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Serie Esencia

Un paso al frente

Dar un paso al frente es permanecer en Dios durante los procesos, confiar en él por encima de sus bendiciones y avanzar aunque el camino parezca difícil. Como Moisés, enfrenta tus temores, no vivas distraído y celebra la presencia de Dios aun en el desierto.

Predicador
Alfonso Bocache
Publicada
Duración
48 min

Dile a quien tienes cerca: «Un paso al frente». Hay un paso que dar en tu vida espiritual. Dios te dio una medida de fe, y esa fe puede ser poca: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe?». Pero también puede crecer: «Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo».

Versículo clave

«Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás»

2 Tesalonicenses 1:3

Cree lo que Dios ha dicho sin esperar primero a verlo cumplido. Declara: «Yo doy un paso al frente». Sal con una fe renovada y con la decisión de avanzar.

Dar un paso al frente es florecer y dar fruto. «El que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto». Permanecer en Dios en medio de los procesos te lleva a un nuevo nivel de fe. La pregunta no es si Dios permanecerá, sino si tú permanecerás en él. Responde: «Yo decido permanecer en él».

Permanecer no es una espera cómoda. Hay procesos de los que quisieras salir, y buscas una solución rápida. Dios puede darte una respuesta inmediata, pero no siempre lo hace así. Algunos procesos son medios que Dios usa para transformarte y hacerte crecer; afróntalos, en lugar de huir de lo que puede formar tu vida.

Hay dos milagros cuando permaneces: recibir lo que esperabas y, más poderoso aún, reconocer lo que Dios hizo en ti durante el proceso. No se trata solo de un resultado visible, sino de una transformación interior. Dar un paso al frente es seguir confiando aun cuando todavía no ves realizado lo que has creído.

Moisés: identidad y temor

Dios envió a Moisés a hablar con Faraón para que dejara ir al pueblo. Moisés respondió: «¿Quién soy yo?». No se sentía el indicado ni creía tener las cualidades necesarias. Y Dios le respondió: «YO SOY EL QUE SOY». Dios lo estaba llevando a dar un paso al frente en una identidad fundada en Dios, no en la capacidad que Moisés se atribuía a sí mismo.

Quizá estás frente a una situación que no crees poder afrontar. Dios puede darte fuerza, y está por encima de cualquier imperio o adversidad. Da el paso, y Dios respaldará tu avance.

«Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano». Era un entrenamiento: lo que al principio hizo retroceder a Moisés, después lo enfrentaría obedeciendo la instrucción de Dios. Da un paso al frente en los lugares donde has huido o retrocedido.

Versículo clave

«Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano.»

Éxodo 4:3-4

Quizá alguna vez des un paso atrás. Cuando ocurra, no te quedes ahí: puedes volver a avanzar. Lo que un día te produjo temor puede llegar a ser usado por Dios con un propósito. Suelta el ego y el orgullo en tus procesos, para que Dios te transforme.

Más adelante, con esa misma vara, Moisés vio señales y el mar abierto. Lo que tienes en tu mano puede ser suficiente cuando das un paso de fe y confías en Dios. El poder no está en la vara, sino en el Dios que te respalda.

La resistencia y las distracciones

Faraón ordenó: «Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas». Quería al pueblo tan ocupado que no pudiera escuchar a Moisés y a Aarón. La opresión busca ocupar todo tu tiempo; tú necesitas hacer espacio para escuchar la palabra de Dios y ejercer tu fe.

¿Cuánto tiempo apartas para creer, y cuánto para sospechar que todo empeorará? No dejes que las distracciones desplacen la oración, la adoración, la congregación y la escucha de la palabra. Un mensaje en el teléfono, alguien que habla a tu lado, ponerte a cocinar mientras escuchas: presta atención. No permitas que nada te aleje de la iglesia ni de tu conexión con Dios.

Escuchar la palabra abre espacio para creer: la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Dar un paso al frente es poner tu fe en Dios, no en tu talento, tu ego o tus logros, sino en Dios mismo.

