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Serie Esencia

Lo que parece imposible: el poder de la resurrección en nuestra vida

La resurrección de Cristo no es una tradición ni solo información: es una experiencia. Ya la llevas en tu esencia, porque Dios te resucitó con él. Recuerda lo que Jesús dijo, cree como Marta frente a la tumba de Lázaro, atraviesa tu viernes y tu sábado sabiendo que el domingo llega, porque tu final no es el que ves, sino el que él ha dicho.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
46 min

Quizá hoy tienes un imposible delante: una situación que no sabes cómo resolver, o que le pesa a alguien cercano. Celebrar la resurrección no es repetir una costumbre ni recibir solo información; es recibir la revelación de que para Dios no hay nada imposible. Prepárate para una temporada de milagros.

La resurrección ya está en tu esencia

«Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús».

Versículo clave

«y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús»

Efesios 2:6

Esto significa que en tu esencia ya llevas la resurrección. Cuando un creyente parte a la presencia del Señor, lleva en sí la resurrección; para Dios, solo duerme. Desde antes, los hombres de Dios vieron esta esperanza. Cuando las serpientes mordían al pueblo en el desierto, Dios mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce: el que la miraba, vivía. Era una figura de Cristo levantado en la cruz, que venció lo que te envenena.

El velo se rasgó de arriba abajo

Cuando Cristo murió, «el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros». Ya no hay intermediario: tienes una relación directa con Dios y puedes entrar en su presencia, en la congregación o en tu casa. No sé qué velo necesitas que se rompa en tu vida; lo que sí sé es que el milagro viene de arriba abajo. Lo que viene del cielo tiene poder para cambiar todo lo que sucede aquí abajo.

Lo que no se entiende, se revela

Las mujeres «entraron, y no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes». No sabían qué hacer ni qué pensar, aunque Jesús ya les había dicho lo que iba a ocurrir. Así también llegará un tiempo en que sucedan cosas que no podrás entender, pero sí creer: «Solo Dios pudo hacer esto». La resurrección no se entiende; se revela. Y la palabra resurrección significa «levantarse»: hoy puedes levantarte a creer.

Recuerda lo que Jesús dijo

El ángel no les dio instrucciones complicadas: «No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día». Habían atravesado un viernes doloroso y un sábado en el que parecía no pasar nada, y el dolor les hizo olvidar la palabra. Vuelve a lo prometido, no a lo vivido. Muchas veces recuerdas lo que no deberías y olvidas lo que deberías recordar: «Al que cree todo le es posible». «Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».

«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». Jesús conoce la angustia. En la cruz, para respirar tenía que empujarse sobre sus pies clavados, porque los crucificados morían asfixiados. Cuando sientas que no puedes ni respirar, no olvides que él ya estuvo ahí por ti, y que estará contigo hasta el final. «Entonces ellas se acordaron de sus palabras», y corrieron a contarlo. A los apóstoles les pareció una locura. Viene un tiempo en que otros llamarán locura a lo que Dios hará en tu vida.

Marta, Lázaro y el tiempo de Dios

Cuando le avisaron que Lázaro estaba enfermo, Jesús se quedó dos días más donde estaba. Cuando llegó, Marta le dijo: «Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto». Las expectativas que no se cumplen como quieres pueden convertirse en resentimiento, y a veces el silencio de Dios duele. Pero Jesús le respondió: «Tu hermano resucitará». Ella dijo: «Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero». Y Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá… ¿Crees esto?». Marta hablaba de teología; Jesús quería llevarla a una experiencia.

Jesús no le preguntaba si sabía quién era él, sino si creía que ese día podía ocurrir un milagro. Para Jesús nada llega tarde. Lázaro, Marta y Jesús estaban donde debían estar para que ella aprendiera quién es él. A veces Dios te lleva al lugar de tu mayor decepción: «¿Dónde le pusisteis?». Y cuando Marta objetó que ya olía, porque llevaba cuatro días, Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». Lo imposible es su especialidad. Pídele al Espíritu Santo que convierta la información en revelación.

La piedra se mueve: viernes, sábado y domingo

Jesús no murió cuando Pilato calculaba: Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, porque nadie le quitó la vida; él la entregó. José de Arimatea, un hombre rico, arriesgó su posición para pedir el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en el sepulcro nuevo que había comprado para sí. Su señor no era su dinero, sino Jesús. Y al tercer día, «un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella». La misma piedra que parecía el final quedó bajo él. Así verás moverse las piedras que creíste definitivas, y hablarás de ellas como testimonio.

«Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto». Hay tiempos en que la semilla parece detenida. Pero donde parece que nada pasa, todo está pasando: aquel sábado, a la muerte misma se le estaban quitando las llaves. Detente en tu sábado con fe, porque el domingo viene, y con él la evidencia de que Dios nunca dejó de obrar.

Tu final es el que Jesús ha dicho

Pedro corrió al sepulcro esperando ver el final que conocía, y encontró solo los lienzos. Creyó que vería lo último que había visto, y lo que vio fue el cumplimiento de lo que Jesús había dicho. Tu final tampoco es lo que hoy estás viendo: es lo que él ha prometido.

Versículo clave

«a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte»

Filipenses 3:10

Todo el mundo tiene la información de que Jesús resucitó; pero ¿cuántos tienen la experiencia del poder de su resurrección? Su tumba está vacía. Cree hoy por lo que parece imposible, porque el que venció a la muerte vive y camina contigo.

Referencias bíblicas