EN Oración
Serie Fortaleza

Una respuesta diferente: cuando Dios responde con fortaleza

A veces Dios ya respondió tu oración, pero no con la solución que esperabas: te respondió con ánimo, fortaleza y transformación. El propósito es mayor que la solución. También te cansarás en su voluntad, pero no es igual que agotarte fuera de ella. Busca su voluntad en todo, y él dirigirá tus caminos.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
39 min

Oras y esperas una respuesta de Dios, sin darte cuenta de que quizá ya te respondió. Hay oraciones que todavía no han recibido respuesta, pero en otras Dios ya habló, y no lo has notado porque esperabas algo distinto. Descubre hoy esa respuesta diferente.

Dios responde a lo que necesitas

En el Salmo 138, David da gracias a Dios de principio a fin. Y dice: «El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma». Fíjate cómo le respondió: no quitando el problema, sino animándolo y dándole fuerza. Muchas veces decimos que Dios no ha respondido porque no lo hizo como queríamos. Pero Dios no siempre responde a lo que quieres, sino a lo que necesitas.

Versículo clave

«El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.»

Salmos 138:3

Quizá todavía no hay salida, pero Dios te anima y te fortalece. Y lo que Dios hace en ti camino a la salida importa tanto como la salida: no saldrás igual, saldrás transformado, con un nuevo nivel de fe y de confianza. Dios rompe nuestras estructuras: lo esperas por la puerta principal, y llega por la cocina. Un día dirás: «Su camino era glorioso; él veía lo que yo no podía ver». «Y cantarán de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande».

No es que Dios no haya respondido tus oraciones; a veces somos nosotros quienes no hemos respondido a lo que él ya nos dijo. Quizá lleves tiempo pidiendo una salida, y Dios te ha estado dando, día tras día, la fuerza para seguir de pie. Eso también es una respuesta, y es una respuesta de amor.

El propósito es mayor que la solución

Le pides a Dios que el gigante desaparezca, y él te responde: «Vas a pelear con él; ánimo, yo estoy contigo». El mayor propósito no es solo vencer a ese gigante, sino los gigantes de temor que hay en tu vida. Aun con miedo, Dios te enseña a avanzar y a correr hacia la línea de batalla.

Dios le dijo a Moisés que lo usaría para liberar a su pueblo. «¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra… porque soy tardo en el habla y torpe de lengua». ¿Qué habría sido más fácil para Dios que sanarlo en un instante? Pero le dio a Aarón, y lo llevó por un proceso. «¿Y qué les responderé si me preguntan su nombre?». «YO SOY EL QUE SOY». Dios quería expresar su nombre en medio de la debilidad de Moisés. Más allá de liberar a un pueblo, estaba liberando a Moisés por dentro. Dios no te quiere perfecto; quiere expresar su nombre en tu vida.

La locura del pecado termina en muerte, pero lo que parece locura en Dios termina en gloria: lo imposible se hace posible. Moisés ya no volvería a ser el mismo. Mientras Dios preparaba la liberación de su pueblo, estaba transformando al hombre que enviaría. Hay cosas que todavía no se han solucionado en tu vida porque Dios está haciendo en ti un milagro mayor.

Dios obra desde adentro

Tú quieres resolver todo por fuera, y de inmediato; Dios trabaja primero desde adentro. Hay algo más grande y más valioso que la solución: la transformación. Ser valiente en Dios es confiar en él como fuente de fortaleza. La valentía no es gritar ni imponerse: eso es debilidad de carácter. Valentía es tener miedo de hacer algo, y hacerlo, confiando en Dios. La fe también se nota en cómo te comportas.

Otra versión del salmo dice: «Me hiciste valiente con fortaleza en mi alma». Dios te está haciendo valiente. Primero estaba liberando a Moisés de una identidad que todavía no estaba en Dios, y después liberaría al pueblo. Así también obra contigo: de adentro hacia afuera. Prepárate para la batalla que viene, porque toda batalla de Dios tiene un propósito de libertad, para ti y para los que te rodean.

Cansarse en su voluntad es diferente

Otra respuesta de Dios es su voluntad. ¿Cuántas fuerzas has gastado luchando contra la voluntad de Dios, y has acabado desgastado, amargado y frustrado? También te vas a cansar dentro de su voluntad; pero no es lo mismo quedarte sin fuerzas en tu voluntad que quedarte sin fuerzas en la suya.

Jesús, agotado en Getsemaní, cargando el peso del pecado del mundo, oró: «Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». No hubo una respuesta que cambiara el plan. «Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle». Aun haciendo la voluntad de Dios te vas a agotar, pero Dios te fortalecerá.

Camino a la cruz, cuando ya no podía más, Dios envió a Simón de Cirene para llevar la cruz detrás de él. Dios está pendiente de tu cansancio, y enviará personas que te digan: «Un paso más». A veces la ausencia de lo que esperas es tu mayor oportunidad para practicar la palabra de Dios y conocerlo: si falta la provisión, conocerás al Proveedor; si falta el trabajo, puede despertar en ti la creatividad que viene de su Espíritu. Y cuando llegue la respuesta, el Proveedor seguirá siendo más grande que la provisión.

Busca su voluntad en todo

«Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas». A veces no queremos buscar la voluntad de Dios porque tememos encontrarla. Si la encuentras, quizá tengas que perdonar a quien no quieres perdonar, perseverar, volver a levantarte, servirle como discípulo de Jesús. Pero la promesa es clara: si lo buscas en todo, él dirigirá tus caminos.

Versículo clave

«Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.»

Proverbios 3:6

La mies es mucha y los obreros pocos. Dios puede usarte en tu trabajo, en tu empresa, en tu escuela. No te detengas ni te salgas de su voluntad. Si la solución no llega, Dios te fortalece día a día. Como Israel frente a Jericó, a veces solo te pide seguir dando vueltas, confiando en que él hace lo imposible y te da la fuerza para cada paso.

Deja de actuar solo conforme a tu entorno y empieza a actuar conforme a la voluntad de Dios, aunque tu oración no haya sido contestada como esperabas. Quizá hoy reconozcas: «Dios ya me respondió. Yo insistía en la solución, y él me estaba fortaleciendo y formando mi carácter».

Un Dios que te levanta

Cuando fallas, Dios no toma una piedra para condenarte; si toma una piedra, es para edificarte de nuevo. Ante la mujer sorprendida en adulterio, Jesús respondió con misericordia: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más». Él, que podía lanzar la primera piedra, se hizo la piedra angular que te edifica.

Todo termina en Jesús, que renunció a su voluntad para hacer la del Padre y darte salvación. En la cruz ya te respondió con los brazos abiertos. «El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre». Hoy Dios te responde con fortaleza, y sigue contigo.

Referencias bíblicas