Antes del noviazgo hay una etapa: cómo acercarte a la persona que te gusta. Si eres chico y no sabes cómo iniciar, o si eres chica y deseas que él aprenda a acercarse bien, esto es para ti. Es una edad con muchas preguntas sobre las relaciones.
Hay quienes, antes de conocer a Jesús, nunca habían conquistado a alguien con el propósito de formalizar una relación. Se presentaban como muy machos y se fijaban en quienes les resultaba fácil acercarse, para conseguir un beso o algo más.
Al mirar atrás, reconocen que no valoraron a las mujeres como debían, y se arrepienten de muchas cosas. Conocer a Jesús cambió su perspectiva: comprendieron que las mujeres son valiosas para Dios y que ellos podían llegar a ser caballeros. Y Dios los sorprendió con una relación que nunca imaginaron.
Nadie es perfecto, pero en las manos de Dios puedes trabajar los asuntos de tu pasado, tu presente y tu futuro. Quizá tuviste varias relaciones y antes no comprendías el valor de una persona. «Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas».
Versículo clave
«Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.»
Proverbios 31:10
En el colegio, algunos distinguían entre las chicas con quienes solo querían pasar el rato y aquellas con quienes podían imaginar una vida. Pregúntate qué buscas: una persona virtuosa con quien construir una relación formal, o simplemente algo pasajero.
Cuando ahorras para comprar algo que deseas mucho, lo cuidas cuando lo tienes. Si eres mujer, no se trata de portarte de manera pesada, sino de darte tu lugar y no olvidar el valor que tienes. A los hombres les gusta conquistar: déjalo conquistarte.
Quien conoce a Jesús empieza a desear a alguien que se respete y reconozca el valor que tiene para Dios. Cuando encuentras a alguien así, quizá te cueste conquistarla, porque no tenías experiencia en esa forma de cortejar. Pero vale la pena. Dios es un Dios de segundas oportunidades y de restauración, para hombres y para mujeres.
Límites que dan valor
Hay conquistas que cuestan más, y eso las hace especiales. Que no haya beso ni muestras de intimidad antes de tiempo puede sonar cursi, pero es un detalle que habla de valor. Mira de otra manera lo que Dios puede tener preparado para ti.
Quizá él viene de relaciones desordenadas, y tú quieres empezar a hacer las cosas bien, pero te preocupa cómo reaccionará. Sé clara: «Busco una relación estable; no estoy jugando. Si vamos a seguir adelante, seremos novios cuando me conquistes, y hasta entonces no habrá besos ni otras muestras de intimidad». Decirlo con claridad es parte de buscar una relación estable.
En los cuentos, las princesas no van detrás de los príncipes. Cada uno tiene su papel. Respeta los límites: si una chica expresa que quiere hacer las cosas bien y el chico no lo respeta, él no la merece. Valora a quien acepta ese límite y también quiere hacer las cosas bien.
Chicos y chicas, valórense. «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». Fuiste creado a imagen y semejanza de Dios y tienes un valor único. No temas poner límites por miedo a ahuyentar a alguien. Si empiezan haciendo las cosas bien, tendrán una base firme para llegar bien.
Versículo clave
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.»
Génesis 1:27
Los límites no son para controlar a la otra persona, sino para cuidar lo que Dios puso en ustedes. «Huid de la fornicación». Pónganse de acuerdo desde el principio en lo que no harán, y busquen ambientes que los ayuden: salir en grupo, conocer a las familias, evitar lugares y momentos que los pongan en riesgo. Un límite claro protege tu corazón y el de la otra persona.
Tu historia es única
Cada persona escribe una historia única: tu historia con tu pareja no será igual a la de otra pareja. No te compares con las relaciones que ves en las redes. Pensar que tu historia debería parecerse a la de otro puede hacerte daño: tú estás escribiendo la tuya.
La etapa de conquista es maravillosa. Si eres hombre, da lo mejor de ti. Quizá estabas acostumbrado a que todo fuera rápido, y ahora te toca esperar, incluso años. Disfruta conquistar, cortejar y esforzarte con detalles para hacerla sentir especial. Esa espera también te ayudará a valorarte como hombre. Todo tiene su tiempo.
No te apresures ni esperes que todo ocurra en una semana. Disfruta el tiempo de conocerse. Si eres chica, déjate invitar a comer y recibe con gratitud las atenciones: son parte bonita de esa etapa. Si eres chico, averigua qué le gusta, conversa con sus amigas o hermanas, descubre qué lugares le gustaría visitar, y prepara una invitación para conocerla a otro nivel.
Involucra a Dios en esta etapa. Ora por la persona que te gusta, pídele a Dios sabiduría y escucha el consejo de tus padres y de tus líderes. Si una relación te aleja de Dios, no es la relación que Dios tiene para ti. Si te acerca a él, vas por buen camino.
Sé tú mismo
Sé tú mismo. No tienes que cumplir los estándares que otros establecen; lo importante es ser honesto y presentarte tal como eres. Si en la primera cita tienes hambre, pide lo que de verdad quieres comer.
No aparentes. No pidas una ensalada que no deseas solo para dar una imagen falsa. Tú eres tu carta de presentación: ni la ropa ni otras apariencias te convierten en otra persona. La autenticidad muestra tu verdadero valor.
Una relación construida sobre apariencias se cae cuando las máscaras se gastan. Pero cuando te presentas tal como eres, quien te elige, te elige de verdad. La honestidad desde el principio es la base de una relación sana.
Un borrador para empezar de nuevo
Tienes una historia única, y Dios quiere seguir escribiéndola en tu corazón. Si sientes que te equivocaste o que nadie te había enseñado a valorarte, Jesús te entrega un borrador grande y blanco para borrar lo que te marcó en tus relaciones pasadas: tus equivocaciones y tus pecados. Él te ofrece una nueva oportunidad.
Que encuentres a la persona que Dios tiene preparada para ti. Si eres hombre, conquista con respeto; si eres mujer, espera lo que Dios tiene para ti, y date tu lugar. Pídele a Jesús que entre en tu vida y en tu corazón, y recíbelo como tu único Señor y Salvador. Él escribe una nueva página en tu vida.


