Jueces 6:1-10, en la traducción Lenguaje Actual: Israel vuelve a pecar contra Dios y es dominado durante siete años por los madianitas. Cuando los israelitas sembraban, los madianitas, los amalecitas y otros pueblos llegaban, destruían las cosechas y se llevaban los animales. La amenaza era tan grande como una plaga de saltamontes. Los israelitas se escondían en cuevas y escondites de las montañas, hasta que suplicaron a Dios que los librara. Dios envió un profeta para recordarles que había sacado a Israel de Egipto, donde era esclavo.
Israel atravesaba una situación desesperante y necesitaba un líder. La invasión llegaba cada año en época de cosecha, como cuando una persona está por recoger lo que ha sembrado con esfuerzo, lágrimas, oración y ayuno, y enfrenta algo que amenaza con robarle el fruto. Los madianitas son los obstáculos que llegan justo antes de la cosecha.
Gedeón en el lagar
La narración pasa a Gedeón, que debía asumir una responsabilidad delante de Dios, aunque todavía no estaba listo para un desafío tan grande. Jueces lo presenta trillando trigo en un lagar. Normalmente el trigo se extendía en una superficie amplia para separar el grano de la cáscara, pero Gedeón lo hacía de otra manera a causa del temor a los madianitas. Desgranar es golpear, y esa idea se aplica a las experiencias de quienes han intentado una y otra vez sin ver resultados. Aun cuando la persona se siente golpeada y cansada, no está sola: Dios puede aparecer en su vida y acompañarla.
Génesis 28:15 dice: “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. No temas: Dios no te abandonará antes de cumplir lo que ha dicho que hará en ti y con los tuyos.
Versículo clave
«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.»
Génesis 28:15
Volviendo al método de Gedeón, el espacio estrecho de la escena muestra una mentalidad limitada: uno puede creer que solo recogerá una pequeña cantidad. Ensancha tu mentalidad y prepárate para lo que Dios tiene, que puede ser más amplio que lo que imaginas: ensancha el sitio de tu tienda.
Reconocer lo que devora
En Jueces 6:12-15, el ángel de Jehová saluda a Gedeón: “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”. Gedeón responde preguntando por qué les han sobrevenido aquellas cosas y dónde están las maravillas que sus padres contaban, si Dios los había sacado de Egipto. Dios le responde que vaya con la fuerza que tiene para salvar a Israel, aunque él objeta que su familia es pobre en Manasés y que él es el menor en la casa de su padre. El ángel de Jehová es Dios mismo; es Jesús.
Versículo clave
«Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.»
Jueces 6:12
Desde esa escena surgen varios consejos para romper límites. El primero es deshacerse de las “langostas”: los invasores que devoraban la cosecha representan aquello que consume sueños, promesas y posibilidades de avanzar. Entre ellos están el temor, la duda y la desilusión que pueden aparecer cuando alguien concibe un proyecto. No permitas que esos pensamientos roben lo que Dios ha declarado.
Hay una diferencia entre quien sueña y quien es visionario: el visionario no solo declara un sueño, sino que se ve realizándolo. ¿Quién tiene sueños? Ponles fecha: eso habla de fe. La visión nace cuando uno deja de conformarse con los resultados que está viendo y reconoce que algo debe cambiar.
Una anécdota familiar y el hartazgo
Llega un momento en que uno se harta. Es como el hermano menor que, cansado de que el mayor lo mande todo el tiempo, un día se levanta y le dice que está harto: desde entonces, las cosas cambian.
Así hay que decir que uno está harto de aquello que lo limita: la enfermedad, la situación económica, la angustia, el temor, la depresión y la ansiedad. Que algo despierte en ti y te lleve a dejar de aceptar los pensamientos que te dicen que no puedes.
Renunciar a las excusas y a las ideas aprendidas
Hay que deshacerse de las excusas. Una excusa es una justificación para evadir una responsabilidad, y Dios inquieta a la iglesia a asumir su papel y responder con madurez. Gedeón habló de su familia pobre y de su posición como el menor; a veces se ponen excusas cuando se cree que Dios se ha olvidado de uno. Dios no es ajeno a lo que sucede y está pendiente incluso de los pensamientos más pequeños.
¿Quién le enseñó a Gedeón que era insignificante o que Dios lo había olvidado? Hay palabras e instrucciones que algunas personas han aprendido y necesitan desaprender. Génesis 3:11 pregunta quién les dijo que estaban desnudos: así se forman las estructuras mentales y los paradigmas.
Más adelante, Gedeón quemó los ídolos de su padre; del mismo modo, hay que romper con “ídolos familiares”. Algunos ejemplos son ideas como “mi padre sufrió depresión, entonces yo también”, “mi tía murió de cáncer, entonces yo también” o “mi familia toda la vida ha sido pobre, entonces yo también”. Esas historias familiares no tienen por qué determinar el futuro de quien cree que Dios lo ha hecho una nueva criatura.
