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Serie Estatus

Cómo aprovechar el tiempo de soltería

La soltería no es una etapa que haya que apresurar. Es un tiempo para conocerte, madurar, servir, cuidar tu corazón y buscar a Dios antes de iniciar una relación.

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16 min

Estar soltero no es algo malo. Todos los que hoy tienen novio, novia o están casados también estuvieron solteros. Es una etapa en la que puedes conocerte a ti mismo, hacer amistades y disfrutar muchas oportunidades. Vive bien ese tiempo y aprovéchalo.

La soltería como una etapa para aprovechar

Disfruta tu soltería. Conoce amigos y amigas, dedícate a crecer y desarrolla tu relación con Jesús. Deja que Dios corrija en tu corazón lo que quiere cambiar, para que estés preparado cuando llegue la persona indicada. Sirve a Dios: en campamentos, en ministerios, en tu iglesia. La soltería es un buen momento para conocer personas y servir.

Quizá quieres tener novio o novia, insistes en acercarte a alguien y te rechazan. Entiende que hay temporadas para estar solo y aprovecharlas, en lugar de insistir en que una relación ocurra de inmediato.

Cuando te rechazan

Quizá preparaste unas rosas para el día del cariño, llegaste decidido a decirle a esa persona que te gustaba, y recibiste un gran desplante. Te mandaron a la «zona de amigos». Le pasa a cualquiera.

Ser rechazado puede pasar. A veces Dios te llama a vivir una temporada sin pareja y aprovecharla. No midas tu vida por la respuesta de alguien, ni pienses que la soltería es un fracaso.

La soltería es un momento importante, y cada etapa de la vida debe disfrutarse. Dios trabaja en ti y te moldea. Es natural buscar compañía y aceptación, pero también tienes que aprender a estar solo. Ese aprendizaje le permite a Dios trabajar en tu propósito.

«No es bueno que el hombre esté solo». Es cierto que fuimos creados para la compañía, pero eso no significa que debas apresurar un noviazgo. Aprende a vivir también la soltería, busca a Dios y madura en esta etapa.

Madura sin dejarte llevar por la presión

Hay padres que establecen reglas sobre la edad para tener novio. La espera no siempre es fácil, porque quisieras que todo sucediera pronto, pero esas reglas pueden ayudarte a madurar y prepararte para una relación futura con más madurez. Honra a tus padres.

Algunos viven con reglas familiares; otros inician relaciones a escondidas. No todas las familias tienen que establecer la misma edad, pero actuar en secreto o por presión interfiere con el tiempo que necesitas para crecer. Disfruta tu soltería.

De cada relación pasada puedes aprender algo; rescata lo bueno, aun si la experiencia no salió bien. Y entiende que Dios quiere que disfrutes la vida en cada etapa.

Tener una relación implica gastos y cambios en tu tiempo: invitaciones, salidas, dejar de hacer algunas cosas. Por eso, prepárate mientras estás soltero: crece como persona, trabaja tus hábitos, cuida tu salud y tu condición física. No se trata solo de apariencia, sino de la madurez con la que entrarás en una relación.

Espera el tiempo adecuado y guarda tu corazón

Ver a tus amigos con pareja puede generar presión. Quizá deseas tener novio porque otros lo tienen, y tus padres te piden que esperes un poco. Hay quienes empezaron una relación muy jóvenes y después entendieron que su corazón no estaba listo para entregarse a alguien; sufrieron. No hay una edad universal, pero quizá te convenga esperar un poco más, hasta ser más maduro y tener el corazón más sano.

«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora». Hay tiempo para amar, tiempo para esperar y tiempo para estar soltero.

Versículo clave

«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.»

Eclesiastés 3:1

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida». Si entras en una relación sin estar preparado, puedes lastimarte o lastimar a otra persona. Los tiempos de Dios son perfectos. Si aún no tienes pareja, espera el momento adecuado: Dios sabe lo que necesitas.

Versículo clave

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.»

Proverbios 4:23

Si sales herido de una relación y comienzas otra sin atender esas heridas, llevarás tu dolor a la nueva relación; y si la otra persona también está herida, ambos terminarán lastimándose. «Un clavo saca otro clavo» es una mentira. Salir con alguien para olvidar a otra persona es una equivocación. A veces necesitas tomarte tiempo para sanar y cuidar tu corazón.

Guardar tu corazón es también tener tiempo para ti mismo e invertirlo en tu familia, tus amigos y tus hermanos en la fe. La soltería te da espacio para pensar qué necesitas y qué buscas en una relación, en lugar de aceptar a alguien solo por presión. Tu pareja debería sumar a tu vida y ayudarte a crecer, no ser elegida por desesperación.

Usa tu soltería para construir amistades sanas. Aprender a ser buen amigo es la mejor escuela para ser buen esposo o buena esposa: aprendes a escuchar, a perdonar, a servir y a resolver conflictos. Muchas relaciones fuertes comenzaron como una amistad sincera.

Piensa en tu propósito

Tienes un propósito diferente y único, porque así te hizo Dios. Si deseas una pareja, ¿te estás preparando para compartir ese propósito con alguien? El noviazgo no es una meta que haya que alcanzar a cualquier costo, sino una relación que merece reflexión y preparación.

¿Por qué quieres tener novio o novia? ¿Para dar un beso, tomar a alguien de la mano, sentir compañía, evitar la soledad? Esas necesidades no se llenan necesariamente con una pareja. El noviazgo sirve para conocer a la persona con quien quizá quieras comprometerte y casarte; si todavía eres muy joven o no hay madurez, piénsalo antes de empezar.

Deja que Dios llene tu corazón antes de que alguien más lo haga. Si te has sentido solo, rechazado o presionado, o sientes desesperación por tener pareja, quizá no sea el momento. Dios puede cuidarte, sanarte y restaurarte durante la espera. Y cuando llegue el momento, podrás elegir con sabiduría.

Ora: «Señor, reconozco mi soledad y mi deseo de compañía, de abrazos y de cariño. Solo tú puedes llenar lo que falta en mi corazón. Perdona mis errores. Te recibo, Jesús, como mi Señor».

No se trata de que todos permanezcan solteros, ni de que exista una edad idéntica para empezar. Aprovecha tu etapa presente: crece, busca a Dios, cuida tu corazón y revisa tus razones para querer una relación. No actúes solo por presión, por rechazo o por miedo a estar solo, y prepárate para vivir una futura relación con madurez.

Referencias bíblicas