Confía en quien provee

¿Por qué llegó Israel a Egipto? No llegó como esclavo, sino por provisión, en los días de José. La provisión se convirtió en prisión. Tu fe no debe quedar puesta en lo que Dios te ha dado, sino en Dios, que provee. Las bendiciones y las añadiduras pueden ocupar el lugar del dador si se convierten en el centro de tu confianza.

Nadie puede servir a dos señores. Faraón finalmente llamó a Moisés y a Aarón: «Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho… y bendecidme también a mí». «Yo y mi casa serviremos a Jehová». Que recibir bendiciones no te lleve a dejar de servir ni de congregarte.

Aquel que te oprimió terminó pidiendo bendición. Quienes han sido tus adversarios pueden llegar a pedirte que los bendigas. Desarrolla un corazón sano y maduro, capaz de bendecir.

«Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían». La gracia es más valiosa que las posesiones: un segundo de gracia de Dios puede añadirlo todo.

Después de salir de Egipto, el pueblo tomó el oro que había recibido e hizo un becerro, y lo adoró. Cuidado con convertir en ídolo lo que recibiste como provisión. Es más fácil construir un ídolo que dejar que Dios te transforme. Moisés quemó el becerro, lo molió hasta reducirlo a polvo, lo esparció sobre las aguas y se lo dio a beber al pueblo. Lo que obtienes fuera de la voluntad de Dios termina siendo amargo; lo que alcanzas en su voluntad tiene sabor a victoria.

«Así despojaron a los egipcios». Da un paso al frente y recupera lo que el enemigo te ha quitado. Dios te ha dado potestad de hollar serpientes y escorpiones. Declara benditas tus generaciones y tu hogar.

Sal sin esperar la perfección

«Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida». Salieron con pan sin levantar. No esperes a que todo esté perfecto para dar el paso: deja los detalles en las manos de Dios, en lugar de intentar resolverlos con una capacidad que no se compara con la suya.

La salida no consiste en alcanzar primero la perfección, sino en rendirte. Dios dijo: «Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto». ¿Por qué en el desierto y no en un lugar cómodo? Porque la presencia de Dios convierte incluso el peor lugar en un buen lugar.

El pueblo quiso volver a Egipto, añorando los puerros, las cebollas y los ajos. No prefieras la esclavitud por huir del proceso. Avanza en tu manera de pensar frente a la enfermedad, la angustia o la ansiedad. «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

Entrega tu carga; no esperes a que alguien te la arranque. Da un paso al frente en medio de la escasez, con la mirada en el Dios de la abundancia y no en la abundancia misma. El mayor milagro no es solo salir de una situación, sino lo que Dios hace en ti mientras la atraviesas. Haz fiesta en el desierto y en la angustia, y da gracias a Dios en medio de lo que vives.

Quizá perdiste muchas cosas, pero nadie puede despojarte de tu adoración. «Deja ir a mi pueblo, para que me sirva». Arma tu propia fiesta, sin esperar que alguien te motive. Que el Espíritu Santo obre en tu corazón para que haya celebración en el desierto, en la angustia, en el cansancio y en el dolor. Decide no huir del proceso y permanecer con Dios.

Un paso al frente hacia Jesús

Tus lágrimas no caen en tierra seca, sino en las manos de Jesús, y allí tu dolor cobra propósito. Si sientes que tu fe disminuyó, decide avanzar, y tu fe empezará a florecer. Jesús no avergüenza a quienes confían en él.

Cuando Jesús ya no podía más con la cruz, Simón de Cirene llegó a ayudarle a llevarla. Dios envía ayuda para dar un paso más. Y Jesús mismo es el ejemplo supremo de un paso al frente: su camino a la cruz significó vida eterna para ti. Ábrele tu corazón y recíbelo como tu Señor y Salvador.

Pide perdón por tus pecados y abre tu corazón a Jesús. Hoy das un paso al frente y vas por más, en el nombre de Cristo Jesús.

Jesús le dijo a Pedro: «Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos». No retrocedas en la prueba. Quizá hoy apenas puedes con tu propia vida, pero mañana tu vida servirá para bendecir y confirmar a otros. Tu testimonio de haber dado un paso al frente ayudará a otros a avanzar. Prepárate para lo que Dios hará en tu vida.

Referencias bíblicas