Después de temporadas largas y monótonas —clases frente a una pantalla, las mismas cuatro paredes, los mismos días—, es fácil aburrirse y pensar que nada nuevo puede pasar. Pero lo nuevo de Dios no depende de que cambie lo que te rodea: empieza en ti. Cuando Dios renueva tu interior, tu entorno también comienza a cambiar.
Algo nuevo en el desierto
«He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad». Lo que Dios trae es fresco, único, original, algo que nadie ha visto. Y dice: «¿No la conoceréis?». Dios ya comenzó a hacer algo nuevo contigo, con tu familia, con tus circunstancias y con tu generación, aunque todavía no lo veas con claridad.
Versículo clave
«He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.»
Isaías 43:19
Ezequiel vio un valle «lleno de huesos… y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera». Dios le preguntó: «¿Vivirán estos huesos?». Y luego sopló vida sobre ellos. No importa cuán seca parezca tu situación: Dios puede hacer que cobre vida. Tal vez esta temporada se sintió seca, sin compartir con otros, sin ánimo; pero Dios está rejuveneciendo, levantando una generación que lleve su palabra a quienes vienen detrás.
«No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas». Cuando vives en el pasado, no puedes ver lo nuevo de Dios. Nadie es perfecto: todos se equivocan, se confunden y cometen errores. Lo importante es no salirse del camino y seguir confiando en que Dios tiene algo nuevo.
Lo nuevo de Dios no siempre comienza con un gran acontecimiento externo. Muchas veces comienza con una decisión interna: perdonar, obedecer, dejar un hábito, volver a orar, abrir la Biblia otra vez. Esas decisiones pequeñas son semillas de algo grande que Dios quiere hacer contigo.
Obediencia: una persona nueva en casa
Un área donde lo nuevo empieza es la obediencia a los padres. ¿A quién no le ha pasado que le piden algo y responde: «En media hora», «Al rato»? Algunos han aprendido lecciones duras: un niño que no hizo caso por terminar de comer un pan y terminó lastimado, o un joven que tomó el auto sin permiso y tuvo un accidente que pudo haber herido a alguien. Gracias a Dios, no siempre pasa lo peor; pero esas experiencias enseñan.
Ser una persona nueva puede verse en algo tan sencillo como ayudar en casa con buena actitud aunque no tengas ganas. «Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre… para que te vaya bien». Cuando tu familia y tus amigos vean un cambio real en tu actitud, sabrán que Dios está haciendo algo nuevo en ti. Y si te equivocaste, no importa tu edad: Dios siempre tiene un nuevo comienzo.
Jesús duerme en tu barca
«Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía». Imagínate durmiendo junto a Jesús en esa barca: aunque haya caos alrededor, puedes estar tranquilo, porque él no está preocupado. Si estás con Jesús, en la tormenta o en un jardín tranquilo, no tienes de qué preocuparte. Esa imagen trae una paz que no se puede explicar.
Versículo clave
«Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.»
Mateo 8:24
Parte de lo nuevo es saber que Jesús está en tu barca. Quizá has pensado que seguir a Jesús es aburrido o que te quita la libertad. Quienes lo siguen son personas normales, con luchas como las tuyas; la diferencia es que confían en que Dios puede hacer cosas nuevas en su vida.
La fe no te saca necesariamente de la tormenta de inmediato, pero te permite descansar en medio de ella. Los discípulos gritaron de miedo; Jesús se levantó, reprendió al viento y al mar, y se hizo grande bonanza. Cuando él está contigo, la tormenta no tiene la última palabra.
El parabrisas y el retrovisor
Fíjate en un automóvil: el parabrisas es grande y los retrovisores son pequeños. Es una buena imagen. El retrovisor representa tu pasado: lo bueno y lo malo que viviste. El parabrisas representa lo nuevo que Dios trae, que es mucho más grande. Mientras avanzas, tu mirada debe estar fija en lo que viene adelante. Los retrovisores no fueron diseñados para manejar mirándolos todo el tiempo. «Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta».
Pedro caminó con Jesús, pero lo negó tres veces y lloró amargamente. Luego volvió a pescar, como si hubiera dejado de ser pescador de hombres. Pero Jesús fue a buscarlo, le preparó el desayuno junto al mar, y tres veces le preguntó: «¿Me amas?». Era como decirle: «Te sigo amando aunque te equivocaste, y aquí estoy para darte un nuevo comienzo». Si te alejaste de Dios, él te dice lo mismo: puedes volver, avanzar y continuar.
La corrección te lleva a la vida
«Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra». A veces la corrección de tus padres o de tus líderes no te gusta, pero si la recibes como algo bueno, te ayuda a convertirte en una persona nueva. Ellos te corrigen porque quieren ver lo grande que Dios puede hacer contigo. La humildad para aprender de otros, sin importar la edad ni el tiempo que lleves en la fe, es parte de lo nuevo.
Tres pasos para lo nuevo
Primero, abre espacio a Dios: cuando tu corazón está lleno de lo negativo, no hay lugar para lo nuevo. Segundo, tu barrera puede convertirse en tu bendición: quien luchó con una adicción puede ser transformado y ayudar a otros; quien vivió escasez puede llegar a ser próspero; quien vivió con tristeza puede ser alguien lleno de gozo. Tercero, lo que te detiene no es lo que está delante, sino lo que está atrás: deja el pasado en manos de Dios. «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria».
Puedes orar: «Señor Jesús, abro mi corazón para que entres en él. Te pido perdón por mis errores; quiero que mi pasado quede atrás. Te reconozco como el que resucitó para darme salvación». Lo nuevo de Dios empieza en ti, hoy. Si hiciste esta oración, busca a alguien de confianza en la iglesia que pueda acompañarte, orar contigo y ayudarte a dar los siguientes pasos en tu nueva vida con Jesús.


