«¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio». No sabes qué ocurrirá mañana, pero Dios ya está allí: él te espera en tu mañana. Lo que atraviesas es temporal; Dios es eterno y todo lo puede.
«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas». Dios da poder a quien reconoce su debilidad. No creas que nunca debes mostrar que atraviesas un momento difícil: abre tu corazón ante Dios y dile que te faltan fuerzas. Los líderes también son humanos y pasan momentos difíciles; no están para impresionar, sino para señalar a quien todo lo puede. La fe que vale la pena imitar no es la apariencia de perfección, sino seguir adelante en medio de las dificultades.
El poder de Dios se manifiesta cuando no escondes tu debilidad, sino que te rindes a él. Si te sientes débil, no te sientas mal: recibe el impulso de Dios. «Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen». Tener energía no significa que tus fuerzas sean inagotables. El agotamiento del alma y del corazón puede llevarte a decisiones emocionales y a adicciones. Todos necesitamos a Dios.
Versículo clave
«¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
Isaías 40:28-31
Esperar en el Señor, no solo esperar algo de él
No es lo mismo esperar que llegue lo que le pediste a Dios que esperar en Dios mismo. Si pones tu impulso en una respuesta que tarda, te frustras; si esperas en el Señor, permaneces sostenido aun cuando lo que esperas no ha llegado. Tu fuerza no depende de que la situación se resuelva pronto, sino del que te sostiene y no se cansa. «Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán»: visión clara y fuerzas renovadas para seguir adelante.
El mejor impulso es el que solo Dios puede darte: el impulso del Espíritu Santo. Había un hombre de Zora, de la tribu de Dan, llamado Manoa; y su mujer era estéril, y nunca había tenido hijos. A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y le dijo: «He aquí que tú eres estéril, y nunca has tenido hijos; pero concebirás y darás a luz un hijo». «Tú nunca, pero ahora»: si sientes que tu historia ha sido definida por una realidad persistente, Dios puede decirte lo mismo.
La mujer no había podido tener hijos: esa era su realidad. Pero el anuncio de lo que ocurriría desplazó el peso de las razones que parecían cerrar el futuro. No les des a las razones más lugar que a la fe, ni intentes racionalizar cómo actuará Dios. No niegues tus circunstancias, pero no permitas que limiten el poder de Dios: él puede hacer algo nuevo, aunque no entiendas cómo.
Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: «Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer». El impulso correcto te lleva a buscar dirección en oración antes de decidir. Muchas decisiones impulsivas se toman sin orar. La oración no es una fórmula para conseguir lo que deseas, sino el lugar donde buscas la dirección de Dios.
Dios oyó la voz de Manoa, y el ángel volvió a aparecerse a la mujer, que estaba en el campo, sin que Manoa estuviera con ella. Dios responde las oraciones: ora, en lugar de limitarte a reclamar y quejarte. Ninguna oración que esté en la voluntad de Dios quedará sin respuesta. Reúnete con otros a orar: cuando se juntan las peticiones y la adoración, ocurre algo glorioso.
Tienes lo suficiente
La mujer corrió a contarle a su marido lo que había pasado: el hombre no estaba en el momento importante. Cuando sientes que no tienes lo suficiente para afrontar lo que vives, no concluyas que estás solo o desprovisto. Dios pone desafíos delante de ti que te alegran y, a la vez, te hacen pensar en todo lo que implicarán.
Deja de decir que no tienes lo suficiente. Declara: «Tengo lo suficiente», porque tienes a Dios. Manoa y su esposa tenían al ángel, aunque Manoa todavía no sabía quién era aquel hombre. No es que tengas recursos ilimitados por ti mismo, sino que Dios puede hacer lo necesario ante tus desafíos.
Manoa le pidió al ángel que se quedara para prepararle un cabrito. El ángel respondió: «Aunque me detengas, no comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo a Jehová». Lo natural puede convertirse en algo consagrado a Dios. Así son tus diezmos y ofrendas: se administran en cosas visibles, pero esas cosas no son la razón por la que das. La razón es que consagras lo temporal a Dios, que es eterno y sobrenatural.
No temas tus desafíos temporales, y ofrécele a Dios lo que antes no habías podido ofrecerle. Los bienes y los resultados visibles no son la meta de tu entrega: la razón es Dios. El mejor impulso no viene de la confianza en tus propias fuerzas, sino de Dios. Cuando la razón es la correcta, el resultado es glorioso.
