Declara la gracia y el amor de Dios, su cuidado al caminar y la prosperidad de lo que tocas. La idea central es una nueva temporada: un tiempo determinado para algo específico. Hay temporadas de la moda, del clima, de la pesca y de la cosecha; el árbol de mango no da fruto todo el año. También hay temporadas en la vida, y Dios tiene una nueva temporada para su casa: recíbela con fe.
El anuncio de un tiempo nuevo
Cantares 2:11-12 dice que el invierno se ha ido, las lluvias terminaron, aparecen flores en los campos y llega el tiempo de cantar. El invierno representa las circunstancias que vuelven difícil y peligroso el camino, como cuando la lluvia lo inunda: situaciones que pueden complicar la vida.
Versículo clave
«Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.»
Cantares 2:11-12
Las flores son símbolo de victoria, amor, alegría, gozo y celebración. La flor anuncia el fruto: primero aparecen hojas, luego flores y después fruto. La temporada de las flores es señal de que se acerca la cosecha de lo que se sembró con paciencia y fe.
El pasaje menciona el arrullo de las tórtolas. La tórtola es una paloma silvestre, y la paloma se relaciona con la paz. Noé envió una paloma desde el arca y regresó con una rama de olivo en el pico: ese regreso anunciaba el fin de una temporada de juicio y la apertura de una nueva para Noé y para la humanidad. Las aves cantan por la mañana anunciando un nuevo día. Mantente sensible a la voz de Dios, que puede guiarte hacia lo nuevo que tiene preparado para ti y tu familia.
Cuando alguien está alegre, tiende a cantar: el tiempo de la canción es parte de la nueva temporada. Hay tres claves para entrar en ella: disfrutar y confiar en lo que Dios hace, renunciar a lo viejo y quitar la vergüenza. Y vivir expectantes, con fe, aunque la primera señal parezca pequeña.
Disfrutar y confiar en lo que Dios hace
La primera clave es disfrutar a plenitud la temporada confiando en todo lo que Dios hace. Dile al Señor: «Dejo todo afán, toda preocupación y te creo a ti», y recibe con gratitud lo que Dios da y hace. Israel obedeció la instrucción de dar vueltas alrededor de Jericó y esperó, expectante, lo que Dios haría. Dios tiene «shows», presentaciones para sus hijos, y no siempre revela de antemano qué hará ni cómo lo hará, porque puede sorprender.
David había sido capacitado para enfrentarse a osos y leones, de modo que el gigante no era algo nuevo para él. David lanzó la piedra con la honda, pero fue la mano de Dios la que hizo que el gigante se inclinara hacia adelante: Dios mostró su gloria en esa situación.
Josué 3 narra el cruce del Jordán. Dios irá desalojando a los habitantes de Canaán conforme avance el pueblo; el arca del pacto cruzará delante y, cuando los sacerdotes que la llevan pongan los pies en el agua, el río dejará de correr y el agua se acumulará como una pared. Imagina a la gente a la orilla del Jordán crecido: la interrupción del agua fue un espectáculo de Dios.
A veces queremos lograr las cosas por nuestra propia fuerza, mientras Dios quiere manifestar su poder. «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios»: estar quietos no significa dejar de creer ni lavarse las manos esperando pasivamente, sino mantener una fe sostenida y esperar el tiempo perfecto de Dios. Conocer más a Dios incluye ver la manifestación de su poder y su gloria en la vida. No te distraigas de lo que Dios puede hacer, aun cuando una situación parezca imposible.
No se trata solo de que tú conozcas a Dios, sino de que quienes te rodean —incluso tus enemigos— conozcan al Dios que está contigo. Si dicen que no saldrás adelante, responde con confianza en que Dios mostrará su poder. Espera con fe, no fijes de antemano el método de Dios y mantente atento a lo que haga.
Renunciar a lo viejo sin quedar definido por el pasado
La segunda clave es renunciar a lo viejo. En Josué 9:3-5, los habitantes de Gabaón, al oír lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, actúan con astucia: se hacen pasar por embajadores, cargan sobre sus asnos sacos viejos y llevan odres de vino gastados, zapatos viejos y remendados, ropa vieja y pan seco y mohoso. Llegan al campamento en Gilgal y dicen a Josué y a los israelitas que vienen de una tierra lejana y que desean hacer una alianza.
Esas vestiduras y provisiones gastadas son imagen de aquello que no debes llevar contigo a la nueva temporada. No hagas alianza con lo viejo ni permitas que el pasado determine tu vida hasta impedirte avanzar. Despójate de lo pasado, aprende de la experiencia y extiéndete hacia lo que está delante.
Filipenses 3:13 llama a olvidar lo que queda atrás y extenderse a lo que está delante. ¿Recuerdas lo que te hicieron, te dijeron o te ocurrió? «Dale vuelta a la página». Las experiencias pasadas pueden formar el carácter, pero no tienen por qué determinar quién llegarás a ser. Una mala experiencia no debe convertirse en un estilo de vida: es una experiencia de la que se aprende antes de seguir hacia lo nuevo.
