EN Oración
Serie Por la fe

Por la fe vemos lo que nunca antes hemos visto

Mira a Jesús y confía en Dios más allá de lo que alcanza a ver la mirada natural: la fe cambia la manera de entender las pruebas, el valor personal y lo que esperas.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
27 min

Hebreos 11:1 dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Permanece firme en lo que esperas de Dios: la fe da derecho a tener un final diferente y glorioso, aun frente a obstáculos y desafíos.

La mujer sirofenicia, angustiada porque su hija estaba muy enferma y atormentada, insistió en acercarse a Jesús aunque los discípulos pidieron que se apartara y no molestara más al maestro. Perseveró hasta ver su milagro. Con fe y certeza, espera tú también un final diferente: «la fe te da ese derecho a tener un final diferente».

Dos ciegos claman a Jesús y le piden un milagro. Jesús les responde: «Conforme a vuestra fe os sea hecho», y sus ojos son abiertos. La demanda de fe no es para Dios, sino para las personas: Jesús quería sanarlos, pero ellos tenían que creer que así se había hecho. Cuando la fe supera la escasez, la enfermedad, la adversidad y la angustia, por la fe se puede lograr aquello que se enfrenta.

Mirar más allá de la vista natural

Cuando revisas una fecha de vencimiento y no puedes leerla con claridad, te pones lentes para ver mejor. Así hay momentos en que no ves salida ni entiendes lo que sucede. Por la fe podrás ver lo que antes no veías claro: confía en que Dios te dará claridad para mirar de otra manera.

En la boda de Caná, cuando se acababa el vino y parecía que la fiesta llegaba a su fin, Jesús hizo vino, el mejor de la fiesta. La fe puede convertir el agua en vino: si aún no has vivido tu mejor tiempo, al mirar por la fe podrás ver lo que nunca imaginaste.

Hebreos 12:2 dice: «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». Para empezar a ver por la fe, fija la mirada en Jesús. La vista natural puede decir «no se puede»; pero Jesús, el mismo que multiplicó los panes y los peces, puede sacar adelante tu vida.

Versículo clave

«puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.»

Hebreos 12:2

Jesús es iniciador y perfeccionador de la fe: por el gozo puesto delante de él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Jesús fue perfeccionado en la fe por lo que vivió; mientras la vista natural veía la cruz, la mirada de fe veía el gozo que le esperaba.

Mira más allá de las pruebas. La vista natural puede tomar una situación dolorosa como el final; la fe permite verla como instrumento para llegar a lo que Dios tiene. Como en Jesús, la mirada de fe traerá gozo, bendición y nuevas fuerzas para soportar lo que tengas que soportar.

Morir en la cruz se asociaba con maldición y vergüenza, pero Jesús menospreció ese significado porque sabía que vería salvación y vida y estaría a la diestra del Padre. No dejes que aquello que parece una pérdida de valor determine cómo te ves: mira con fe.

¿Cómo te ve Jesús? Con ojos de fe. Fortalece tu identidad según esa mirada: Jesús no recibió su identidad de la cruz, sino del Padre. Si has permitido que lo que ves en tu vida afecte tu identidad, reconoce el valor que tienes delante de Dios.

El valor ante Dios y la preocupación por lo necesario

Hay un contraste entre el valor de las personas y la preocupación por la ropa, la comida y otras necesidades. Lo más valioso que Dios ha creado son las personas, y cuando alguien entiende que es valioso para Dios, todo le será suplido y más allá. Dios hace tanto por ti como tú creas que vales para él.

Las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y el Padre celestial las alimenta: ¿no valen ustedes mucho más que ellas?, pregunta Jesús. ¿Cuánto crees que vales? Dios hace tanto por cada persona como esta crea que vale para él. Comprender tu valor ante Dios te ayuda a saber qué esperar y a no conformarte con una relación en la que recibes maltrato.

Jesús habla de la preocupación por la estatura y el vestido, y de los lirios: ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Salomón tenía fama, dinero, honor, miles de caballos y jinetes; ¿alguien tiene más que él? Ni el dinero, ni la fama ni la posición alcanzan lo que solo la fe puede dar. Quizá no tengas la riqueza de Salomón, pero puedes tener la fe de Jesús, más grande que esa riqueza: ¿qué no podrás lograr con ella?

Si Dios viste así la hierba del campo, que hoy existe y mañana se echa al horno, hará mucho más por las personas, dice Jesús, y reprende a los de poca fe. Comprender cuánto vales para Dios te ayuda a confiar en él y a no vivir dominado por el afán por la comida, la ropa o lo que deseas.

La fe vale más que cualquier riqueza.

Hay necesidades, pero no son la medida del valor personal ni deben desplazar la fe.

Versículo clave

«Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?»

Mateo 6:26

Ver por la fe lo que aún no se ve

Hebreos 11 dice que Noé, por la fe, advertido por Dios de cosas que todavía no se veían, preparó el arca; y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Eran cosas que aún no eran visibles en lo natural: Noé vio venir la lluvia con cien años de anticipación.

Juan 9 muestra a Jesús abriendo los ojos de un ciego de nacimiento.

Lo que Dios toca en lo profundo cambia la manera de ver.

Jesús llega a lo profundo y abre los ojos

En Juan 9:6, un hombre ciego de nacimiento recibe la visita de Jesús: Jesús escupe en tierra, hace lodo con la saliva y lo pone sobre sus ojos. Somos polvo, y el gesto es señal de que Jesús llegaría al inicio y a lo más profundo de la vida del hombre.

Si permites que Jesús llegue a donde no le has permitido llegar, Dios llegará profundamente a tu vida y verás milagros nunca antes vistos: prepárate, Dios va a llegar profundo en tu vida, y vas a ver lo que nunca has visto. Jesús le dice al hombre que vaya a lavarse al estanque de Siloé —que significa «Enviado»—; el hombre va, se lava y regresa viendo.

Fija tus ojos en Jesús.

Oración final y llamado a recibir a Jesús

Dios te ve con fe y con amor: Jesús fue a la cruz sabiendo que, al dar su vida, muchos serían salvos. Vales para Dios más que las aves, la hierba y los lirios. Fija tus ojos en Jesús y deja de mirar únicamente con los ojos naturales: empieza a ver por la fe.

La salvación se recibe al declararla con la boca. Repite: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te recibo como mi Señor y mi Salvador». Confía en Jesús, reconoce el valor que tienes delante de Dios y mira por la fe más allá de lo que muestran las circunstancias.

Referencias bíblicas