EN Oración
Serie Profundo

Búsqueda profunda: no retrocedas en medio del dolor

La historia de Rut nos invita a buscar a Dios con fidelidad aun en medio de la pérdida y a no permitir que la aflicción dirija nuestras decisiones.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
50 min

Jesús habló de las viudas en los días de Elías y de los leprosos en tiempos de Eliseo: aunque había muchas viudas en Israel, Elías fue enviado a una viuda de Sarepta; y aunque había muchos leprosos, Naamán el sirio fue limpiado. Quienes oyeron estas palabras en la sinagoga se llenaron de ira: les molestaba que, entre muchos, hubiera alguien dispuesto a recibir y experimentar lo que Dios hacía. No es lo mismo acercarse por costumbre que acudir con hambre de la palabra.

Dios busca profundamente el corazón. No mira como mira el ser humano, sino que ve lo profundo, aquello a lo que ni siquiera las personas más cercanas pueden llegar. Dios puede alcanzarte en medio de lo que estás viviendo, y en Naamán y en la viuda de Sarepta destaca la rendición como respuesta. Di: hoy vengo dispuesto a rendirme a Dios. Busca a Dios por encima de todo, incluso en circunstancias difíciles.

Buscar a Dios cuando el alma tiene sed

El Salmo 63:1 describe un alma que anhela a Dios como tierra seca, extenuada y sedienta. Si atraviesas un momento difícil, no finjas que todo marcha bien: preséntate vulnerable ante Dios y dile que tienes sed de él. El alma puede tener sed de muchas cosas, pero si tiene sed de Dios, será Dios quien la gobierne.

Versículo clave

«Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas»

Salmos 63:1

La búsqueda no depende de estar viviendo el mejor momento: se trata de tener sed de quien puede acompañar y gobernar el alma en los peores momentos. Dios responderá en la vida de quien lo busca. La historia de Rut lo muestra: una mujer que, a pesar de las pérdidas, no abandonó el camino que había elegido.

Rut eligió seguir adelante

¿De dónde era Rut, según Rut 1? De Moab, no de Israel. Un libro bíblico lleva el nombre de una mujer moabita, y eso enseña que no importa de dónde vienes, sino al Dios que buscas. Las búsquedas profundas no siempre son fáciles, pero la dificultad no debería detenerlas.

Noemí, su esposo Elimelec y sus hijos, Mahlón y Quelión, dejaron Belén por una escasez y se fueron a Moab, donde los hijos se casaron con Rut y Orfa. Después murieron Elimelec y sus hijos: Noemí perdió a su esposo y a sus dos hijos, y Rut y Orfa quedaron viudas. Sin recorrer todos los pasajes, el foco está en el momento en que Noemí llora con sus nueras y Orfa besa a su suegra, mientras Rut permanece con ella.

Versículo clave

«Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.»

Rut 1:16

Noemí les había dado razones para regresar: no podía ofrecerles un futuro ni darles los hijos que necesitarían para volver a casarse, y les aconsejó que volvieran a su tierra. Orfa regresó, pero Rut respondió con fidelidad: le pidió a Noemí que no insistiera en separarlas y declaró que iría adonde ella fuera, viviría donde ella viviera, tendría su pueblo por pueblo y su Dios por Dios. Moriría y sería sepultada donde muriera Noemí, y solo la muerte las separaría. Fue una decisión firme en medio del dolor.

Antes de esa conversación, Rut 1:6 cuenta que Noemí se levantó con sus nueras para volver de Moab, pues había oído allí que Jehová había visitado a su pueblo para darle pan. Ese anuncio de provisión se relaciona con la decisión de Rut: ella había escuchado de Dios en la casa de Noemí, y su búsqueda se expresaba con hechos.

La respuesta de Rut fue una negativa a volver a sus antiguos dioses y el deseo de dirigirse adonde Dios se estaba manifestando. No se trata de juzgar a Orfa: todos hemos actuado como ella alguna vez, y las desgracias acumuladas pueden llevar a retroceder. Aprende de Rut y desea una búsqueda de Dios más profunda que el dolor.

«No podemos evitar que vengan emociones a nuestra vida; lo que sí podemos evitar es que nos dirijan». Rut también llevaba dolor, y Noemí había perdido a su esposo y a sus hijos. Sin embargo, la búsqueda de Dios de Rut era mayor que su dolor. No se trata de juzgar a quien retrocede, sino de no permitir que la aflicción decida por nosotros.

Rut recibió razones para irse, pero respondió con principios y fidelidad. Noemí tenía motivos reales para decirle que regresara y que no podía darle nada; sin embargo, Rut veía en ella al Dios que sí podía darle mucho. No retrocedas, incluso cuando todo alrededor parece estar retrocediendo.

No probar la vida por partes

Un buen chef aconseja no probar los ingredientes aislados. Con la vida pasa algo parecido: Dios reúne distintos ingredientes. Si se prueba solo una parte amarga, puede parecer que no hay sentido, pero el conjunto puede cobrarlo. Dios puede tener preparado algo mejor, como un buen plato.

