EN Oración
Serie Estereotipos

¿Quién es Dios para ti?

Conocer a Dios no es solo saber cómo se le describe: es experimentar su amor en la relación con Jesús y en los detalles cotidianos, y reconocer en él el fundamento de nuestra identidad.

Publicada
Duración
9 min

Muchas personas se han hecho esta pregunta: «¿Quién es Dios?». La pregunta es también para ti: ¿quién es Dios para ti, más allá de una respuesta general?

Conocer a Dios experimentando su amor

Para saber quiénes somos, necesitamos saber quién es Dios. Una definición de internet lo describe como un ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente, creador, juez, protector y salvador del universo y de la humanidad. Esa descripción resume que Dios es todo, pero no responde por sí sola la pregunta personal: ¿quién es Dios para ti y para mí?

¿Te has preguntado quién es Dios en tu vida? Suele oírse que Dios es bueno, fiel o nuestro papá, pero la pregunta pide una respuesta desde la experiencia. La respuesta tiene que ver con el amor. En muchas películas y libros aparece el romance, y las personas buscan ser amadas y aceptadas. La familia y los amigos pueden darnos amor, pero hay un amor que viene de Dios y que solo Dios puede llenar.

1 Corintios 13:4-8 describe a quien ama como paciente y amable, no envidioso, orgulloso, grosero ni egoísta; no se enoja por cualquier cosa ni vive recordando el mal recibido, y el amor aguanta, cree, espera y soporta. Aunque se ha escuchado muchas veces, ese pasaje describe a Dios: Dios es amor.

Versículo clave

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.»

1 Corintios 13:4-8

El amor que se conoce en la relación con Jesús

Esas cualidades son extraordinarias. Si Dios es amor, ¿cómo se le conoce? Experimentando su amor. Dios es también amigo: en Juan 15:13, Jesús dice: «Nadie tiene un amor mayor que este que uno dé su vida por sus amigos». Jesús dio su vida por sus amigos, y te llama amigo porque dio su vida por ti.

Versículo clave

«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.»

Juan 15:13

Oír de una experiencia no es lo mismo que vivirla. Una cosa es escuchar que alguien saltó en paracaídas, tuvo un buen partido de fútbol o pasó una tarde saltando en un parque de trampolines, y otra, vivirlo uno mismo. Oír que fue alegre puede parecer interesante, pero no equivale a vivirlo. Así es conocer a Dios por experiencia.

Conocer a Dios es vivirlo, no solo oír hablar de él.

Conocer a Dios es experimentar su amor y estar en su presencia. Muchas veces pensamos que solo lo conocemos dentro de la iglesia, en la habitación o durante un tiempo de intimidad con él. Pero también podemos conocerlo en la vida diaria, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Escribir por las mañanas las razones por las que estás agradecido te recuerda que Dios te ama y está contigo desde que abres los ojos, das tu primer respiro y te bajas de la cama. Las experiencias cotidianas ayudan a conocer a Dios y a reconocer quién es.

Se puede conocer a Dios experimentando su amor; Dios es amigo porque dio su vida; y Dios permanece. Cuando uno conoce a Dios, puede amar, perdonar, reír, disfrutar y saber quién es.

La identidad y el valor

Saber quién es Dios es importante para poder saber cuál es nuestra identidad.

Si arrugas un billete de cien, lo tiras al piso, lo pisas y se lo ofreces a alguien, esa persona todavía lo querrá, porque sigue valiendo lo mismo. Así es la identidad: si sabes de quién eres hijo, sabes cuánto vales y cuánto esperar.

Experimenta el amor de Dios sin encasillarte en la manera en que otras personas lo hacen. Tu relación con Dios no será igual a la de nadie más. Entre hermanas, la relación de cada una con su papá es diferente, porque tienen personalidades distintas y reaccionan de manera diferente.

No concluyas que no estás viviendo la relación con Dios porque no experimentas las cosas de las que otros hablan. Cada quien tiene su propio camino para conocer a Dios, acercarse a él y construir esa relación. No se trata de copiar la experiencia ajena, sino de comenzar desde donde estás.

Empezar de nuevo y reconocer los detalles

Piensa: «Voy a empezar desde cero». Vale para quien siente que no conoce mucho de Dios y para quien ya lo ha experimentado, pero quisiera hacerlo de una manera diferente. Imagina un terreno plano, sin nada construido, y empieza desde cero preguntándote cómo conocer a Dios.

La respuesta es experimentar su amor y darte cuenta de que en los detalles pequeños está ese amor. Durante la semana, respóndete la pregunta de fondo: «¿Quién es Dios para mí?».

Referencias bíblicas