprender a estar de pie para ir en la ola.
Gloria a quien guarda los pies de caer. Háblale a tus pies: «Pies, sin miedo; Dios te guarda». Hay personas que no disfrutan de las grandes olas por temor a intentar algo que nunca han hecho. Pero Dios no desamparará ni dejará, y no permitirá que tu pie resbale. Viene un tiempo de seguridad: a quienes se suban a la ola les irá bien, porque Dios está con ellos y lo está provocando en su vida.
Versículo clave
«No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.»
Salmos 121:3-8
Súbete a la ola sin miedo.
Segundo principio: el bottom turn, humildad y enfoque
El segundo principio es el bottom turn, una maniobra clave para permanecer en la ola después de levantarse. Una ola puede llevar al surfista hasta la orilla en cuestión de segundos; las olas del Espíritu Santo, en cambio, no se acabarán, sino que sostendrán. Dios ya proveyó la ola, pero el tiempo que permanezcas en ella depende de ti.
El bottom turn es una maniobra de trazado para realizar movimientos en la parte crítica de la ola. El surfista baja e intenta tocar con la mano de atrás el plano de la ola, mirando al punto al que quiere llegar; clava el canto interior y hace presión con el pie trasero para impulsarse hacia arriba. Hay que bajar mucho para poder llegar a la cima.
«Si no estás dispuesto a estar abajo, jamás podrás estar encima». La maniobra es una lección de humildad: para sostenerse en la ola, hay que bajar y tocar la parte más baja. Muchos solo quieren estar en la cima, y podrían quejarse de haber remado para que los miraran y no para acabar abajo. Pero el buen surfista sabe que para subir debe tomar impulso desde abajo.
La iglesia que sabe mantenerse humilde, agachar la cabeza, callar y guardar silencio; que ha remado en humildad, ha sido humillada y ha sido burla en el mar de otros, puede leer el Salmo 149: Dios corona al humilde con victoria. El Espíritu Santo la llevará desde abajo hasta la cima de la ola preparada.
El video deja otro aprendizaje: mantener el enfoque. Aunque el surfista esté abajo, mira hacia el lugar al que quiere llegar. En la humillación aparecen pensamientos como «me hicieron», «me golpearon» o «me criticaron», que pueden mantener la mirada abajo. Se puede tener un corazón humilde sin perder el enfoque del llamado de Dios. No fijes los ojos en el problema ni te quedes mirando el lugar bajo en el que estás: mantén la mirada en la victoria y en Jesús.
Humildad sin perder el enfoque.
Hebreos 12:2 presenta a Jesús como autor y consumador de la fe: por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreció el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios. El versículo siguiente llama a considerar a quien sufrió contradicción de pecadores: ¿para qué? Para no desanimarse. Fuera las caras largas: alégrate y enfócate. Aunque estés abajo en la ola, mantén la mirada arriba, en aquello que el Señor ha diseñado.
Así es el bottom turn: humildad y enfoque. La humildad no es renunciar al destino o al llamado, sino la posición desde la que se toma impulso, con la mirada puesta en Jesús y en el lugar hacia el que se quiere avanzar.
Tercer principio: el cutback, volver a la fuente
El tercer principio es el cutback, un giro de 180 grados que permite volver a la corriente que impulsa al surfista. Después de levantarse y llegar a la cima, uno podría creer que ya puede seguir solo; pero, si va por su cuenta, el impulso se acaba. Por eso el surfista realiza el giro y regresa a la corriente de la ola.
En la vida de fe, sobre una ola, hay que volver una y otra vez a la fuente que nos mueve, nos hace vivir y respirar: Dios. Algunas cosas podrían ir tan bien que alguien se confunda y crea que puede solo: negocios que marchan bien o, por fin, la chica que te mira. No olvides quién impulsa tu vida.
Éxodo 15:22-27 cuenta que Moisés hizo partir a Israel del mar Rojo hacia el desierto de Shur; el pueblo caminó tres días sin hallar agua y llegó a Mara, donde no pudo beber porque las aguas eran amargas.
Israel en Mara: una decisión ante la amargura
Los israelitas fueron como surfistas que reman hacia una ola que se detiene: tras tres días con sed, llegan a un lugar donde esperan encontrar alivio, pero el agua es amarga. Quizá has pasado meses de procesos duros en los que intentaste calmar la sed y solo encontraste agua amarga.
Así fue el camino que describe Éxodo 15:22-27.
Pero el agua amarga no fue el final.
Versículo clave
«Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.»
Éxodo 15:25-27
Éxodo 15:26 presenta la promesa «yo soy Jehová tu sanador» junto con una condición: oír atentamente la voz de Jehová, hacer lo recto ante sus ojos, prestar oído a sus mandamientos y guardar sus estatutos. Es una invitación a depender de Dios. El relato continúa: llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí.
Éxodo 15:26 une la promesa y la obediencia.
«La ola que viene se llama Elim». Ese lugar representa la temporada próxima, con sus doce fuentes y setenta palmeras: Dios llevará a su iglesia de la amargura a lo sabroso y dulce de su presencia, donde será bendecida y disfrutará la nueva temporada que comienza.
La invitación final: Jesús en la tabla
Recibe la palabra. No es casualidad que estés aquí. Si deseas una ola nueva o esperas que las cosas cambien, apropíate primero de la palabra del principio: Dios no te dejará ni te desamparará.
¿Cómo recibir a Jesús y tener esa relación? Invítalo a tu tabla y a tu ola.
Recibe a Jesús e invítalo a acompañar tu vida.
Referencias bíblicas
- Isaías 62:11-12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Josué 1:2-9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 121:3-8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 149:1-4 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hebreos 12:2-3 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Éxodo 15:22-27 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


