¿Sabías qué significa metamorfosis? Metamorfosis significa transformación o cambio de forma. A partir de esa idea, podemos mirar los procesos de la naturaleza como imágenes de los cambios que también vivimos. Un cubo de hielo, un diamante y una perla son ejemplos de cosas que pasan por procesos antes de llegar a una forma distinta. El hielo antes era agua; el diamante comenzó como carbono y pasó por presión, trituración y temperaturas muy calientes; la perla empezó como un pequeño grano de arena que entró en una concha de ostra.
La reflexión se centra luego en la metamorfosis de la mariposa. Se describen cuatro etapas: el huevo, la oruga, la crisálida o capullo y, finalmente, la mariposa. El huevo es el comienzo del proceso; de él sale la oruga, que se alimenta y crece. Cuando alcanza cierto tamaño, cambia de piel, y ese cambio puede ocurrir hasta seis veces. La imagen de dejar atrás una piel vieja se convierte en el punto de partida para hablar de experiencias y crecimiento interior.
Cambiar por dentro
En la vida pasa algo parecido. Hay etapas en las que sentimos que no somos suficientes: quizá nos molestaban en el colegio, o nos comparábamos con otras personas. No es un cambio físico, pero los seres humanos atravesamos transformaciones interiores a lo largo del tiempo, en medio de experiencias buenas y otras no tan buenas; cada una puede ser un «cambio de piel».
Esas experiencias pueden contribuir al crecimiento y a dejar atrás lo que no agrada a Dios, para adquirir pensamientos y acciones que sí le agraden. Efesios 4:22-24 lo explica: dejar atrás la manera de vivir anterior, renovar la forma de pensar y vestirse de la nueva persona que Dios creó. La comparación con la oruga ayuda a presentar ese cambio como un proceso, no como una transformación instantánea.
Versículo clave
«En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.»
Efesios 4:22-24
La oruga no fue creada para ser oruga toda la vida ni para arrastrarse siempre; tiene el potencial de volar. Ser oruga es una etapa, no el destino final. Hay momentos en que una persona siente que va arrastrándose por la vida, pero no será así para siempre: «esto también va a pasar». La identidad de una persona no queda definida por una etapa difícil.
La imagen no niega que el camino pueda ser incómodo. A veces cuesta afrontar situaciones que no queremos atravesar, y podemos ser un poco tercos ante esos cambios. Pero volvamos al ciclo de la oruga: pasado un tiempo, su piel se abre por el cuello y, mediante un movimiento fuerte, la deja atrás. Así se forma la crisálida.
La etapa escondida de la crisálida
Al principio, el capullo es blando; luego se va creando una especie de caparazón que protege a la oruga durante esa etapa. Esta imagen nos recuerda algo: cuando una persona permite que Dios cambie su vida, Dios mismo se convierte en su protección y refugio mientras ocurre la transformación. Hay cosas que suceden solo entre Dios y cada persona.
Desde afuera, la etapa de la crisálida puede parecer un tiempo de reposo o incluso aburrido, como si no ocurriera gran cosa. Pero dentro del capullo está ocurriendo un proceso que da origen a la mariposa. El trabajo interior no siempre es visible para los demás. Apártate a solas para orar: entra en tu cuarto de oración para hablar y estar con Dios, y allí él trabajará en tu vida.
Luego llega el momento de salir. Cuando la mariposa ya está formada, la piel de la crisálida se adelgaza y eso permite que salga con mayor facilidad. Sin embargo, la mariposa rompe la crisálida y sale con esfuerzo. La oruga ha dado paso a una criatura nueva, y así ocurre también en la transformación espiritual.
2 Corintios 5:17 lo dice así: quien está cerca de Jesús es una nueva creación; las cosas viejas quedan atrás y todo es hecho nuevo. La vida de la mariposa cambia: su forma de ser, sus hábitos, su manera de alimentarse, comunicarse y relacionarse. De manera semejante, conocer más a Jesús y su Palabra forma parte de una renovación de los pensamientos y de la vida.
Versículo clave
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»
2 Corintios 5:17
Una nueva manera de pensar y vivir
Romanos 12:2 también es un llamado a no imitar lo que hace todo el mundo, sino a cambiar la manera de pensar para conocer la voluntad de Dios, que es buena, perfecta y agradable. Esa renovación se relaciona con una transformación que afecta la manera de vivir. No se trata simplemente de que la apariencia cambie: como en la mariposa, los hábitos y las formas de relacionarse también son diferentes.
El pasado y los errores no determinan por sí solos el futuro. Dios tiene un plan y completará la obra que ha comenzado en cada persona. Despliega tus alas y vuela por encima de las circunstancias, usando aquello que Dios ha puesto en ti.
Pero el capullo tiene un propósito, y no es el hogar permanente de la mariposa. Ninguno de nosotros es una obra terminada; Dios sigue formándonos en distintas áreas de la vida. En cada etapa de crecimiento, Dios moldea y muestra cómo volar en nuevos campos. El proceso no se reduce a una sola crisis ni a un cambio que ya quedó atrás: puede continuar en diferentes áreas y etapas.
Para recordar esta enseñanza, puedes hacer una manualidad. Dibuja y corta una hoja por la que caminará una oruga, y decórala con venas y pequeños ojos para representar lo que la oruga ha comido. Toma un palillo de madera, cúbrelo con un pequeño trozo de cartulina verde y pégalo por debajo de la hoja; después, usa un pedazo de limpiapipas para hacer la oruga, añade un pompón en un extremo del palillo como cabeza y pégale ojos. Al final, introduce el palillo en la cartulina y deja el otro extremo de la oruga sobre la hoja, de modo que parezca caminar.
La oruga deja de serlo para convertirse en mariposa. Así pasamos los seres humanos por cambios y procesos de transformación. La meta es pasar de ser una persona que no agrada a Dios a ser un hijo de Dios con un corazón que busca agradarle. Que Dios te bendiga.


