Oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, que decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza». Y a todo lo creado oí decir: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos». La atmósfera del cielo es maravillosa, y Dios quiso que la tierra fuera como una embajada del cielo, donde esa atmósfera descendiera.
Versículo clave
«que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.»
Apocalipsis 5:12
En la tierra hay atmósferas de tristeza, desánimo, temor y opresión. ¿Qué harás, como hijo de Dios, para que cambie la atmósfera de tu casa, de tu trabajo y de los lugares donde estás? Dios te puso en la tierra para cambiarla. Una iglesia viva es el resultado de hombres y mujeres con una llama que arde en el corazón.
Los cambios se hacen por la fe. El fin de vuestra fe es la salvación de vuestras almas. Mientras estés en la tierra necesitas fe; en el cielo ya verás. ¿A qué está conectada tu medida de fe: al reino de los cielos y a lo eterno, o a las redes, las malas noticias, las enfermedades y las crisis? Cuando te conectas con lo eterno, ves cambios en lo temporal.
No seas reactivo, sino proactivo. En la tormenta, Jesús dormía en la popa; los discípulos reaccionaron con miedo y lo despertaron; Jesús se levantó y cambió una atmósfera de temor y caos por una de fe y paz. Conéctate con lo eterno para que empiece a cambiar lo temporal.
1. Confesar con fe
Cuando estás lleno de la Palabra de Dios y haces confesiones de fe, ves otra atmósfera. No le hables a Dios de tu montaña: háblale a tu montaña. Jesús cambió la atmósfera hablándole al viento y al mar. Declara lo que oyes del Padre, no lo que dicen el enemigo, las circunstancias o las crisis.
Los hombres de Jericó le dijeron a Eliseo: «He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril». Eliseo pidió una vasija nueva con sal, salió a los manantiales, echó dentro la sal y dijo: «Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad». Y fueron sanas las aguas. Hablar negativamente, con quejas e incredulidad, mantiene tu tierra estéril; hablar con fe cambia la atmósfera.
Versículo clave
«Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.»
2 Reyes 2:21
La vasija nueva representa una transición, un cambio de temporada. No hables solo de lo que perdiste ni del pasado, sino de lo que Dios tiene para tu vida y tu familia. La sal purifica y preserva: purifica tus palabras y declara lo que Dios dijo. ¿Cuántas promesas que recibiste conservas en tu mente y en tu corazón? La fe mantiene viva la promesa: conectado con lo eterno, puedes declarar sobre tu tierra estéril y esperar el cambio.
«Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas». Las pasas dan energía: seguir creyendo y declarando una promesa recibida hace tiempo te da fuerza. Las manzanas son el aliento, el nuevo respiro que llega cuando recibes una promesa. Puedes mantener viva durante muchos años una promesa de Dios, declarando cada día que la verás cumplida: perseverar así cambia tu atmósfera.
Caleb dijo: «Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años… y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió… Dame, pues, ahora este monte». ¿Quién no quisiera llegar a esa edad con esa fuerza? Cuida las promesas de Dios y riégalas todos los días con fe. Cuando las descuidas, empiezas a dar vueltas en el desierto.
Josué había pronunciado un juramento sobre Jericó: «Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó». Aquella tierra estéril llevaba el peso de esa declaración, y Eliseo convirtió la maldición en bendición. Quizá declaraciones de generaciones anteriores tienen que ver con una temporada estéril en tu vida: cambia tus confesiones y habla con fe.
2. Confiar en Dios
Confiar en Dios cambia la atmósfera de tu vida y la de otros, y Dios quiere llevarte a confiar más profundamente. Abraham, ya viejo y bendecido en todo, le dijo a su siervo: «Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, sino que irás a mi tierra y a mi parentela».
El muslo representa la fuerza. Abraham le mostraba a su siervo que su secreto no era apoyarse en su propia fuerza, sino confiar plenamente en Dios. No dependas de tus dones, tus posesiones o tus conexiones, sino de la fuerza de Dios. Permanece fiel, recibas lo que esperas o no, en el desierto, en el valle o en el monte.
Antes de que el siervo de Abraham terminara de orar, Rebeca ya venía con su cántaro: Dios ya traía la respuesta. La confianza hace eficaces tus oraciones. Alzar tus manos en adoración es rendirte, reconocer que no puedes con tus fuerzas, pero Dios sí. Pon en sus manos a tu familia y lo que no puedes resolver.
Ante la muerte de Lázaro, Marta y María le dijeron a Jesús las mismas palabras: «Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto». Pero María se postró a sus pies. Su adoración expresaba que Jesús seguía siendo Dios aun en medio de la crisis y la tribulación. No permitas que las circunstancias te aparten de Dios: mantén un pacto de fidelidad.