Un secreto maravilloso
Manoa le preguntó al ángel: «¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?». Y el ángel respondió: «¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?». No necesitas saber exactamente cómo actuará Dios para confiar en él. Hay cosas que no comprendes, y a veces te toca preguntar: «¿Qué pasó?». Un día entenderás, y verás que aquello era lo que Dios quería hacer.
Celebra lo que Dios hará, aunque todavía no lo comprendas: toda la palabra es profética. Hay algo admirable para tu vida. Tus dones y tus talentos te impulsan hasta cierto punto, pero llegará un día en que necesitarás un impulso que no venga solo de ellos.
Hay cuatro cosas pequeñas que son más sabias que los sabios: la hormiga, el conejo, la langosta y la araña. La langosta —el saltamontes— se mueve por el hambre. Que el hambre de Dios te mueva a congregarte, a escuchar la palabra y a adorar.
Las alas del saltamontes son pequeñas comparadas con su cuerpo. Aun así, sube a una rama alta, espera el viento correcto y se lanza. El viento del Espíritu Santo puede llevarte más lejos de lo que alcanzarían tus talentos, tus dones o tus fuerzas, aun cuando estás cansado. No sabes cómo será el trayecto, pero cuando llega el viento, lánzate.
Ponerlo sobre la peña
Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer. Esa peña apunta a Cristo, la Roca. Lleva a Dios lo que te impide avanzar. Si luchas con una adicción, la misericordia de Dios te levanta, pero necesitas rendirte y llevar eso a la Roca.
Versículo clave
«Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer. Porque aconteció que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra.»
Jueces 13:19-20
Cristo es la Roca: llevó en la cruz las maldiciones y venció el pecado. No puedes vencer el pecado solo con tus fuerzas: deja de desgastarte pensando que lo lograrás por ti mismo. Abrázate a Cristo y ríndete a él. Lleva a la Roca lo que no te permite impulsarte: esa rendición es tu respuesta a la misericordia de Dios.
Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar, a vista de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra. Lo que buscaban no se hallaba en la lógica, sino en el fuego de la presencia de Dios. Haz de tu vida un altar. Consagrar una casa o un carro no reemplaza consagrar tu propia vida. El fuego de Dios no se razona: se experimenta.
Manoa entendió que era el ángel de Jehová, y le dijo a su mujer: «Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto». Pero ella respondió: «Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto». Cuando algo no sale bien, a veces esperamos que todo empeore. No dejes que el pasado o el presente determinen tu final: Dios está en control y tiene un buen final para lo que vives.
A los hombres a veces nos cuesta pedir ayuda y sacamos conclusiones apresuradas, como Manoa. Pero el razonamiento de su esposa era firme: Dios había aceptado la ofrenda y había dado un anuncio. El Dios a quien ofreces sacrificio no te dejará avergonzado; lo que hará será maravilloso.
Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Cuidado con crecer económicamente o en otras áreas y olvidar que la bendición viene de Dios. «Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan». Un día.
A su tiempo: un día
Mantén tus expectativas flexibles y tu fe sostenida. Si tus expectativas son rígidas y algo no ocurre el día que esperabas, tu fe puede decaer. Pon tu confianza en Dios y espera a su tiempo. Un día el Espíritu comenzó a manifestarse en Sansón; persevera, y confía en Dios sin imponerle un calendario.
Ve a la Roca. Pregúntate si hay algo que Dios te pide ofrecerle, y ríndete a él: su impulso es el mejor. Dale gracias a Dios porque te ama e impulsa a su pueblo. Dios no escogió a cualquier mujer, sino a una estéril, para enseñar que lo imposible se hace posible por el impulso del Espíritu Santo.
Dios puede romper esclavitudes, sin importar los años ni las generaciones. Cuando el pueblo ya no podía más, Dios envió un ángel para que naciera Sansón y el pueblo comenzara a ser libertado. Pero el mejor impulso llegó hace más de dos mil años en la cruz del Calvario, donde Cristo llevó lo que nosotros no podíamos llevar y abrió el camino a la vida eterna. Ábrele tu corazón a Jesús, refúgiate en él, pide perdón por tus pecados y recíbelo como tu Señor y Salvador.
Referencias bíblicas
- Isaías 40:28-31 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:2-5 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:8-9 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:15-18 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:19-23 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:24-25 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Hebreos 13:7 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- 1 Corintios 10:4 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Jueces 13:19-20 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


