Una mente de campeón necesita la mejor influencia. ¿Bajo qué influencia estás viviendo? No se trata solo de quién te acompaña, sino de quién, al hablarte, afecta tu carácter y puede apartarte del propósito de Dios. La influencia principal de tu vida debe ser Jesucristo y su palabra.
Un joven rico le preguntó a Jesús qué debía hacer para tener la vida eterna. Jesús le dijo: «Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres… y ven, sígueme». Y el joven se fue triste, porque tenía muchas posesiones. El dinero ejercía sobre él una influencia que no estaba dispuesto a soltar. No busques a Jesús solo para recibir algo o cubrir una necesidad: busca la influencia plena de su palabra en tu vida.
José: fruto por encima de los muros
«Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro». Una rama conectada al árbol da fruto. José estaba conectado a Dios, y por eso daba fruto aunque encontrara obstáculos. No aceptes tus limitaciones como la última palabra: tu fruto puede sobrepasar los muros y los desafíos.
Versículo clave
«Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.»
Génesis 49:22
Jacob influyó en José con palabras de fruto y de esperanza. Si sientes que no tuviste un padre así, Jesucristo puede ser tu mejor Padre. Jesús fue a la cruz para darte la oportunidad de nacer de nuevo, y nacer de nuevo es recibir una nueva influencia. No uses tu pasado como excusa: Jesús te libera. Deja las excusas y decide bajo qué influencia vivirás.
Los desafíos no desaparecen, pero con la influencia correcta puedes dar fruto por encima de ellos. Créele a Dios en medio de tus limitaciones. «Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros; mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob». La adversidad puede convertirse en el lugar donde te fortaleces.
No vivas bajo la influencia de la enfermedad: mantén tu confianza en Cristo. Aquello en lo que más te han atacado puede llegar a ser el área donde Dios te fortalezca y te use para que otros vean milagros. Mantén una influencia de bendición, aun en medio de lo adverso.
Benjamín: no nombres desde el dolor
«Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. Así murió Raquel». Benoni significa «hijo de mi dolor»: un nombre nacido del dolor de una madre. Cuidado: en tus momentos de frustración o de sufrimiento, tus palabras pueden marcar a tus hijos y a quienes te rodean. No les transmitas como identidad permanente el dolor que estás atravesando.
Jacob también estaba sufriendo: Raquel, la mujer por la que había trabajado catorce años, estaba muriendo. Y en medio de ese dolor, llamó a su hijo Benjamín: «hijo de mi mano derecha». No escojas las palabras para tus hijos solo desde lo que estás viviendo, sino desde lo que crees. Habla con esperanza en tu hogar, aun en tiempos de escasez, confiando en que Dios provee.
Jacob significa «el que suplanta»; pero cuando se encontró con Dios, recibió el nombre de Israel. Fue liberado de una influencia equivocada, y comenzó una etapa mejor. Dios puede liberarte de las influencias que te marcaron para mal.
Jacob profetizó sobre Benjamín: «Benjamín es lobo arrebatador; a la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos». El hambre de la mañana es el deseo de enfrentar desafíos y obtener victorias; repartir por la tarde es bendecir a otros. El lobo recorre grandes distancias con un ritmo constante, atraviesa toda clase de terrenos, y es fiel a su manada: constancia, perseverancia y fidelidad.
Mantén un ritmo firme en Dios, sin ser de doble ánimo. No busques a Dios solo en enero: persevera todo el año. Atraviesa los terrenos difíciles y llega a la meta. Sé fiel y actúa con honor. Anima a quienes están cerca de ti a caminar juntos con una influencia que los acerque a Dios.
José, Benjamín y la familia reunida
José enfrentó muros: la cisterna, la venta por sus hermanos, la cárcel injusta. Pero su padre había dicho que sería fructífero. El copero habló de él, y José llegó ante Faraón para interpretar su sueño. Los frutos se hicieron visibles aun después del encierro: Dios lo honró y lo hizo avanzar.
Cuando hubo hambre, los hermanos de José llegaron a Egipto a comprar alimento, y no lo reconocieron, porque estaba vestido como egipcio. José retuvo a Simeón y pidió que le trajeran a Benjamín. José y Benjamín: dos campeones en una misma familia. Los creyentes somos hermanos, aunque no nos una la sangre física, porque compartimos principios y la gracia de Dios.
Benjamín nació en circunstancias difíciles, pero el ambiente de origen no determina tu futuro: la influencia que te rodea marca la diferencia. Una influencia poderosa es más grande que una situación económica adversa. Cuando llegó Benjamín, Simeón fue liberado. No solo puedes recibir libertad: Dios puede usarte para ayudar a otros a encontrarla.
«Y José tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos». Benjamín no era cualquiera. No te veas como alguien insignificante: eres único para Dios. Eres parte de una generación de «cinco veces más».
Versículo clave
«Y José tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él.»
Génesis 43:34
¿Quién tiene hambre de ver cosas grandes, incluso cosas que parecen imposibles, en su nación y en su familia? Pídele a Dios con fe. El hambre es el deseo de ver victorias y recibir lo que solo Dios puede saciar.
Elige la influencia que permanece
Medita en esto: puedes desechar esta palabra o permitir que sea una buena influencia en tu vida. ¿Qué influencias que no agradan a Dios han deteriorado tu propósito y te han apartado de él? Quizá te marcaron el dolor, la angustia, el adulterio, la fornicación o la deshonra. La sangre de Cristo te limpia y te liberta, y hay una nueva oportunidad para que Dios haga algo nuevo.
Hay decisiones que te tocan a ti. Quizá tengas que decirle a alguien: «No me cuentes más eso», porque lo que te dice no es buena influencia y te llena de cizaña en lugar de buena semilla. Algunas influencias no deben seguir ocupando espacio en tu vida. Dios quiere ser tu mejor influencia, por medio de su palabra.
Abre tu corazón al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y ponlo en el primer lugar de tu vida. Ora: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y mi Salvador». Escoge una influencia que forme tu carácter y te acompañe en el propósito de Dios.
Referencias bíblicas
- Génesis 49:22-24 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 35:16-20 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 43:26-34 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 41:9-14 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 32:27-28 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 49:22 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 43:34 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


