1 Pedro 2:5 dice que los creyentes son «piedras vivas», edificados como casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. ¿Deseas dejarte construir por Dios? Él quiere edificar fundamentos sólidos en tu vida. Al final, cada persona decide abrir su corazón y rendir las áreas en las que necesita libertad.
Dios tiene preparada libertad para sus hijos, y está hablando con fuerza. El tema es «Pensamientos de libertad». Los malos pensamientos pueden mantener a una persona en el mismo lugar, y muchas cosas de la vida comienzan con un pensamiento. Oramos una o dos veces al día, pero pensamos durante todo el día: que tus pensamientos estén libres dentro del propósito de Dios.
Una promesa que no se había hecho realidad
Deuteronomio 1:6-8 lo muestra. Entre Horeb y la frontera de Canaán había once días de camino, pero Israel no avanzaba hacia la posesión de lo prometido y permanecía en el mismo lugar. Dios le dice al pueblo que ha estado bastante tiempo en el monte, que debe ponerse en marcha y que la tierra está entregada para ser poseída: la tierra jurada a Abraham, Isaac y Jacob y a su descendencia.
Vuelve a tener presentes las promesas de Dios: «Cuando los pensamientos de Dios poseen mi mente, prepárate para poseer lo que Dios ha dicho». Israel no permitió que la promesa se hiciera realidad, y esa demora tuvo que ver con los pensamientos que el pueblo traía.
En Números 11:4 y siguientes, un grupo mezclado entre los israelitas ansiaba comida, y los israelitas se dejaron llevar por ese deseo. Recordaron el pescado, los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que comían en Egipto, y se quejaron de que no veían otra cosa que maná. Quizá alguno ya está pensando en el almuerzo. Pero el contraste es serio: añoraban la esclavitud de la que Dios los había sacado.
El pueblo salió de Egipto físicamente, pero Egipto no había salido de su mente. Quienes te rodean y aquello en lo que piensan pueden influir en tus pensamientos: Israel se dejó llevar por gente que solo pensaba en comer y terminó menospreciando el maná, alimento apropiado para el desierto, cuidado de Dios y «pan de ángeles», una muestra sobrenatural de su favor. Aprende a reconocer la provisión de Dios.
Quizá muchos habríamos guardado maná para varios días, con la excusa de alimentar a los hijos, a la madre o a la suegra. Pero solo se podía recoger para ese día, y guardar para el siguiente expresaría el temor de que mañana no hubiera provisión. Si Dios había provisto hoy, podía proveer mañana: vive un día a la vez y no cargues tu mente con el afán de vivir varios días al mismo tiempo. Recordar la comida de Egipto no es lo mismo que reconocer el cuidado recibido en el desierto.
El salmo expresa el deseo de apartarse de los malos pensamientos y no participar en lo malo. Aléjate de pensamientos que pueden llevar a conductas que desagradan a Dios y destruyen la vida. La disposición del corazón importa: Proverbios 1:23 llama a hacer caso a la instrucción. ¿Deseas recibir los pensamientos de Dios y obedecer?
Lo que pensamos influye en lo que hacemos y adoramos
Romanos 1:24 muestra que los malos pensamientos pueden llevar a que el cuerpo participe en acciones vergonzosas. El adulterio, por ejemplo, puede comenzar con un pensamiento. Las personas adoran cosas creadas en vez de adorar al Dios que las creó. Los pensamientos pueden orientarse hacia lo creado o hacia aquello que Dios ha añadido a la vida, en lugar de dirigirse a Dios.
Lucas 12:16-21 cuenta la parábola del rico insensato. La heredad de un hombre rico produce mucho; él se pregunta dónde guardar sus frutos, decide derribar sus graneros y construir otros mayores, y se propone decirse que tiene bienes para muchos años y que puede descansar, comer, beber y regocijarse. Dios lo llama necio y le anuncia que esa noche le pedirán el alma: ¿quién tendrá lo que acumuló? Así es el que atesora para sí y no es rico para con Dios.
El problema comienza cuando el hombre piensa en obtener más para sí y trata los frutos como posesión propia. El fruto no es solo para uno, sino también para bendecir a otros. Llamar libertad financiera a producir más para poder gastar no es la libertad del reino: la libertad consiste en no ser gobernado por lo que llega a las manos y en reconocerse administrador de Dios. «Señor, ha sido tanto lo que he producido este año, ¿qué quieres que hagamos?»
El Salmo 119:10 dice: «Yo te busco de todo corazón y llevo tu palabra en mi pensamiento; mantenme fiel a tus enseñanzas para no pecar contra ti». Cuando el pensamiento está dividido, también lo está el corazón; la oración, los pensamientos y las declaraciones deben estar unidos. Isaías 26:3 enseña que la paz se relaciona con perseverar en Dios y confiar en él. Buscar a Dios únicamente para que resuelva un problema, con la mente concentrada en el problema, no es lo mismo que acercarse a él dispuesto a escuchar, para que ocupe el primer lugar.