Una actitud valiente y perseverante
Volvamos a la expresión “varón esforzado y valiente”. La valentía es una actitud del corazón, no confianza en la fuerza propia. No te des por vencido: seguir perseverando en la fe es una “santa terquedad”. Los madianitas eran 135.000 hombres, y Gedeón comenzó con muchos hombres, pero Dios hizo que quienes tenían temor regresaran y luego los llevó al agua para filtrarlos.
El regreso de quienes tenían temor se parece a las personas que se rinden ante las circunstancias. No hay que rendirse ante el dolor, la enfermedad, el temor ni las heridas. Se puede salir herido, y Jesús habló de tener aflicción en el mundo y de confiar porque él ha vencido al mundo. Jesús puede sanar las heridas, y la perseverancia —no la ausencia de dolor— es clave para seguir avanzando.
Entre quienes no se han rendido están los 300 de Gedeón, como en Jueces 7: los que siguen creyendo después de que les hayan dicho que no. Jesús no se rindió ante la cruz, sino ante el Padre; por eso, no te rindas a las circunstancias, sino a Dios.
Las trompetas, los cántaros y una nueva estrategia
Jueces 7:8-11 relata que Gedeón se quedó con 300 hombres, recogió los cántaros y las trompetas de los demás y los envió de vuelta a sus tiendas. Esa noche, Dios le ordenó levantarse y atacar a los madianitas, prometiéndole la victoria. El pasaje añade que, si tenía miedo, debía bajar al campamento con su sirviente Purá para escuchar lo que decían y así perder el miedo. Gedeón bajó con él a los puestos de vigilancia del ejército enemigo. Esta escena muestra que quienes no se han rendido pueden ser preparados para una estrategia nueva.
La devolución de los hombres anuncia una “doble porción”, una recompensa y un nuevo nivel de autoridad para quienes no cedieron ante las circunstancias, como los 300 de Jueces 7. Purá significa “rama verde”: rodéate de personas que sigan expectantes, que no se hayan secado por el temor, la ansiedad, la tristeza o la crisis.
No te preocupes por el “cómo”: mantén una actitud de corazón valiente mientras avanzas. Cuando una persona persevera y no vuelve a esconderse por temor, Dios se encarga de adormecer al enemigo y darle la victoria. Hay justicia de Dios para quienes no han cedido.
En esa época, una trompeta equivalía a cincuenta hombres de un ejército. Proclama la victoria y no repitas las palabras “no puedes”. Alinea tu boca con lo que Dios ha dicho: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Las trompetas anuncian la victoria.
El otro objeto destacado es la antorcha, que estaba cubierta por un cántaro. Quiebra aquello que te detiene: las excusas, el temor, los pensamientos limitantes y las estructuras mentales. La rotura del cántaro es el proceso en que Dios quiebra lo que ya no ayuda, para que se manifieste el fuego que llevas dentro. Que haya avivamiento en tu hogar, tu trabajo y tu empresa, y que la llama anuncie un nuevo tiempo para ti y para los tuyos.
El fuego del Espíritu Santo se evidenciará en tu vida y en tus generaciones: sigue avanzando. Si has llevado un sueño durante muchos años, deja las excusas, no cedas al temor y no te rindas ante la situación. Lo que Dios ha puesto dentro de ti es más grande que tus limitaciones.
Perseverar ante un “no”
Un ejemplo es la mujer sirofenicia cuya hija estaba atormentada. Ella fue a Jesús y él no le respondió; después recibió un “no”, y los discípulos pidieron que la despidiera. La mujer continuó y persistió. Jesús reconoció su gran fe, y se le concedió lo que pedía. Persevera cuando la respuesta parece negativa.
Viene un nuevo tiempo, con nuevas estrategias e ideas y una recompensa para quienes no se han dado por vencidos. Lleva tu antorcha encendida y declara que estás listo para lo que Dios hará. Aunque hayas perdido muchas cosas, sigues de pie y avanzando. Que puedas ver lo que antes no habías visto, y que el fuego interior te lleve más allá de tus propias capacidades y limitaciones.
Oración y llamado final
Prepárate para nuevos retos, no pongas excusas a Dios y espera la evidencia de aquello que se ha estado gestando por mucho tiempo. Los sueños y las promesas no se han abortado: viene una doble porción. Gracias a Dios porque su palabra ha sido impartida y recibida.
Ora: pide perdón por haber vivido lejos de Dios, decide no rendirte ante ninguna circunstancia, ríndete ante Dios, ábrele tu corazón y recibe a Jesús como Señor y Salvador. Pide que Jesús te lleve a romper límites y a ver su victoria. Si hiciste esta oración por primera vez o te estás reconciliando con Jesús, bienvenido al reino. Agradece a Dios y declara que estás listo para ver lo que nunca has visto, confiando en la fuerza de Dios. Amén.
Referencias bíblicas
- Jueces 6:1-10 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 28:15 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 6:12-15 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 3:11 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 7:8-11 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Juan 16:33 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Filipenses 4:13 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Mateo 15:21-28 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


