EN Oración

Liderar con amor, humildad y excelencia

El liderazgo cristiano es servicio: anunciar las buenas noticias de Jesús, aprender continuamente y acompañar a las personas con amor, paciencia y excelencia.

Publicada
Duración
13 min

Los grupos en casa permiten estar pendientes de las personas aun en tiempos difíciles. El deseo es crecer no solo para beneficio propio, sino para aportar y dar a los demás. Liderar es servir a otras personas y ayudarlas a llegar a ser mejores que uno.

Una palabra de esperanza en tiempos difíciles

Hay quienes pasan mucho tiempo sin abrir un grupo en casa y, al reconocer la necesidad de las personas de recibir una palabra de esperanza y aliento, se lamentan de no haberlo hecho antes.

Los testimonios de personas cuya vida cambia al conocer a Jesús muestran por qué el liderazgo debe basarse en predicar el evangelio, la buena noticia: Jesús murió, llevó nuestros pecados, recibió nuestro castigo y llevó nuestras enfermedades. Por él somos perdonados, tenemos paz con Dios y podemos recibir las bendiciones que pagó y compró para nosotros. Esa noticia trae esperanza e imparte fe.

El evangelio es la base del liderazgo cristiano.

Versículo clave

«Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.»

Marcos 10:45

El liderazgo comienza con una disposición a servir

No se trata de dar una cátedra sobre los distintos tipos de liderazgo, sino de animar a quienes desean convertirse en líderes. Para empezar no se necesitan grandes cosas, sino actitud y deseo de servir. Cuando conocer a Jesús transforma una vida, despierta el deseo de que otros conozcan a quien hizo cosas maravillosas en el corazón.

No hay que cumplir ciertos requisitos para servir a los demás: servir es motivarlos y estar ahí para ellos. Jesús vino a servir y no a ser servido, y es el mayor líder de la historia. Liderar no consiste en sentarse y dar órdenes: el líder inspira. Tener una posición no convierte automáticamente a alguien en buen líder, aunque hay que respetar las autoridades que Dios pone.

Versículo clave

«Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.»

Romanos 12:3

Si ocupas una posición de liderazgo, agradece a Dios por haber sido escogido, aun teniendo defectos. El líder se pone delante para dar el ejemplo y avanzar junto con su equipo; inspira y no solo delega. Su aprendizaje no termina. El liderazgo va de la mano de la humildad y de mantener los pies sobre la tierra, sin dejar que el llamado o la cantidad de grupos se suban a la cabeza.

Dar el ejemplo y avanzar con el equipo

La Biblia enseña a no tener un concepto más alto de uno mismo: hay que mirar a las demás personas sin ponerse por encima de ellas. Jesús arrodillándose ante una mujer muestra lo que es el liderazgo: agacharse al nivel de las personas para llevarles un mensaje de fe.

La humildad trata a los demás con dignidad.

Liderar es acercarse al nivel de las personas.

Amor en lugar de juicio

Dios trata con amor a las personas, ¿por qué habríamos de tratarlas de otra manera? Las personas tienen gran valor para Dios. ¿Quiénes somos para lastimar, condenar o acusar a otros, cuando la respuesta de Dios hacia nosotros es amor?

No siempre se sabe qué hay detrás de una mala acción, una situación o una mala actitud. Por eso no debemos sentarnos en una silla de juicio, sino acercarnos a las personas con cuidado, sin pretender conocer por completo las circunstancias que explican su conducta.

Amar es no juzgar sin conocer.

Excelencia y paciencia para acompañar

La excelencia corresponde también a quien ejerce liderazgo fuera de la iglesia, en el colegio o la universidad. No significa gastar todo el dinero, sino dar lo mejor con lo que se tiene: en el servicio a Dios, el trabajo, el estudio o la tarea asignada. Hay una tendencia a la mediocridad en parte de nuestra cultura —no en todas las personas—, como quien promete entregar algo al día siguiente y luego lo pospone.

¿Hasta dónde pueden llegar las personas sin paciencia? Nadie nos da un manual para dirigir grupos en una crisis ni para saber cómo reaccionar ante una situación que no imaginamos vivir. Quienes inician grupos en esos tiempos son pioneros que podrán enseñar a otros a hacer grandes cosas aun en medio de dificultades.

Aunque en un grupo quede una sola persona, hay que buscar la manera de amarla y cuidarla.

Amor, excelencia y paciencia.

Amor, excelencia y paciencia para acompañar a las personas. A veces se juzga a alguien por una conducta equivocada sin saber qué hay detrás de ella.

Referencias bíblicas