EN Oración

Conversaciones difíciles con tus papás: cómo hablar con confianza y respeto

Acércate a tus padres y a adultos de confianza para tratar temas delicados, con consejos prácticos para comunicarte mejor con confianza y respeto.

Predicador
Diego Andaraus
Publicada
Duración
12 min

Hablar con los padres sobre lo que cuesta decir

Hay «conversaciones difíciles»: temas que pueden dar vergüenza, considerarse tabú o parecer tan grandes que provoquen miedo. ¿Cómo abordarlos y sacarles provecho? En especial, ¿cómo tener una buena relación con los padres y tratar con ellos asuntos delicados?

Muchos adolescentes tienen más confianza con su mamá que con su papá. Una madre puede decirle a su hijo que, si va a involucrarse con una muchacha o a tener relaciones sexuales, quiere que tenga la confianza de hablarlo con ella. La Biblia dice que hay que honrar al papá y a la mamá, y que así se tendrá una larga vida; esa honra incluye confiar en los padres para hablar de asuntos difíciles o incómodos. Los padres pueden ser una fuente de buenos consejos.

Versículo clave

«Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.»

Éxodo 20:12

A veces parece más fácil hablar con los amigos, porque da pena acercarse a los padres. Aun así, los padres quieren ayudar y aconsejar. No todas las relaciones entre padres e hijos son iguales, pero los padres pueden ser un buen lugar al que acudir por consejo.

Crecer y aprender a decidir no elimina la preocupación de los padres

Un joven de veintidós años puede creer que ya sabe manejar, aunque no tenga muchísima experiencia al volante. Va con su papá en el carro y, aunque está a unos diez metros del vehículo de adelante, su papá le repite que frene y tenga cuidado. Él le responde que ya es grande, que sabe manejar y que su papá le enseñó. Su papá le contesta que entienda que para él siempre será pequeño.

Mira con misericordia algunas intervenciones de tus padres. Al envejecer, los padres no se vuelven tontos: la edad también puede traer sabiduría.

Los padres siguen cuidando, aunque los hijos crezcan.

Contar la verdad antes de que el problema crezca

Un joven puede no ser aceptado en la universidad para la carrera que quería y tener que decidirse por otra. Si se deja llevar por sus emociones, puede caer «prácticamente en una depresión», pensando que no sirve y dándole vueltas a otras cosas. Por eso es importante conversar con los padres sobre la salud mental y emocional.

Hay personas que pueden llegar a considerar quitarse la vida si no tienen cercanía o libertad para hablar. Los padres escucharán; y si no tienes plena confianza con ellos, en la iglesia, el colegio o la escuela puede haber personas adultas que te ayuden. Expresarte podría literalmente salvar una vida: no te dejes frenar por el temor al qué dirán.

La base para abordar conversaciones difíciles está en Proverbios 3:7: no ser sabio a los propios ojos, temer al Señor y apartarse del mal, porque eso será medicina para el cuerpo y refrigerio para los huesos. No te creas dueño de toda la verdad: busca consejo.

Esa enseñanza de Proverbios 3:7 invita a buscar consejo.

No confiar únicamente en el propio criterio

Otra versión lo expresa así: «no seas sabio de tu propia prudencia». Especialmente cuando somos jóvenes, podemos creer que tenemos la verdad absoluta y sentirnos invencibles o demasiado seguros de nuestro criterio. Esa seguridad puede llevar a caer en vicios, como quien ya está metido en un hábito y asegura: «yo cuando quiera lo dejo».

Versículo clave

«No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal»

Proverbios 3:7

Expresa las diferencias de conceptos o ideas con respeto hacia tus padres. Para plantearles temas delicados, planifica cuándo hablar, encuentra un momento oportuno y busca las palabras adecuadas.

El respeto abre la puerta a la conversación.

Consejos para abrir y cuidar la conversación

Comunícate mejor con tus padres: te dieron la vida, te trajeron al mundo y quieren lo mejor para ti. Estos pasos ayudan a abordar conversaciones incómodas, pedir consejo y no dejar que la vergüenza o el temor al qué dirán impidan hablar.

Y todo esto se pone en manos de Dios.

Porque él da el momento oportuno para hablar.

Oración final

Gracias, Jesús, por el día y por poder compartir de ti. Que tu palabra sea llevada a todas partes; que no llegue vacía, que alcance los corazones y que tu presencia acompañe a quienes escuchan. Bienvenido, Espíritu Santo, a nuestras vidas y corazones: muévete en cada hogar, da el momento justo y oportuno para hablar y sabiduría a quienes escuchan. En tu nombre te lo pedimos. Amén.

Referencias bíblicas