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Aprender a contar con Dios

Pon a Dios por encima de las circunstancias, los recursos y tus propias capacidades, y aprende a contar con él en cada decisión.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
27 min

Aprender a contar en lo espiritual

Así como en la escuela hay que aprender a contar, también en la vida espiritual hay que aprender a contar, aunque de una manera diferente: contar con Dios por encima de todo. Este año habrá grandes cosechas y muchas cosas que quizá no imaginabas, pero, más importante que contar con bendiciones, será contar con el Dios que da la vida y permite recibirlas.

En Filipenses 4:12, Pablo dice que aprendió a vivir con poco o con lo necesario, con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. Pablo atravesó las distintas circunstancias contando con Dios, no con la abundancia ni con la escasez. El versículo siguiente, Filipenses 4:13, lo resume: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece».

Versículo clave

«Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»

Filipenses 4:12-13

En la escasez, quedarse contando solo lo que falta puede llevar al resentimiento y a preguntarse por qué otra persona sí tiene aquello que uno no tiene. En el otro extremo, una abundancia grande también tiene su riesgo: dejar de contar con Dios y empezar a confiar en lo que se posee. En ambos casos, reconoce que Dios está presente tanto cuando hay poco como cuando hay mucho.

No permitas que los procesos te hagan olvidar a Dios. Si cuentas únicamente con la situación del momento, puedes perder de vista a Dios, que está contigo en medio de ella. No termines el año contando los días que se perdieron fuera de su voluntad por no haber contado con él. Cuenta con Dios en todo momento y no desperdicies el tiempo.

La mujer que había padecido durante años

Lucas 8:43-48 relata que una mujer padecía flujo de sangre desde hacía doce años, había gastado todo cuanto tenía en médicos y ninguno había podido curarla. Se acercó por detrás a Jesús, tocó el borde de su manto y el flujo se detuvo al instante. Por tener flujo de sangre, la consideraban inmunda, y en esas circunstancias una mujer no podía tocar a un hombre. Años de padecimiento, y todo cuanto tenía gastado.

Al saber que Jesús pasaría por allí, la mujer empezó a contar con él. Los médicos son dignos de bendición, pero, en el relato, ninguno había podido curarla. No se trata de descalificar la atención médica, sino de contrastar los recursos con la confianza puesta en Dios: no dejes a Dios para el final, considéralo la primera opción.

Jesús preguntó quién lo había tocado. Pedro y los que estaban con él respondieron que la multitud lo apretaba y oprimía; Jesús insistió en que alguien lo había tocado, porque había conocido que salió poder de él. Al ver que no había quedado oculta, la mujer vino temblando y, postrándose a sus pies, declaró delante de todo el pueblo por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante. Temía ser reprendida, difamada o apedreada, porque la consideraban inmunda.

Jesús le dijo, en esencia, que era salva. Ella no había tocado simplemente a un hombre, sino a Dios. Jesús no vino a acusarla, sino a levantarla y a hacer por ella lo que nadie ni nada podía hacer. Cuenta con Dios: quien cuenta con él nunca será avergonzado.

Quien cuenta con Dios no será avergonzado.

Pedro también aprendió a contar con Jesús.

Cuando Pedro contaba con sus redes

Jesús le pidió a Pedro si podía subirse a su barca, y se subió a ella. La pesca fue milagrosa: las redes se rompían, porque Jesús dio la orden a los peces. La barca y las redes, aquello con lo que Pedro contaba, quedaron bajo los pies de Jesús. Al contar con Dios, empezarás a ver lo que nunca habías visto; todo empezará a multiplicarse, porque Dios lo multiplica todo.

Entrega a Jesús aquello con lo que has contado y que no ha quitado tu padecimiento. La misericordia de Dios ve a quien cuenta con otras cosas y le ofrece descanso, nuevas fuerzas y dirección. Cuenta con Jesús por encima de tus recursos.

La tentación de ponerse en primer lugar estará presente todos los días: puede llevar a contar primero con la propia opinión y los propios deseos, en vez de contar con Dios. Por más alto que Dios te lleve, sigue contando con él.

Contar con Dios en cada decisión

El orgullo puede llevar a poner primero lo que uno piensa, dice o quiere. Ante cada decisión, detente y pregúntate si estás contando con Dios o solamente con tus emociones, tus sentimientos y tus deseos del momento. Cuenta con Dios en cada decisión: los resultados dependen de aquel en quien has confiado.

No dejes de contar con él.

José responde que Dios dará la respuesta

En Génesis 41:15-16, Faraón le dice a José que ha oído que interpreta sueños y le cuenta que tuvo uno que nadie puede interpretar. José responde: «No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón». José podía atribuirse la capacidad de interpretar, pero señaló a Dios.

José podría haberse presentado ante Faraón como alguien especialmente bueno para interpretar sueños y aprovechar la oportunidad. Pero respondió que la interpretación no estaba en él y que Dios daría la respuesta. No pongas tus dones y talentos por encima de Dios ni olvides quién ha sostenido tu camino.

Abraham y la invitación a contar las estrellas

Imagina a Abraham sentado en la sala de su casa, con Sara enfrente: él, medio muerto, y ella, estéril. Ante esas limitaciones, ¿con qué podían contar?

Dios le dijo a Abraham que saliera y mirara las estrellas: su descendencia sería como ellas. Era un llamado a dejar de contar únicamente con la enfermedad, la esterilidad o la posibilidad de que un esclavo heredara, y a contar con el poder sobrenatural de Dios.

Abraham también tuvo que elegir con qué contar.

Abraham, Lot y las prioridades del corazón

Hubo conflictos entre los pastores de Abraham y los de Lot, y ambos se separaron. Lot alzó los ojos y escogió para sí la llanura del Jordán; Abraham permaneció en la tierra de Canaán. Lot vio una tierra atractiva y escogió quedarse con ella; Abraham no se aferró a esa elección.

Versículo clave

«Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.»

Génesis 13:14-15

Quizá algunos le dijeron a Abraham que no permitiera que Lot se quedara con aquella tierra. Abraham podría haber respondido: «Tú cuentas con esa tierra; yo cuento con Dios». Su confianza no dependía de obtener el lugar que parecía mejor.

Lot fue llevado cautivo. ¿Quién fue a rescatarlo? Se puede tener casas, carros o ropa y, aun así, terminar cautivo si se deja de contar con Dios. Esos bienes no pueden dar paz por sí mismos. No vivas en cautiverio: cuenta con Dios.

Hay «lotes» que deben apartarse del corazón. No se trata solo de personas que caen mal, sino de cosas en las que se confía antes que en Dios. No es apartarse de alguien por antipatía, sino revisar aquello que ocupa el primer lugar y dejar que Dios hable.

Los bienes no dan libertad; Dios sí.

Contar con Dios por encima de todo

Dile al Señor que, aunque este año haya muchas cosas que contar, sobre todo contarás con él. Aunque aumenten las posesiones, la confianza no debe desplazarse hacia ellas. No te quedes contando con la escasez, la abundancia, los recursos, las redes, los dones, una tierra o los bienes: pon tu confianza en Dios.

Haz una oración de salvación, el primer paso para contar con Jesús y abrirle el corazón: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi único y suficiente Salvador». Acude a Jesús.

Referencias bíblicas