Salmo 119:10 e Isaías 26:3 coinciden: un corazón entero y un pensamiento perseverante en Dios traen paz.
Versículo clave
«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.»
Isaías 26:3
David escribió que, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temerá mal alguno, porque Dios está con él, y su vara y su cayado le infunden aliento. El énfasis está en la compañía de Dios durante el valle. Si atraviesas un valle difícil, Dios no te ha dejado ni te dejará.
Gedeón: una identidad que cambia
Jeremías 32:39 habla de recibir buenos pensamientos y cambiar de conducta, para beneficio del pueblo y de sus hijos. Que se levante una generación con pensamientos diferentes y libres en Cristo. 2 Corintios 10:4-5 dice que las armas de la milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para derribar fortalezas, argumentos y altivez, y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
Versículo clave
«porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo»
2 Corintios 10:4-5
Gedeón es un ejemplo de pensamientos renovados.
Su historia termina en victoria.
Dios había reprochado al pueblo que no hiciera caso a la instrucción de no adorar a los dioses de los amorreos en cuyo territorio vivía; aquello que se piensa es también aquello que se adora. Entonces el ángel de Dios se sentó bajo el roble de Ofra, perteneciente a Joás, descendiente de Abiezer, mientras Gedeón limpiaba trigo a escondidas de los madianitas en el lugar donde se pisaban las uvas para hacer vino. El ángel lo llama esforzado y valiente y le dice que Dios está con él.
Gedeón llega a reunir 32.000 hombres, pero Dios le dice que no vaya con los 32.000, luego que no vaya con 5.000 y, al final, que vaya con unos cuantos cientos. Gedeón ya no dependía del tamaño del ejército, sino de Dios: el hombre que antes se consideraba el más pequeño sabía que Dios no lo había abandonado y que, fueran miles, cientos, uno o ninguno, solo Dios le daría la victoria. Si sientes que nada suma ni se multiplica y que todo retrocede, recuerda que a veces Dios edifica de maneras contrarias a las expectativas humanas y no necesita que todo sea perfecto para hacer su obra.
Dios le dice a Gedeón que él salvará a Israel del poder de los madianitas. Si te sientes aferrado a lo poco que tienes y sobreviviendo en cautiverio, emprende batallas de fe. Dios mira a Gedeón y le dice que será él quien salve a Israel, con el apoyo directo de Dios. Gedeón debe renovar su manera de pensar y actuar confiando en que Dios está con él; Dios no hace la tarea en su lugar.
Lo que se piensa decide el camino.
José también tuvo que decidir en qué pensar.
Gedeón alcanzó la victoria. Espera nuevas victorias. Examina tus pensamientos de hoy y de esta semana: ¿son de vida o de muerte? ¿Dicen que algo es imposible, o pueden renovarse? Lleva a la obediencia a Cristo los pensamientos que se han convertido en fortalezas, y reemplaza afirmaciones como «soy el más pequeño» por la verdad de que eres valioso para Dios. Espera milagros, cree por la salvación de tu familia —«en mi casa te serviremos»— y afronta las dificultades matrimoniales o las enfermedades confiando en Dios.
La frase «por sus llagas hemos sido curados» dirige la mirada a Cristo sangrando en la cruz, cuyo sacrificio trae sanidad y vida a las personas y sus familias. Las fortalezas levantadas por malos pensamientos o por dardos del enemigo son derribadas por el poder del Espíritu Santo; que se multipliquen los buenos pensamientos. Gracias por la presencia y la bondad de Dios. Como en el Salmo 119, búscalo de todo corazón: ¿qué ocurriría si aquello que piensas fuera aquello que adoras?
José: mantener el pensamiento en Dios
José estuvo en la cisterna, luego en la casa de Potifar y después en la prisión, cuando el sueño parecía ir seguido de etapas cada vez más difíciles. ¿Qué pensamientos tendría? Faraón lo llama y le dice que será quien dé respuesta a su sueño, y José responde que la respuesta vendrá de Dios: sus pensamientos estaban puestos en Dios. Pudo haber aprovechado para presentarse como grande, o para expresar falta de perdón y quejarse de la acusación de la mujer de Potifar, pero no se defendió así: remitió a Dios la interpretación.
Piensa en lo honorable, verdadero y justo, y adora a Dios. Lleva todo pensamiento que se haya vuelto fortaleza a la obediencia a Cristo: hay una batalla en la mente. Un viaje de once días se transformó en uno de cuarenta años por un mal pensamiento y por la influencia de quienes pensaban en algo ajeno al propósito de Dios. Que la iglesia sea libre para pensar en el propósito de Dios: lleva cautivo todo pensamiento que no venga de él.
Haz una oración de salvación: pide perdón por tus pecados, abre tu corazón y recibe a Jesús como Señor y Salvador. Es un nuevo tiempo, con pensamientos de libertad.
Referencias bíblicas
- 1 Pedro 2:5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Deuteronomio 1:6-8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Números 11:4-9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Lucas 12:16-21 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 6:7-16 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 41:15-16 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


