EN Oración

Ilimitado: tenemos limitaciones, pero Dios no

Tenemos limitaciones, pero Dios no. No conviertas los dones, las bendiciones ni las expectativas personales en límites para buscarlo y confiar en él.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
41 min

Un Dios ilimitado

«Ilimitado» parte de Job 11:8: el cielo está fuera del alcance humano, pero no del de Dios; su grandeza es más amplia que la tierra y más ancha que el mar. Hay cosas fuera de nuestro alcance, pero no del alcance de Dios. Somos limitados porque somos humanos; sin embargo, tenemos un Dios ilimitado para quien todo es posible.

Además de las limitaciones propias de la condición humana, podemos aprender otras desde pequeños, por lo que escuchamos de quienes nos rodean o por la manera en que pensamos. A veces esa manera de pensar le dicta al corazón hasta dónde puede llegar. Pídele a Dios que te libere de las limitaciones que te impiden creer que él puede restaurar y renovar.

Dios llama a Gedeón esforzado y valiente, y Gedeón responde que pertenece a la familia más pobre y que él es el menor. También él empieza a ponerse límites; pero Dios le promete que vencerá a sus enemigos porque estará con él. Gedeón estaba limitado; Dios no.

Hay temporadas que muestran con claridad que hay cosas fuera de nuestro alcance. Si te has detenido, puedes ver manifestaciones de un Dios ilimitado en tu vida. Las limitaciones humanas no desaparecen, pero no son límites para Dios.

Cuando un don o una bendición se vuelve un límite

Incluso los dones recibidos pueden convertirse en una limitación si alguien cree que ya llegó hasta donde podía llegar. Los dones tienen límites; el Dios que los dio, no. Hay cosas que no se alcanzan solo con los dones, pero sí con la fe en quien los concedió y bendijo. No dejes que un don termine restringiendo tu confianza en Dios.

El día de reposo era un regalo de Dios para descansar. Los escribas y fariseos discutían con Jesús cuando sanaba en ese día porque creían que el hombre había sido hecho para el día. Jesús les decía que el día fue hecho para el hombre: el hombre es más valioso que el día. Un regalo puede convertirse en una limitación cuando se usa para impedir una obra de Dios, y los milagros de Jesús en el día de reposo muestran que Dios no está limitado.

Ni siquiera un regalo de Dios debe limitar a Dios.

Las pruebas de personalidad son herramientas maravillosas para conocer cómo es cada persona —con categorías que suenan como «nutria» y «Golden»—, pero no deben convertirse en excusas para sostener que alguien no puede cambiar. «Yo era así, pero ahora soy así en Cristo Jesús». Una descripción personal no es frontera para lo que Dios puede hacer.

Dios confronta lo que limita su propósito

En Números 11:23, Dios le pregunta a Moisés: «¿Hay algún límite para mi poder?». Era una confrontación a Moisés, que había respondido que no podía cumplir la labor porque era tartamudo. Moisés tenía límites, pero Dios no, y había decidido usarlo.

Versículo clave

«Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.»

Números 11:23

Dios ama, cuida, acompaña, liberta y bendice, y también confronta. Esa confrontación libera y se dirige contra aquello que impediría cumplir el propósito para el cual fuiste creado. Pide que Dios confronte las creencias erróneas que te llevan a pensar que él no puede obrar. Cuando Moisés recibió el encargo de decirle al faraón que dejara ir al pueblo, la respuesta fue «Yo soy el que soy»: no alcanzaría el tiempo para describir quién es Dios. Es ilimitado, y el «Yo soy» iba con Moisés.

Sadrac, Mesac y Abed-nego, frente a la estatua de Nabucodonosor, respondieron que Dios podía librarlos, pero que, aun si no lo hacía, no adorarían la estatua. Dios es soberano, y ellos fueron fieles. En los momentos difíciles podemos ser arrojados al fuego, pero el poder de Dios permanece ilimitado, y Dios está con quienes lo atraviesan.

Los tres son arrojados al fuego y no se queman. Dios está por encima de Nabucodonosor y tiene una autoridad y un poder que el rey no podía controlar. Lo central es que Dios estuvo con ellos en medio del fuego, no que evitaran toda prueba.

