EN Oración
Serie Reset

Es tiempo de un reinicio

Es tiempo de un reinicio. Lo nuevo de Dios ya llegó, pero tienes que abrirle espacio: suelta lo viejo, aférrate al Dios que bendice y no a las bendiciones pasadas, deja la queja y, como Noé, obedece sus instrucciones con esfuerzo.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
42 min

Reiniciar es volver a empezar, reordenar, encajar con lo nuevo que Dios quiere hacer. Cuando una computadora o un teléfono no funciona bien, lo apagas; parece que nada sucede, pero mientras está apagado se reordenan sus programas. Es tiempo de reiniciar. Pero nadie puede oprimir el botón por ti: reiniciar es una decisión personal. ¿Estás preparado para la nueva gloria que Dios tiene para tu vida?

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios». Lo nuevo viene de Dios, pero tú decides si lo recibes y si permites que Dios te renueve. Lo nuevo ya llegó, pero lo viejo puede seguir ocupando el espacio. Ante los recuerdos de fracaso, dolor, angustia, amargura y frustración, abre espacio y despídete del pasado. No niegues lo que viviste, pero no dejes que te impida recibir lo que Dios quiere hacer ahora.

Versículo clave

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

2 Corintios 5:17

No solo tienes que soltar las experiencias dolorosas, sino también dejar de aferrarte a las bendiciones pasadas. «El que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; el que saca carro y caballo, ejército y fuerza… No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva». No te aferres a ninguna bendición pasada, por extraordinaria que haya sido, sino al Dios que bendice. Si tu empresa ya no funciona como antes, aférrate a Dios y no a la forma anterior en que te bendijo. Las bendiciones nuevas no dependen de que todo siga igual, sino de Dios.

«Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría». Todos nos hemos quejado. Lamentar que hace unos meses todo estaba mejor te impide confiar en lo que Dios está haciendo ahora, aunque todavía no lo veas. No sabes cómo cambiará el mundo, pero tu confianza está en Dios, que puede hacer lo imposible. Tu vida no depende del tiempo que atraviesas, sino de Dios, que está contigo en todo tiempo. La queja ocupa el espacio que podrían tener la fe y la expectativa de lo nuevo.

Versículo clave

«Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.»

Eclesiastés 7:10

En lugar de pedir siempre que Dios te saque de una situación difícil, invítalo a estar en medio de ella. Así lo conocerás como el Dios de paz que bendice aun cuando la situación no cambia de inmediato. Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron echados en el horno de fuego, y allí, en medio del fuego, apareció un cuarto hombre. Dios estuvo con ellos en el horno. La dificultad no es buena, y puedes esperar la salida, pero tu paz no tiene que depender únicamente de salir de ella.

Noé: disposición para lo nuevo

«Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová… Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé». Perfecto no significa sin errores, sino que vivía en la voluntad de Dios. Noé aceptó esa voluntad y caminó con Dios. Dios decidió un reinicio para la humanidad, y Noé halló gracia. Tú puedes ser ese uno que abre espacio para lo nuevo, y a través de quien Dios bendice a tu familia, a tus amigos, a tus compañeros de estudio o de trabajo.

Noé tenía quinientos años: la disposición del corazón importa más que la edad. ¿Qué se multiplica más en ti: malas noticias, chismes y frustraciones, o buenas noticias? «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra». Multiplica lo bueno: ora por las personas, bendícelas, declara que Dios es bueno y que no soltará a quienes confían en él. Sé la persona que marca la diferencia en tu familia y en tu círculo, aun en medio del caos.

«Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura». Noé recibió un desafío que nunca había visto. Quizá también tú has despertado sintiendo que lo que ocurre parece una pesadilla. Aunque estés confundido, aférrate a que Dios puede hacerlo todo, está contigo y quiere obrar en ti y a través de ti. Dios no consulta tu agenda antes de hacer algo nuevo, pero puedes pedirle guía e instrucciones.

Lo nuevo trae instrucciones. No puedes esperar resultados nuevos haciendo todo de la misma manera. Prepara tu corazón para recibir las instrucciones de Dios, aunque no sean las que habrías elegido. Noé no negoció la madera que Dios le indicó. No respondas a la dirección de Dios con un «no me gusta»: recíbela con humildad y obedece.