3. Clamar
Clamar es dar un grito desgarrador. Hay personas cuyo clamor detiene a Dios. Persevera en la oración. Cuando Jesús salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el ciego Bartimeo comenzó a dar voces: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!». Muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más. Y Jesús, deteniéndose, mandó llamarlo. Tu necesidad puede dar paso a una atmósfera de milagros.
«Clama a mí, y yo te responderé». No pases el tiempo quejándote y llorando: pide ayuda a Dios esperando su respuesta. Después de una gran victoria, Sansón tuvo gran sed, y clamó a Jehová. Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi, y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por eso llamó el nombre de aquel lugar En-hacore, «el manantial del que clamó», el cual está en Lehi hasta hoy.
Clama en tus momentos de dolor y necesidad. En medio de las circunstancias adversas aprendes a encontrar a Dios como el Dios vivo que suple tus necesidades. Cuando clamas o intercedes, Dios abre una fuente y cambia la atmósfera. Sansón llegó a juzgar a Israel. Invierte tu tiempo en clamar: Dios responde y puede abrir una fuente.
4. Comprometerse con Dios
Seba, un hombre perverso, se levantó contra el rey David. David envió a Joab tras él, y Joab sitió la ciudad donde Seba se refugiaba y comenzó a golpear el muro para derribarlo. ¿Qué harás cuando veas que el enemigo golpea tu matrimonio, tu familia, tus finanzas o tu salud?
Una mujer sabia dio voces desde la ciudad y pidió hablar con Joab. Le preguntó por qué quería destruir una ciudad que era madre en Israel. Joab respondió que no quería destruirla, sino que le entregaran a Seba, que había alzado su mano contra el rey David. La mujer dijo: «He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro». Y fue a todo el pueblo con su sabiduría, y le cortaron la cabeza a Seba y se la arrojaron a Joab. Y Joab tocó la trompeta, y se retiraron. Esa mujer no tenía posición ni autoridad, pero estaba conectada con lo eterno.
Comprométete a proteger a tu familia y tu ciudad, sin destruir mientras buscas resolver el problema. Corta lo que sabes que no puede continuar. La mujer actuó con decisión contra lo que el rey aborrecía. Si estás comprometido con Dios, corta lo que corresponda en tu vida: lo que no confrontas hoy puede destruirte mañana.
La tristeza, el desánimo y la muerte pueden repetirse entre generaciones. ¿Quién se levantará como embajador del reino? Haz los ajustes necesarios y corta lo que impide que cambie la atmósfera en tu casa, tu matrimonio, tu trabajo, tu ciudad y tu vida personal.
Una invitación a responder
Confesiones de fe, confianza, clamor y compromiso. Clama hasta que llegue el milagro y cambie la atmósfera. El final del año no determina qué atmósfera tendrás: decide qué harás con la palabra recibida, si tomarás acción y ejercerás la autoridad que Dios te dio.
Pide perdón por tus malas confesiones, por haber declarado las circunstancias visibles en lugar de lo que dice la Palabra. «Jehová es mi pastor; nada me faltará». «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida». Cambia tus confesiones. Deja que se disloque tu propia fuerza, para que sea la fuerza de Dios la que te sostenga y veas un cambio de atmósfera.
Pide perdón por haber dudado y por haber dejado de creer en las promesas. El Espíritu Santo te las recuerda, y siguen vigentes: confía. Clama para que el reino de los cielos descienda sobre tu casa, tu calle, tu salud y tus finanzas. Identifica qué necesitas cortar: incredulidad, quejas, enojo, envidia, celos, amargura. Que la iglesia cambie la atmósfera allí donde vaya.
Desconéctate de lo temporal y conéctate con lo eterno, con lo que Dios ha dicho, en lugar de guiarte por lo que ves, sientes o percibes. Que se abra el cielo y cambien las atmósferas. Sé un embajador que habla, clama, confía y permanece comprometido con Dios. Si atraviesas circunstancias difíciles, no te dejes inundar por ellas: impregna tu vida de la presencia de Dios y sigue avanzando.
Hay personas que llegan a una reunión después de haber pensado en suicidarse, decididas a intentar algo distinto por última vez; y cuando reciben la palabra, se levantan con fuerza y vigor. El enemigo sabe que un hijo de Dios que retiene la palabra se vuelve peligroso para él. Levántate.
Pide a Jesús que entre en tu corazón y en tu vida, que sea tu Señor y Salvador. Dale gracias por la vida eterna, por tener tu nombre escrito en el libro de la vida y por hacerte su embajador.
Referencias bíblicas
- Apocalipsis 5:11-13 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Pedro 1:9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 2:19-22 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Cantares 2:5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Josué 14:10-12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Génesis 24:1-4 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 15:18-19 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Samuel 20:16-22 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Apocalipsis 5:12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 2 Reyes 2:21 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


