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Serie VIKids

Jonás y las consecuencias de desobedecer

La historia de Jonás nos recuerda que nuestras decisiones tienen consecuencias y que Dios puede usar a sus siervos para llevar a otros al arrepentimiento y al perdón.

Publicada
Duración
10 min

Las decisiones tienen consecuencias: lo que hacemos provoca una reacción, buena o mala, y todo depende de la primera decisión, como una ficha de dominó que pone en movimiento las demás. A veces niñas y niños no quieren seguir las instrucciones de sus padres o maestros porque no entienden por qué deben hacerlo o porque no están de acuerdo. La historia de Jonás invita a pensar qué puede ocurrir cuando elegimos desobedecer.

La misión que Jonás no quería aceptar

Dios le pide a Jonás, un profeta israelita, que vaya a Nínive. Quiere ayudar a la gente de esa región, malvada y cruel, y enviarles una advertencia para que cambien su vida y dejen de actuar mal. Pero Jonás no quiere ayudarles, porque los habitantes de Nínive eran enemigos de Israel, y quería que fueran castigados por las cosas hirientes que habían hecho a los israelitas a lo largo de los años.

Versículo clave

«Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.»

Jonás 1:3

Jonás desobedece y va en dirección opuesta a la que Dios le indicó. Paga su pasaje y sube a un barco, contento de alejarse lo más posible. ¿Cómo se habrá sentido cuando fue enviado a la tierra de sus enemigos? No estaba contento con la tarea que Dios le había dado. En alta mar se desata una terrible tempestad y el barco está a punto de romperse. Los marineros tiemblan de miedo y arrojan carga para evitar que se hunda. La desobediencia de Jonás puso en peligro la vida de los marineros.

La tormenta y las consecuencias

Los marineros quieren saber quién es responsable del peligro y echan suertes, algo parecido a piedra, papel o tijera: quien pierde queda señalado como culpable, y la suerte señala a Jonás. Desesperados y sin saber qué hacer, oran a Dios, toman a Jonás y lo arrojan por la borda. Inmediatamente el mar se calma. Asombrados por el poder de Dios, le dan gracias y prometen seguir adorándolo.

Las consecuencias son como fichas de dominó: la ficha que Jonás lanzó fue la desobediencia, y entre las que siguieron estuvieron la tempestad y que un gran pez se lo tragara. Dios envió al pez, tan grande como una ballena, y luego ordenó que arrojara a Jonás a tierra firme. ¿Qué puede pasar cuando no sigues las instrucciones de tus padres o maestros? Tus decisiones afectan lo que sucede después.

Cuando Jonás cae al agua, las olas lo revuelcan hasta que se hunde en lo más profundo del mar. Dios envía un enorme pez, tan grande como una ballena, que se lo traga. Jonás permanece allí tres días y tres noches; durante ese tiempo solitario clama a Dios, dice que está listo para obedecer e ir a Nínive, y que hará saber a la gente que necesita cambiar su camino y seguir a Dios. Dios ordena al pez que lo arroje a tierra firme, y el pez lo vomita a la orilla. Jonás cumple lo que había dicho: va a la ciudad y la gente escucha su mensaje.

Versículo clave

«Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.»

Jonás 3:10

La gente de la ciudad escucha a Jonás, pide perdón a Dios, cambia sus acciones y promete seguirlo, vivir mejor y tomar mejores decisiones. Cuando Dios ve que se arrepienten, los perdona y los protege. Así, Dios usa a Jonás para ayudar a salvar la vida de muchísimas personas en la ciudad.

Jonás clama a Dios y recibe otra oportunidad

Jonás aprende a seguir las instrucciones de Dios aunque no esté de acuerdo con ellas. Escucha a Dios aun cuando sus planes no coincidan con los tuyos: Dios quiere ser de bendición en la vida de muchísimas personas.

Obedecer no significa estar siempre de acuerdo.

Significa confiar en Dios.

Obedecer trae bendición

Cuando desobedecemos a Dios, habrá resultados negativos. Aunque a veces tengamos otros planes, es importante escucharlo y obedecerlo. Dios quiere ser de bendición en la vida de muchísimas personas, y usa a nuestros padres, maestros, líderes y las autoridades puestas en nuestra vida para enseñarnos a seguir instrucciones, a fin de que podamos cumplir lo que nos mandó a hacer en esta tierra.

La historia no termina con la huida de Jonás ni con la tormenta: dentro del pez, Jonás clama a Dios, dice que está listo para obedecer e ir a Nínive, y llega a tierra firme cuando el pez lo arroja a la orilla. Después va a la ciudad, y la gente escucha su mensaje, cambia sus acciones y recibe el perdón de Dios. Obediencia y arrepentimiento van juntos: sigue las instrucciones de Dios y piensa que tus decisiones pueden afectar a otros.

Recordar esta historia ayuda a obedecer.

Escuchar las instrucciones de Dios

Escucha las instrucciones de Dios.

Dios te bendiga.

Referencias bíblicas