El pan mohoso de los gabaonitas se parece a vivir de glorias pasadas: «Cuando yo era joven» o «cuando yo tenía esto». Deja atrás esa nostalgia: Dios tiene algo mejor. Jesús es «el pan de vida», y la Palabra está viva y tiene algo nuevo y fresco cada día. Para entrar en la nueva temporada, necesitamos ese pan y ese vino nuevo.
Job perdió sus bienes, sus siervos y sus diez hijos en un día, y sufrió una enfermedad de la piel que lo cubría desde la coronilla hasta la planta del pie. Esa mala experiencia no lo marcó para quedarse allí: Job creyó a Dios por cosas mayores. El justo cae y el Señor lo levanta: la cuestión no es cuántas veces alguien cae, sino que Dios puede levantarlo.
Josué 5:9 introduce la tercera clave: quitar la vergüenza.
El Salmo 30:5 dice: «Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría». Si has llorado o sufrido, Dios tiene delante de ti una nueva temporada. Límpiate las lágrimas para poder ver las bendiciones.
Lo que parece un fracaso puede ser el comienzo de algo grande.
Quitar la vergüenza y estar expectantes
La tercera clave es quitar la vergüenza para poder disfrutar del nuevo tiempo. El pueblo había pasado cuarenta años en el desierto, los adultos habían muerto y había una nueva generación delante de Josué. En Josué 5:9, Dios le dice a Josué que ha quitado la vergüenza de haber sido esclavos en Egipto; por eso el lugar se llama Gilgal, nombre que aquí se relaciona con un torbellino o con ser revolcado por el polvo.
Dios obra aunque no se vea de inmediato.
Josué 5:10-12 cuenta que los israelitas celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes de Abib, acampados en Gilgal, cerca de Jericó; al día siguiente comieron de lo producido por la tierra de Canaán, granos de trigo tostados y panes sin levadura. Ese mismo día cesó el maná, y se alimentaron de lo que producía la tierra. Terminó la provisión diaria de maná y comenzó un tiempo de recoger y cosechar. Así hará Dios en tu vida.
Tener expectativas no es lo mismo que estar expectante. La expectativa fija de antemano cómo deben ocurrir las cosas y puede llevar a la frustración si no suceden así; estar expectante es esperar con interés y decir: «Señor, lo que tú quieras». La frustración trae enojo y tristeza: no le impongas a Dios una medida; espera con interés cómo obrará.
Hay una historia de dos predicadores. Uno organizó una gran campaña de avivamiento en un estadio e invitó al otro a predicar. Mientras lo escuchaba, el organizador pensaba que el mensaje no estaba anunciando lo que él esperaba y que era un fracaso. Sin embargo, entre la multitud había un joven que recibió a Jesucristo: Billy Graham, quien llevó a 215 millones de personas a los pies de Cristo.
Entra en esta nueva temporada.
Podemos decirle a Dios cómo queremos que suceda algo, de qué manera y con qué características. Imagina a Dios riéndose y preguntando qué más; a veces Dios hace las cosas de modo distinto: uno lo espera en la sala y aparece en la cocina. Dios determina el método y el tiempo; tú puedes mantenerte expectante sin imponerle una medida.
Dios ya ha hablado.
Versículo clave
«Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje.»
1 Reyes 18:41-44
Los discípulos quizá no consideraban importante pasar por un lugar pequeño como Samaria, pero allí estaba una mujer cuya ciudad, según ella, llegó a los pies de Cristo. No menosprecies lo pequeño.
Elías vio una nube pequeña, que no debía menospreciarse: detrás de ella estaba la lluvia abundante. Luego el cielo se oscureció con nubes y viento y hubo una gran lluvia, y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, que corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel. Mira con ojos de fe lo que parece insignificante y no desprecies los comienzos pequeños. Que esa nube venga cargada de bendiciones y de provisión para tu casa.
Entrar en la nueva temporada con fe y celebración
Di: «Yo entro a esta nueva temporada». Entra en lo nuevo que Dios quiere, sé una persona expectante y cree que detrás de lo pequeño puede haber algo grande.
Dios ya ha ministrado lo suficiente mediante su palabra. Cree, celebra y declara con tu boca que Dios hará cosas grandes. Da gracias por la nueva temporada. Desde este día, queda inaugurada para la casa de Dios una temporada de cosecha, frutos, flores, alegría y celebración. Dile al Señor que estás listo para entrar en la nueva temporada, en el nombre de Jesús. Que Dios te guarde.
Entra en la nueva temporada.
Referencias bíblicas
- Cantares 2:11-12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Josué 3:9-17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Josué 5:9-12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Filipenses 3:13 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmo 30:5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Reyes 18:41-46 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


