Vivimos un momento crítico, difícil y complicado, pero Dios tiene el control. Si eres adolescente y quizá estás preocupado, emocionado o sin saber cómo te sientes, que este sea un tiempo para vivir la pasión por Dios y hallar un momento de paz y tranquilidad.
Se extraña ver y abrazar a las personas, compartir con ellas y saludarlas. Las crisis pueden llevarnos a valorar cosas que teníamos y quizá dábamos por sentadas, como reunirnos con amigos, jugar, compartir, saludar de beso o dar la mano. No hay que ignorar esas ausencias: son una oportunidad para reconocer su valor.
Volver al Dios que llama
El tema es volver a Dios. La Biblia relata historias de personas que se alejaron de Dios o no lo conocían y que, en momentos críticos, se acercaron a él. En Zacarías 1:3, el Señor llama al pueblo a volver a él y promete volver a ellos. Busca a Dios, a solas o con tu familia.
Versículo clave
«Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.»
Zacarías 1:3
Dios es todopoderoso, cuida de las personas y sus familias y las ama aun en circunstancias difíciles. Búscalo, a solas o en familia, y acércate de nuevo si las circunstancias, las decisiones equivocadas o la influencia de otras personas te han llevado a alejarte. Dios no permitirá que suceda nada en tu vida ni en la de tu familia: él vuelve a quien vuelve a él, como promete Zacarías 1:3.
El hijo que regresó
En la parábola del hijo que regresó, el padre ve al hijo desde lejos, como quien lo estaba esperando. ¿Cuántas veces has tenido la oportunidad de estar en un grupo, ir a la iglesia o escuchar la Palabra de Dios sin aprovecharla? Valora esas oportunidades. Que Dios te vea desde lejos no significa que no quiera tenerte cerca: quien debe acercarse eres tú.
Dios es un Padre amoroso que abraza y protege. Aun quienes sirven a Dios pueden sentir ansiedad y preocupación por la situación o por saber de una niña enferma. Si te sientes amenazado o preocupado por el virus, vuelve a Dios: no te rechazó y siempre te ha estado esperando. Adolescentes: arrepiéntanse, busquen a Dios y valoren el tiempo que tienen con él, en vez de centrarse en las cosas malas que pudieron haber hecho.
En la parábola, el padre corre hacia el hijo que regresa y lo abraza del cuello. Quizá le dijo que lo amaba y lo había estado esperando. Dios quiere abrazarte y te dice: «Yo te amo tanto que no voy a permitir que nada te suceda».
Toma un tiempo en tu cuarto o en la sala para orar, buscar a Dios y pedir por quienes están infectados o se sienten amenazados, y por el cuidado y la protección de todos. Dios no ha perdido ninguna batalla y sigue sentado en su trono: nada nos hará daño. Ni lo alto, ni lo bajo, ni lo profundo podrán separarnos del amor de Dios, una herramienta poderosa en tiempos de crisis. Busquen a Dios en familia y créanle: a la casa que lo ha buscado junta no le pasará nada. Si te alejaste o dejaste de creer, este es un buen momento para volver a creer.
Busca a Dios en familia.
Buscar a Dios juntos y confiar en su amor
Cree que Dios está con nosotros y que su escudo protector estará con cada uno. «No temas»: Dios está con nosotros y nos ama, y saldremos juntos de esta situación y celebraremos.
Nada puede separarnos de su amor.
Mantén la fe en medio de la incertidumbre.
Versículo clave
«Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.»
Jeremías 31:3
Ora: dirígete al Señor Jesús, ábrele tu corazón y pídele que entre. Pídele perdón si te has equivocado o le has fallado, recíbelo en tu corazón y reconócelo como Señor y Salvador, y pídele que te guarde y te libre de toda enfermedad, a ti y a tu familia.
Una oración para acercarse a Jesús
Que nadie pierda la fe.
Saldrás adelante, y nada te detendrá.
Un abrazo. No pierdas la fe: sigue creyendo. La Palabra dice que, cuando se tiene fe, se pueden mover las montañas; juntos las moveremos, y nada ni nadie nos detendrá de lo que Dios tiene planificado. Que Dios te bendiga.


