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Un nuevo final en medio del valle de huesos secos

Con la visión de Ezequiel en el valle de huesos secos, aprende a distinguir la realidad que atraviesas de la verdad de la Palabra de Dios y a esperar en Dios un nuevo final.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
1 h 22 min

¿Y si, además de hablar de nuevos comienzos, habláramos de nuevos finales? La visión de Ezequiel es una palabra de esperanza para quienes atraviesan circunstancias que parecen no tener salida. No se trata de negar lo que ocurre, sino de no confundir la realidad presente con la verdad de Dios.

Abre tu corazón para recibir esta palabra, con expectativa por lo que Dios hará.

Hay años en que se espera que todo siga su curso, pero de pronto una crisis cambia la vida familiar y laboral, las rutinas y los pasatiempos. Mientras la vida se ajusta a los metros cuadrados de los hogares y las calles se vacían, también parece que los sueños se vacían. Es tiempo de recuperar la sonrisa, la esperanza y la fe, y mirar hacia los cielos.

La visión de Ezequiel y la pregunta por lo que llevamos dentro

Ezequiel fue llevado al cautiverio en Babilonia, y Ezequiel 37 narra su visión. Dios puso su mano sobre el profeta, lo sacó lleno de su poder y lo colocó en un valle lleno de huesos secos. El contraste es claro: Ezequiel estaba viviendo en cautiverio, pero, en la visión, salió lleno del poder de Dios.

¿De qué estás lleno? Puede ser angustia, duda, incertidumbre, dolor, enojo, frustración o amargura. Permite que Dios llene tu vida con su presencia y su Palabra. La diferencia no la determina solamente aquello que rodea a una persona, sino también lo que lleva dentro y permite que la llene.

En el versículo 2, Ezequiel recorre el valle en distintas direcciones y ve muchísimos huesos, completamente secos. Esa imagen refleja la condición del pueblo de Israel en la visión, una escena sin posibilidad aparente de cambio. Hay momentos en que uno mira en distintas direcciones y parece encontrar siempre lo mismo. Pero el valle estaba cubierto de huesos secos, y Ezequiel estaba cubierto por Dios.

No te llenes del entorno, sino de la presencia de Dios. Declara: «Dios me cubre, Dios me llena». Así expresas tu confianza en Dios aun cuando la situación visible no ofrezca una salida.

«Señor, tú eres soberano»: la responsabilidad de hablar

En Ezequiel 37:3, Dios pregunta si los huesos pueden volver a tener vida. La respuesta de Ezequiel es: «Señor, tú eres soberano». Después llega la instrucción de anunciar un mensaje profético a los huesos. La soberanía de Dios no elimina la responsabilidad de Ezequiel: Dios le manda hablar, y el profeta debe anunciar el mensaje recibido.

Habla la Palabra de Dios en tu hogar y en tu vida. No hace falta que el pastor acuda a cada casa para hacerlo: confía en Dios y comparte la palabra que da esperanza. Declara: «Dios me va a usar a mí».

Hay una diferencia entre realidad y verdad. Ezequiel dijo a los huesos lo que Dios le había ordenado decir; del mismo modo, podemos decidir hablar la verdad de la Palabra ante una realidad difícil. Ante la enfermedad: «por sus llagas fuimos curados»; ante la escasez: «no he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan»; y frente a la idea de estar derrotado por errores cometidos, la misericordia de Dios es nueva cada mañana.

Versículo clave

«Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.»

Ezequiel 37:4

No se trata de dejar de reconocer lo que sucede, sino de no limitarse a repetirlo. Hablemos la verdad de la Palabra sobre la realidad, tanto en la vida personal como en la familia. Aunque nuestros planes se hayan cancelado, los planes de Dios no fueron cancelados: viene un nuevo final.

Los lugares vacíos ilustran la diferencia entre lo visible y lo esperado. Un lugar construido para congregarse y adorar juntos puede tener hoy pocas personas presentes. Sin embargo, esos espacios no son solo señal de ausencia: anuncian un nuevo final, el regreso a la adoración compartida y un futuro glorioso e inesperado.

El ruido de los huesos y la unidad

El relato de Ezequiel continúa cuando los huesos empiezan a juntarse. Imagina el ruido de aquel momento: «donde hay unidad hay avivamiento». Únete en fe, cree por un milagro y haz ruido como expresión de esa expectativa.

En el versículo 9, Dios ordena profetizar al espíritu y pedirle que venga de los cuatro vientos y sople sobre los muertos para que vivan. La expresión «los cuatro vientos» se refiere a las distintas direcciones: el poder de Dios puede alcanzar a las personas dondequiera que estén. Si te sientes abatido, enfermo, en escasez o atravesando un divorcio o un momento difícil, abre tu corazón al Espíritu Santo.

Antes, Ezequiel había recorrido el valle y hallado huesos secos en todas direcciones; ahora podemos imaginar la presencia y el poder de Dios alcanzando todas las direcciones. Recibe esa presencia y no te resistas: viene una temporada de milagros.

Versículo clave

«Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.»

Ezequiel 37:10

En el versículo 10, el espíritu entró en los huesos y estos vivieron; se pusieron de pie como un ejército grande en extremo. Los huesos estaban secos en extremo, y el ejército era grande en extremo: así será también la gloria de Dios. Estemos preparados para un nuevo final: reuniones con personas convirtiéndose a Cristo, gente sana y gente bendecida.

La historia de Eliseo: un funeral interrumpido

La historia de Eliseo ofrece otra imagen de un nuevo final: un entierro interrumpido por un ataque, un cuerpo que toca los huesos de Eliseo y un hombre que vuelve a la vida.

Es un funeral que terminó en resurrección: no des por muerto lo que Dios no ha enterrado. ¿Has llevado tus planes o tus sueños a un funeral? Los planes de Dios siguen firmes.

Lo mismo ocurrió con la cruz de Jesús: todos creían que la cruz era el final, pero era el comienzo de un nuevo final, una nueva temporada y un tiempo de victoria. La cruz es, así, un motivo para esperar en Dios. Las ruinas y las tumbas se convierten en jardines, y los huesos resucitan.

Una respuesta de fe y una invitación a Jesús

Ezequiel fue llevado en visión y salió lleno del poder de Dios. Permite que el Espíritu Santo llene tu vida y habla con Dios sobre el entorno difícil que pueda impedirte ver un nuevo final. Ezequiel vio huesos secos en todas direcciones, pero la presencia de Dios alcanzó todas esas direcciones.

La verdad de la Palabra puede estar por encima de la realidad que cada persona atraviesa. Declara con fe sobre tu vida, tu familia, tus hijos, tus padres, tu empresa y tu trabajo. Ante la enfermedad, el sentimiento de derrota y la idea de no merecer otra oportunidad, recuerda, respectivamente, la frase «por sus llagas yo soy curado», que en Cristo Jesús somos más que vencedores y que las misericordias de Dios son nuevas.

Algo ocurre cuando nos unimos por la fe. Es un nuevo tiempo de nuevos finales, gloria y poder: Jesús, en la cruz, nos dio la oportunidad de tener un nuevo final, y todo no termina en esta tierra, porque hay vida eterna. Si quieres recibir a Jesús o reconciliarte con él, haz una oración: pide perdón por tus pecados, ábrele tu corazón y recíbelo como Señor y Salvador.

Prepárate para que Dios siga trayendo cosas nuevas. Que Dios te bendiga.

Referencias bíblicas