En Rut 1:19, las dos mujeres llegan a Belén y la ciudad se conmueve por ellas. La gente pregunta si aquella es Noemí. Noemí significa «placentera», y el significado del nombre contrasta con su regreso. Noemí pide que no la llamen así, sino Mara, porque el Todopoderoso la había llenado de amargura.

Perder a un esposo y a los hijos puede causar un dolor profundo. Cuando uno está herido, puede cerrarse incluso ante quienes intentan consolarlo y pensar que nadie entiende lo que vive. Pero Dios sí conoce ese dolor.

Una mala experiencia puede convertirse en identidad si dejamos que nos nombre. Noemí expresaba su amargura en aquel momento, y no se la condena por ello. Si culpamos a Dios, nos llenamos de amargura; si lo buscamos en el dolor, encontramos paz. No hace falta entender de inmediato lo que sucede, pero no juzgues toda tu vida por el ingrediente amargo que acabas de probar.

«Dios está en tu quebranto». Que una situación siga siendo difícil no significa que no estén ocurriendo cosas buenas ni que Dios haya terminado. Dios puede estar edificando de una manera que no vemos; pero si damos a lo que vivimos poder para gobernarnos, podemos terminar cautivos. En lugar de pedir esperanza para hoy y fuerza para mañana, pide fuerza para este día y deja el mañana en manos de Dios.

La provisión, las decisiones y las espigas

Rut 2:1 presenta a Booz como pariente de la familia de Elimelec y hombre rico. El nombre Booz se asocia con fortaleza y firmeza: podía representar a alguien fuerte junto a Noemí y Rut. Rahab fue la madre de Booz; escondió a unos espías y fue la única de Jericó que se salvó junto con su familia. Un pasado difícil no tiene por qué impedir que Dios transforme una vida.

La Biblia no lo dice, pero cabe preguntarse si Booz permaneció en la hambruna y allí se hizo fuerte, mientras Elimelec se marchó de Belén a Moab durante la escasez. ¿Tomó Elimelec una mala decisión al dejarse dirigir por la escasez en vez de por Dios? No permitas que la escasez dirija tus decisiones; busca la dirección de Dios. No es un juicio a quienes emigran, sino la convicción de que Dios también puede levantar a las personas en su propio país.

Busca la dirección de Dios, no la de la escasez.

En Rut 2:2, Rut pide permiso a Noemí para ir al campo a recoger espigas detrás de alguien ante quien halle gracia. A pesar de lo vivido, se pone en movimiento: la aflicción no había tomado el control de su visión. No permitas que el dolor, la decepción o la desesperación apaguen lo que Dios ha sembrado, ni uses continuamente un futuro esperado para dejar de actuar en el presente.

No siempre podemos escoger lo que nos toca vivir, pero sí la actitud con que lo vivimos. Imagina a Rut recogiendo espigas con una mano y sosteniendo el corazón con la otra: hay días en que uno sigue adelante aunque no se sienta entero. Separa el acontecimiento doloroso de la respuesta que eliges: si decides únicamente desde la aflicción y sus consecuencias, puedes equivocarte; si buscas la palabra de Dios, puedes decidir mejor. Rut estaba muy llena de Dios.

Rut 2:3 cuenta que ella fue a espigar detrás de los segadores y llegó a una parte del campo que pertenecía a Booz. Booz pregunta a su criado quién es la joven; el criado responde que es la moabita que volvió con Noemí y que pidió recoger espigas. Rut trabajaba desde la mañana y no había descansado ni por un momento. Para recoger espigas hay que inclinarse, una imagen que habla de humildad y libertad.

Booz repara en Rut y pregunta por ella. Mientras ella se ocupaba de recoger, Dios estaba preparando algo que ella no imaginaba. Aprovecha las oportunidades que se presentan: hay cosas que quizá no estás buscando, pero que Dios sí puede poner en tu camino.

En Rut 2:8-9, Booz le pide a Rut que no vaya a espigar a otro campo, que permanezca con sus criadas y que, cuando tenga sed, beba del agua que sacan los criados. Rut era extranjera, viuda y necesitada, y esa atención fue una respuesta de Dios. Muchas bendiciones llegan en los momentos más difíciles.

Esa es la búsqueda profunda que permanece en la dificultad.

Una búsqueda que permanece en la dificultad

Pide una búsqueda profunda de Dios. Rut no solo dijo que amaba a Dios: lo mostró con acciones y no volvió a los dioses falsos de su origen. Que la iglesia no busque a Dios superficialmente, solo para que responda a necesidades personales, sino que lo siga buscando, adorando y sirviendo aun cuando no haya visto respuestas.

Pablo y Silas, presos en el calabozo de más adentro, adoraban a Dios pese a estar en prisión y atravesar dificultades. No tenían una vida cómoda, pero su situación no les quitó la decisión de adorar. Una búsqueda profunda dice «sigues siendo mi Dios» en medio del dolor y la angustia, y reconoce que Dios es mayor y más fuerte que lo que estás viviendo.

Rut perdió mucho. No te des por vencido: el propósito principal de Rut fue buscar al Dios todopoderoso aunque todo parecía estar en contra. Ora: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y mi Salvador». No retrocedas: sigue buscando a Dios, incluso en medio del dolor.

Referencias bíblicas