EN Oración
Serie Nos volvemos a Dios

Cuando crees que nada pasa

En los tiempos de espera, ríndete a la voluntad de Dios, no te desesperes y confía en que él puede obrar aun cuando no ves lo que sucede.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
38 min

¿Qué hacemos cuando parece que nada está sucediendo? En una primera cita, uno puede pensar que la otra persona no está interesada porque no le presta mucha atención; y años después descubrir que ella incluso había querido darle un beso. Uno creía que no ocurría nada, pero sí había algo sucediendo.

Cuando creemos que nada pasa, puede estar pasando todo. En un tiempo que parece detenido, prepárate para lo que Dios quiera hacer y sonríe a quien tienes al lado, porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

El sábado que parece detenido

Jesús murió y resucitó, y entre ambos momentos estuvo el sábado, cuando parecía que nada ocurría. Este tiempo de detención se parece a ese sábado: permite que el proceso transcurra, sin concluir que la falta de cambios visibles significa que nada está pasando.

En Juan 12:24, Jesús habla del grano de trigo que cae en la tierra y muere para dar mucho fruto. Si el grano no cae, sigue siendo el mismo; al caer y morir, produce fruto. Rehúsa seguir siendo el mismo: permite que Dios obre en las distintas áreas de tu vida.

Versículo clave

«De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.»

Juan 12:24

¿Dónde detenerse? En la propia voluntad se sigue siendo el mismo; en la voluntad de Dios se puede dar fruto. El problema no es estar detenidos, sino dónde nos detenemos. No te quedes en tu voluntad ni en lo que dicen los demás: detente en la voluntad divina y permite que Dios obre en este tiempo.

No desesperarse ni tomar el control

Ante la incertidumbre, muchas veces queremos descifrar qué ocurrirá con nuestra vida, la familia, el trabajo o las finanzas. Examina, en cambio, qué necesita cambiar en ti y qué obra quiere hacer Dios. Si estás en las manos de Dios, estás en buenas manos; no necesitas adivinar lo que viene.

Existe la tentación de tomar el control. Jesús, la semilla que se entregó, estuvo detenido aquel sábado. «Pasa de mí esta copa»: hay situaciones difíciles que no queremos atravesar, pero que son necesarias y, al final, gloriosas. Jesús dijo: «No se haga mi voluntad, se haga la tuya». No podemos controlarlo todo, pero sí podemos rendirlo todo.

Dios puede glorificarse en la pérdida del trabajo, la escasez, la pérdida de esperanza o la enfermedad. Si perdiste el trabajo, ¿puedes creerlo? Son ocasiones para conocer a Dios como proveedor, fuente de esperanza y sanador.

Las hermanas de Lázaro envían a Jesús este mensaje: «Señor, he aquí el que amas está enfermo». Jesús responde que la enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios y para que el Hijo de Dios sea glorificado. Las hermanas querían que Jesús acudiera pronto, como quien desea evitar que el grano caiga en tierra.

Lázaro y la espera

En Juan 11:39-44, Jesús manda quitar la piedra; Marta objeta que Lázaro lleva cuatro días muerto, y Jesús le recuerda que, si cree, verá la gloria de Dios. Después de orar, llama a Lázaro, que sale con las manos y los pies atados con vendas y el rostro envuelto en un sudario; Jesús ordena que lo desaten y lo dejen ir. Cree también en lo que no se ve. La piedra es aquello que detiene, pero puede llegar a ser un lugar de libertad.

Las hermanas habían pedido que Jesús viniera pronto; él llegó a su tiempo.

Cuando Jesús llega, Marta le dice que, si hubiera estado allí, su hermano no habría muerto. Marta creía que nada habría pasado si Jesús hubiera llegado antes; pero, en los planes de Jesús, todo estaba sucediendo a la perfección. Confía, aunque no imagines lo que está por acontecer.

Dios te está poniendo en un lugar de rendición, de retorno a él, de transformación y de fruto. No te desesperes: mantente enfocado en lo que Dios ha dicho, porque cumplirá su palabra. En este tiempo de detención no perderás nada, y las consecuencias serán revertidas a tu favor; incluso aquello que se creía perdido, incluso lo que parecía conducir al final.

Versículo clave

«Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.»

Juan 11:25

Por eso, ríndete.

La salida de Lázaro manifestó lo que había ocurrido mientras parecía que nada sucedía. ¿Crees que verás la gloria de Dios en medio de lo que estás viviendo?

Creer antes de ver

Creer antes de ver es una decisión.

Y la decisión más importante es abrirle el corazón a Jesús.

Lázaro salió cuando Jesús lo llamó.

Dios cumple su palabra.

Rendirse y responder

La muerte de Jesús pudo parecer el final, pero condujo a la resurrección y a la exaltación de Cristo. Deja de pensar solo en las consecuencias: honra, adora y enfócate en lo que Dios ha dicho y en sus promesas. Dios es bueno y cumple su palabra; recibe esta enseñanza con fe.

Pon una mano sobre tu corazón y dile a Dios que, aunque este sea un tiempo de detención, te rindes a él y rehúsas seguir siendo el mismo. Entrega aquello que ya no debe continuar y decide dónde detenerte: en tu propia voluntad o en la voluntad de Dios. Y cuando lleguen momentos de desesperación, no tomes decisiones desde ese estado.

Abre tu corazón a Jesús. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados y sin esperanza, pero Jesús dio su vida en la cruz y ahora hay vida eterna. Pide perdón por tus pecados y recibe a Jesús como Señor y Salvador. Cuando nos rendimos a Dios, no debemos concluir que nada está aconteciendo.

Referencias bíblicas