La espera, el agua y el encuentro con Jesús

El paralítico de Betesda llevaba treinta y ocho años enfermo. Según la versión leída, un ángel descendía de tiempo en tiempo y agitaba el agua, y quien entraba primero después del movimiento quedaba sano. El hombre le dice a Jesús que no tiene quien lo meta en el estanque y que, mientras intenta llegar, otro desciende antes que él. Jesús le pregunta si quiere ser sano y le dice que se levante, tome su lecho y ande; el hombre queda sano y camina. Aquel día era día de reposo.

Jesús no siempre actúa cuando se espera.

Versículo clave

«Jesús lloró.»

Juan 11:35

Pero actúa.

La aparente ausencia y las expectativas

Lo que otros esperan de Jesús puede limitarlo en su mente.

Se puede aprender de Dios tanto en la aparente ausencia como en la presencia. Cuando las expectativas fallan, podemos poner límites a Dios. Jesús se estremeció en espíritu y se conmovió al ver llorar a María y a quienes la acompañaban: ¿no muestra eso a un Dios de empatía que acompaña el sufrimiento y el dolor cuando las cosas no salen como se esperaba? «A veces lo que nosotros llamamos abandono, Dios lo llama proceso». Dios no te ha abandonado.

Al ver a Jesús conmovido, los judíos dicen: «Mirad cómo le amaba»; pero alguno de ellos pregunta si quien abrió los ojos al ciego no podía haber evitado que Lázaro muriera. Ese comentario etiqueta a Jesús según una experiencia limitada y según lo que pensaban que debía hacer. No concluyas que Jesús ya no puede actuar porque no lo hizo cuando lo esperabas: Dios puede exceder las expectativas, incluso cuando parece que ya es demasiado tarde.

La cruz, símbolo de vergüenza, se convierte en símbolo de esperanza. Da la bienvenida a la posibilidad de que Dios sea más grande que las limitaciones. Lázaro llevaba cuatro días muerto: una cosa era la expectativa de que Jesús lo sanara, y otra, que lo resucitara.

La fe que se ve y las personas que ayudan

Reconocer nuestros límites lleva a adorar al Dios ilimitado.

Unos amigos llevan a un paralítico hasta donde está Jesús. Como ya no hay lugar, abren el techo para hacerlo llegar hasta él. Jesús vio la fe de ellos y sanó al hombre: «la fe se ve». Que haya fe en acción, obrando milagros. La fe no está puesta en uno mismo, como si uno fuera ilimitado, sino en el Dios ilimitado. Algunas personas ayudan a romper límites porque reconocen que Dios no está limitado; otras pueden llevar a detenerse.

Quédate libre de las creencias y etiquetas que te has puesto: Dios puede obrar maravillas. No dejes que otros te etiqueten como si esas etiquetas determinaran lo que Dios puede hacer. Dios trae libertad, bendice, sana y restaura: son expresiones de su poder y de su carácter ilimitado.

Adorar a Dios mientras esperamos

Job 36:22 dice: «El poder de Dios es ilimitado». Únete a quienes han adorado a Dios por lo que ha hecho y prepárate para lo que hará. Job atravesaba uno de los peores momentos de su vida y estaba por llegar a un capítulo mejor: adora incluso antes de ver lo que esperas.

¿Por qué alzar las manos y aplaudir en adoración? Hay quienes esperan horas en un concierto a que salga un artista y, cuando sale, gritan y aplauden. Si lo hacemos ante hombres limitados, cuánto más ante Dios, que es ilimitado.

Únete en adoración y reconoce a Dios como Señor: alzamos las manos, limitados, al Dios ilimitado. Es una semana de milagros. No se adora a Dios por un milagro, sino porque es Dios de nuestra vida. Perdón por haber creído que lo logramos todo sin Dios y por haber limitado su poder cuando las cosas no ocurrieron en el momento esperado. Gracias al Espíritu Santo, por el amor y la misericordia de Dios: él hará las cosas cuando considere que es el momento perfecto.

La invitación a reconocer a Jesús

Ora: pide perdón por tus pecados, abre tu corazón y reconoce a Jesús como Señor y Salvador. Que haya bendición y renovación de fuerzas: comienza un nuevo tiempo en tu vida. Gracias a Dios: somos limitados y débiles frente al Dios ilimitado.

No se trata de negar las limitaciones humanas, sino de no medir a Dios por lo que nosotros podemos alcanzar, por el momento en que esperábamos una respuesta o por las etiquetas que hemos asumido. Confía en el poder de Dios, búscalo sin dejar que las bendiciones desplacen esa búsqueda, sostén la fe en medio de la espera y únete en adoración.

Referencias bíblicas