EN Oración

Valorar la juventud y aprender de cada etapa

Valora la etapa que estás viviendo. No te adelantes a vivir lo que todavía no te corresponde: sirve a Dios desde donde estás hoy, como David cuando cuidaba las ovejas de su padre. Y si ya eres mayor, no menosprecies a los jóvenes: Dios también habla a través de ellos.

Predicador
Diego Andaraus
Publicada
Duración
6 min

Valora tu juventud: valora la etapa en la que estás. Hay dos preguntas que vale la pena hacerse. La primera, para los más jóvenes: ¿valoras realmente el momento que estás viviendo, o tratas de adelantarlo? La segunda, para los mayores: cuando estás junto a un prejuvenil o a un joven, ¿valoras la sabiduría que esa persona te puede compartir?

¿Estás viviendo etapas adelantadas?

Hubo un tiempo en que los pasatiempos de un niño eran ver caricaturas y jugar con sus juguetes. Hoy muchos prejuveniles viven preocupaciones y situaciones que corresponden a etapas posteriores. Cada edad tiene sus alegrías y sus dolores, y no se trata de despreciar lo que alguien siente; se trata de preguntarte si estás valorando cada etapa.

¿Por qué tantos jóvenes quieren vivir etapas que todavía no les corresponden? ¿Por qué parece imponerse la idea de una adultez temprana? Tristemente, se ven drogas y relaciones sexuales antes del matrimonio incluso entre prejuveniles. ¿Qué debemos hacer para que sea Jesús quien guíe nuestra juventud? Sin Jesús nada podemos hacer. Sin él, la vida queda sin rumbo y sin sentido.

Adelantar etapas no te hace más maduro. A veces solo te obliga a cargar pesos para los que todavía no estás preparado, y te roba lo que Dios quería darte en el momento presente. Hay un tiempo para cada cosa, y el tiempo de Dios para tu vida es perfecto.

Muchas veces la presión viene de los amigos, de las redes, de lo que parece que todos están haciendo. Pero no tienes que correr detrás de lo que hacen los demás. Puedes decir que no. Puedes esperar. Puedes elegir caminar con Jesús aunque eso te haga diferente. Ser diferente por amor a Dios no es perder: es guardar lo que vale para el tiempo correcto.

David: una vida joven en manos de Dios

David fue un joven que entregó su vida completamente a Dios y vivió cada una de sus etapas. Cuando venció a Goliat era apenas un muchacho, probablemente un adolescente. Cuidaba las ovejas de su padre.

Cuando Goliat amenazaba al pueblo de Israel, Saúl le dijo a David: «No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud». Y David respondió:

«Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba».

Versículo clave

«David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada»

1 Samuel 17:34

Un muchacho persiguiendo leones y osos para defender las ovejas. David no esperó a ser adulto para ser fiel: fue fiel en su etapa, con lo que Dios le había confiado. Y en esa fidelidad cotidiana, Dios lo estaba preparando para lo que vendría.

Después de esto, David enfrentó a Goliat y lo venció, y todo Israel vio lo que puede hacer un joven cuando está en las manos de Dios. La juventud no impide servir a Dios ni ser de bendición.

No menosprecies a los jóvenes

Si ya pasaste esa etapa, este mensaje también es para ti. Dios te puede hablar a través de un prejuvenil. Dios te puede hablar a través de sus acciones, de su amor, de su carisma, de su alegría y de su energía. Un joven puede ser el instrumento para que percibas el amor de Dios.

«Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza». No pienses que, por ser jóvenes, no puedes aprender de ellos. Al contrario: un prejuvenil te puede enseñar muchas cosas, como lo hizo David delante de todo un ejército.

Versículo clave

«Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.»

1 Timoteo 4:12

La edad, por sí sola, no determina quién puede aportar sabiduría. Escucha a los jóvenes, valora lo que Dios ha puesto en ellos, y dales espacio para servir. Las generaciones se necesitan unas a otras.

Padres, líderes, adultos de la iglesia: acérquense a los prejuveniles. Pregúntenles qué piensan, qué sueñan, qué les preocupa. Denles oportunidades reales de servir, de orar, de participar. Cuando un joven se siente valorado, es más fácil que escuche la voz de Dios y que no busque en otro lugar lo que no encuentra en casa ni en la iglesia.

Sirve a Dios sin adelantarte

Prejuvenil: no te limites en las cosas de Dios. No te pongas límites para el propósito que tienes en Jesús. Si Jesús te manda a predicar, predica en tu colegio o donde estés. Puedes hacer grandes cosas para Dios en la etapa en la que estás.

Pero eso no significa vivir una etapa que todavía no te toca. Disfruta los momentos de hoy, porque no regresan. Disfruta tus años de colegio. Muchos decían que nunca querrían volver al colegio, y años después extrañan el recreo, los amigos, esos momentos que parecían tan comunes.

Cada uno tiene que vivir sus etapas. Vive las tuyas. Disfruta lo que Dios te ha dado hoy y lo que puedes hacer hoy. En el futuro vendrán nuevas cosas y nuevos retos, y Jesús también estará ahí contigo. Pero hoy, disfruta el momento y la etapa que estás viviendo.

No desprecies el presente esperando una edad futura, ni trates de apresurar la vida como si lo que viene fuera necesariamente mejor que lo que tienes ahora. El mismo Dios que te acompañará mañana está contigo hoy.

Aprovecha esta etapa para conocer a Dios: lee su palabra, ora, únete a otros jóvenes que lo buscan, sirve en tu iglesia. Lo que siembres ahora en tu relación con Dios te sostendrá en las etapas que vienen. «Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud».

Una juventud que camina con Jesús

Que seas un joven de la mano de Dios, que camines junto a Jesús y seas de bendición para otras personas. Vive con fidelidad tu etapa y sirve a Dios desde donde estás. Y si eres mayor, reconoce lo que puedes aprender de los jóvenes.

¿Estás valorando la etapa que vives? ¿Estás escuchando a quienes pertenecen a otras generaciones? No te apresures hacia la adultez, ni menosprecies la juventud. Confía en que Jesús estará en tus retos futuros, disfruta el presente y no limites tu servicio a Dios por tu edad.

Si hoy reconoces que has querido vivir cosas que no te correspondían, o que has tomado decisiones que te alejaron de Dios, puedes volver a él. Jesús te recibe, te perdona y te ayuda a vivir tu juventud con propósito. Entrégale tu vida, y deja que él guíe cada una de tus etapas.

Referencias bíblicas