Cuando las circunstancias cambian de repente, puedes sentirte desubicado. Pero ábrete a la instrucción de Dios y búscale sabiduría para continuar. Aunque las circunstancias te desubiquen, permanece firme en lo que crees y atento a la instrucción que recibirás. Dios puede usar el cambio para que su palabra llegue a más personas.

No hay nada nuevo debajo del sol: las modas se reciclan, y las pestes y enfermedades son parte de este mundo. Pero lo nuevo que esperas viene de Dios, que está por encima del sol. No esperes que el mundo te ofrezca algo nuevo; espera lo nuevo de Dios. Él te dará instrucciones para tu vida.

Lo nuevo requiere obediencia y esfuerzo. Entraron al arca ocho personas: Noé, su esposa, sus tres hijos y las esposas de sus hijos; y entraron los animales, de dos en dos, como Dios había mandado. Los animales cumplieron su asignación. No dejes que una jirafa, un león o un tigre te aventaje en obedecer.

Noé tuvo que construir el arca: Dios no la iba a construir por él. Necesitas instrucciones y obediencia, pero también te toca esforzarte. Hay áreas que quizá todavía no has entregado: esfuérzate por vencerlas y trabaja por lo nuevo. No esperes a que cambie tu entorno para empezar; cambia tú y haz espacio para Dios. Declara en tu hogar: «Esta casa será un arca de salvación y bendición, y avanzaremos hacia el propósito de Dios».

Cuando te ocupas en lo nuevo, la queja pierde espacio. Si no puedes hacer lo que hacías antes, no te quedes repitiendo tus limitaciones: ocúpate en orar, clamar a Dios, ejercer fe, planificar y escuchar. La queja te impide escuchar a Dios y recibir lo nuevo. Si alguien a tu lado se queja, ayúdale dándole una tarea. Y si eres tú quien se queja, escucha al Espíritu Santo: «Ocúpate en lo nuevo».

El tiempo de entrar

«Y Jehová le cerró la puerta». Hay un tiempo para lo nuevo; no dejes que lo viejo ocupe el espacio que debías abrir. Si no renuevas tu manera de pensar, de creer y de ejercer tu fe, puedes dejar pasar lo que llegó. No dejes que una emoción te aparte de la certeza de lo que Dios ha dicho.

Llegó lo nuevo: tómalo hoy. No seas un espectador que ve zarpar lo nuevo, sino participa de ello, guardado en la presencia de Dios, aunque suban las aguas. Muchos tenían razones para no creer que llovería. No exijas comprenderlo todo antes de confiar. No razones a Dios: confía en él, que está en control. No te quedes viendo zarpar lo nuevo: entra en el propósito, la gracia y el favor de Dios.

Si te preguntas cómo llegará la provisión o cómo podrás trabajar sin la forma acostumbrada, Dios te dará instrucciones e ideas nuevas. El mundo no es la fuente de lo nuevo; Dios lo es. Este no es el peor tiempo para los hijos de Dios, porque puedes invitarlo a estar contigo en lo que vives. Tu satisfacción no está solo en salir de la dificultad, sino en Dios, que te acompaña, te anima, te perdona, te sana y te levanta.

El Espíritu llevó a Jesús al desierto durante cuarenta días, y estaba con las fieras. Satanás le ofreció atajos, y Jesús no los aceptó. Satanás quiere robar lo nuevo que Dios está haciendo; algo puede habértelo dado Dios sin haberse manifestado todavía. Jesús volvió en el poder del Espíritu. Sigue confiando hasta que se manifieste lo que Dios te ha dado: él es fiel para cumplir su palabra.

Jesús es la puerta

El arca tenía una sola puerta. Y Jesús dijo: «Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo». Entrar por Jesús te da una vida diferente y un reinicio. Si ya lo recibiste, atraviesa la puerta en cada área de tu vida, en lugar de seguir aferrado a lo que no quieres rendir aunque sabes que no agrada a Dios. Entrégate al Señor y deja que haga nuevas todas las áreas.

Si aún no has recibido a Jesús, abre tu corazón: pide perdón por tus pecados, invítalo a entrar, agradécele por pagar el precio en la cruz y recibe un nuevo comienzo. Lo mejor ya ha comenzado: es tiempo de reinicio.

Referencias bíblicas