Que la Palabra cobre vida en ti, y que el Espíritu Santo te visite. ¿Cuántas cosas te resultan imposibles? Muchas lo son para las personas, pero son posibles para Dios.
«Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre». Este versículo está en el corazón mismo de la Biblia. Puedes aprender desde Génesis hasta Apocalipsis, pero ese conocimiento no tiene vida si no lo crees. La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Escucha con atención, para que tu fe crezca y puedas ponerla en práctica.
Versículo clave
«Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre.»
Salmos 118:8
No pongas tu confianza en el ser humano, que es limitado, ni en los recursos materiales ni en las circunstancias: ni en la empresa, ni en la chequera, ni en la economía. Esos recursos existen, pero tu confianza última debe estar en Dios.
La confianza se demuestra en lo que haces cuando llega la crisis: ¿corres primero a Dios o a tus propios recursos? Ponlo a él en primer lugar.
No pongas tu confianza en quien es limitado; ponla en aquel que es ilimitado y lo puede todo. Si confías equivocadamente en algo, un día eso mismo puede ser lo que te rodee. Pero si tu confianza está en Dios, no importa qué situación te rodee: él te salvará.
Rodeado de adversidad, confía en Dios
«Todas las naciones me rodearon; mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me rodearon y me asediaron… Me rodearon como abejas». El salmista estaba rodeado de adversidad. Lo que te rodea no debe convertirse en el fundamento de tu confianza. Las circunstancias cambian; mantén tu confianza en Dios tanto en los tiempos difíciles como en los que parecen buenos.
Si hoy te sientes cercado por desafíos o circunstancias difíciles, quita tu mirada de lo que te rodea y ponla en Dios. ¿En qué está tu confianza: en una persona, en el dinero, en una chequera, en otros recursos, o en Dios? No niegues lo que ves, pero confía en que Dios puede darte la victoria en medio de esos desafíos.
Eliseo y la mirada de la fe
«Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo».
Versículo clave
«Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.»
2 Reyes 6:16
«No tengas miedo». Ante una situación que parecía imposible, Eliseo habló palabras de confianza. Muchas veces quieres saber qué debes hacer, pero no prestas atención a lo que no debes hacer: llenarte de temor.
Quizá te acostaste de una manera y te levantaste en un mundo distinto. Te acostaste con un trabajo y al día siguiente ya no lo tenías; despertaste y la manera de hacer las cosas había cambiado. Así se levantó el criado de Eliseo aquella mañana: rodeado.
Eliseo veía el respaldo, la gracia y el favor de Dios; el criado solo miraba al ejército enemigo. La fe te permite ver lo que otros no ven.
Si sientes que no hay salida para tu trabajo, tu empresa, tu matrimonio o tu familia, no te quedes mirando solo lo que te impide avanzar. Mira también lo que dice la palabra de Dios. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Que tus ojos se abran para ver su bondad, su gracia y su poder en medio de lo que estás viviendo.
Fíjate que Eliseo no oró para que el ejército enemigo desapareciera, sino para que su criado pudiera ver. A veces la oración que más necesitas no es que cambien tus circunstancias, sino que se abran tus ojos para ver a Dios en medio de ellas. Cuando ves a Dios, el temor pierde su fuerza.
Y después, Eliseo oró de nuevo, y el ejército enemigo fue herido con ceguera, y él mismo los guio a Samaria. Lo que parecía una amenaza terminó en una mesa servida para los enemigos y en paz para Israel. Dios no solo te protege: puede transformar la situación de una manera que nunca imaginaste.
Créele a Dios
Una cosa es creer en Dios, y otra es creerle a Dios. ¿Le crees a lo que Dios dice? Lo que Eliseo le decía a su criado podía parecer una locura, pero cuando sus ojos fueron abiertos, vio lo que Dios había preparado.
Tu hogar y tu familia pueden estar rodeados de adversidad, pero también están rodeados de la gracia de Dios. Ante la enfermedad, declara que por las llagas de Cristo fuiste sanado. Ante la escasez: «Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan». Ante lo imposible: para Dios es posible.
Imposible, pero posible. De Génesis a Apocalipsis, la Biblia está llena de milagros que parecen locura para el ser humano, pero que son posibles para Dios. Un mar que se abre, un muro que cae, un gigante derrotado con una piedra, unos panes que alimentan a miles, una tumba vacía. No te asustes ante lo que hoy parece imposible. Pide que se abra tu mirada espiritual para percibir la gracia de Dios.
«Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre». «Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes». El mismo salmo que describe el asedio te muestra en quién confiar. Los carros de fuego no aparecieron cuando el criado los vio: ya estaban ahí. La ayuda de Dios ya está a tu alrededor, aunque todavía no la veas.
Dios no ve lo que tú ves: ve más. Donde tú ves un ejército, él ve carros de fuego. Donde tú ves un final, él ve un comienzo. Donde tú ves imposibles, él ve oportunidades para mostrar su gloria. Pídele que te dé sus ojos.
Que se abran tus ojos
Señor, abre los ojos espirituales de quien está leyendo, para que mire a través de la fe. Hay días en que una llamada lo cambia todo, en que te acuestas de una manera y te levantas rodeado de imposibles. Que este tiempo llegue a ser el mejor de tu vida, porque experimentarás al Dios de los imposibles.
Ora: «Señor Jesús, hoy abro mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por dar tu vida en la cruz». La vida eterna era imposible de alcanzar por tu esfuerzo: estabas muerto en tus delitos y pecados. Pero llegó a ser posible por el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario. Si estás rodeado de imposibles, pasa a una vida de fe, confiando en aquel para quien lo imposible es posible.
Referencias bíblicas
- Salmos 118:8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 118:10-12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 6:15-17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Romanos 10:17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Salmos 37:25 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Isaías 53:5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Efesios 2:1 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 6:16 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


