Quizá llegas a este día con la sensación de que lo que vives es imperfecto: relaciones que fallaron, heridas que no cerraron, soledad, preguntas sobre el futuro. La palabra te invita a mirar lo que llevas dentro y a descubrir los distintos amores de la Biblia, hasta llegar al amor de Dios, que es el que lo transforma todo.
El amor que vuelve perfecto lo imperfecto
«Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto».
Versículo clave
«Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.»
Colosenses 3:14
Este pasaje reconoce que algo no era perfecto, pero afirma que el amor tiene la capacidad de perfeccionarlo. Quizá tu realidad sigue siendo imperfecta, pero la verdad de la palabra está por encima de cualquier realidad. «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien». Cuando te vistes del amor de Dios, empiezas a ver su propósito en medio de lo imperfecto.
Una melodía en lugar de ruido
«Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe». Puedes tener dones, talentos y conocimiento, pero sin amor solo haces ruido. Dios quiere ordenar lo que suena desordenado en tu vida para que se convierta en melodía. A veces estás distorsionado por heridas, pero esa melodía ya la puso Dios dentro de ti.
«Todas vuestras cosas sean hechas con amor». El amor revela la razón por la que haces las cosas. Puedes hacer bien tu trabajo con talento y sin amor, y quizá te aplaudan los hombres, pero no el cielo. Si trabajas solo por un cheque, terminarás amargado; si trabajas con amor, como para el Señor, disfrutarás lo que haces y transformarás el ambiente, aunque tu jefe no sea quien te agrada.
El amor fileo: muéstrate amigo
La amistad es una de las primeras expresiones del amor. «El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano». Mostrarse amigo es reflejo de un corazón sano. Aunque te hayan fallado o desilusionado, sigue extendiendo la mano, y deja que Dios sane el corazón que se cerró.
Cuatro amigos llevaron a un paralítico en su camilla hasta Jesús, y como la multitud no los dejaba entrar, abrieron el techo y lo bajaron. «Al ver Jesús la fe de ellos», el hombre fue sanado. Aun los líderes tienen días en que su fe se debilita, en que lloran y sufren. Un día te puede faltar la fe, pero no deben faltarte buenos amigos que te lleven a Jesús. Y sé tú uno de esos cuatro: cuando alguien esté en necesidad, dobla las rodillas por él y busca la manera de llevarlo al milagro. Jesús es el mejor amigo de todos.
El amor eros: elige desde tu identidad
El amor de pareja espera reciprocidad: te abrazo si me abrazas, me enojo si te enojas. Por eso es imperfecto: se vive con otro ser humano igual que tú, y no puedes exigirle lo que solo Dios da. Quien lo busca con ansiedad y desesperación puede terminar eligiendo lo que Dios no había elegido. Escoge desde una identidad encontrada en Dios, no desde una inseguridad expuesta. Si te valoras poco, escogerás a alguien que te valore poco; si conoces tu valor en Dios, esperarás lo excelente.
Adán entró en un profundo sueño antes de recibir a Eva: eso habla de descanso y confianza en Dios. La desesperación nunca elige lo que Dios había elegido. Hay hijos que hoy son la respuesta a las oraciones que sus padres hicieron por ellos desde el vientre; y si tus padres no oraron así, tú puedes empezar una generación distinta. Y busca a alguien que ame a Dios más que a ti, porque quien ama a Dios primero no querrá dañarte, y se dejará transformar por él. Un matrimonio sigue siendo imperfecto, pero con el amor ágape de Dios, es distinto.
El amor ágape: no cambia, no olvida y te dirige
«Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti». El amor de pareja puede cambiar; el amor de Dios no. Es un amor que te da paz siempre, aunque el mundo esté contra ti.
Versículo clave
«Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.»
Isaías 54:10
El amor de Dios no olvida. «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti». Aunque te hayan abandonado tus padres o tus amigos, no estás olvidado. Su amor es abundante y fiel, y también te da dirección: por eso empiezas cada decisión buscándolo primero.
Aun cuando te portas mal, el amor de Dios no se detiene. Tú te enojas, te irritas y llegas a decir «no lo quiero ni ver»; pero su amor no se mide por tus días buenos. «Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia». Puedes salir cada día lleno de ese amor, sin mendigar de otros lo que solo él puede darte. La verdadera soledad no es la falta de compañía, sino la ausencia de Dios.
El amor que te devuelve tu identidad
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios». El hijo pródigo sabía que era hijo, pero no lo creía. Buscó afuera lo que ya tenía en casa, y asoció su mala conducta con perder su lugar: «Ya no soy digno de ser llamado tu hijo». Sin embargo, el padre nunca se movió de su lugar: el que cambió de dirección fue el hijo. Los errores traen consecuencias, pero no te quitan tu identidad. El Padre corrió a abrazarlo y le devolvió el vestido, el anillo y el calzado.
Nada te separa de su amor
«En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro». Tu victoria es completa, no por ser bueno ni talentoso, sino porque él te amó primero. Ni tus temores de hoy ni las preocupaciones de mañana pueden apartarte de ese amor.
El verdadero día del amor no es una fecha en el calendario: fue en la cruz, donde Cristo no se guardó nada y dio su vida por ti. Ese es el amor que llevas dentro. Vístete de él, y deja que vuelva perfecto lo que hoy parece imperfecto. Y luego compártelo: con tus amigos, con tu familia, con tu pareja, con quien está solo. Que tu vida no sea ruido, sino una melodía que otros puedan escuchar.
Referencias bíblicas
- Colosenses 3:14 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Corintios 13:1 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Corintios 16:14 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Proverbios 18:24 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Isaías 54:10 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Isaías 49:15 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 103:8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 143:8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 42:8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Juan 3:1 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Romanos 8:37 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


