Una invitación a salir de la comodidad
Da permiso a tu espíritu para adorar a Dios, aunque muchas veces la carne no quiera hacerlo. Esta invitación a «subir de nivel» no es una mejora automática de las circunstancias, sino un llamado de Dios a superar aquello que te ha impedido avanzar y a dejar de vivir por debajo del potencial que Dios depositó en ti.
Todos tenemos cosas que no hemos podido superar, y muchas veces Dios empieza por desacomodarnos a nosotros mismos. Cuando oramos y nos disponemos a recibir, Dios nos habla y nos prepara para un nuevo nivel. No te instales en la comodidad de lo ya alcanzado: ten hambre de avanzar dentro de los planes de Dios.
A veces esperamos que Dios haga por nosotros lo que nos corresponde hacer. Cuando Dios dice que un tope se va a romper, no significa que él saltará en tu lugar, sino que te toca saltar a ti. Dios te llama a romper límites y a avanzar.
La Palabra que produce efecto
Isaías 55:11 presenta la palabra que sale de la boca de Dios como una palabra que cumple aquello para lo que fue enviada. Pero cada persona responde: alguien puede decidir no recibirla, cerrarse o endurecerse, y quedarse en la ofensa o en la falta de perdón; la distracción también es un obstáculo.
Versículo clave
«así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.»
Isaías 55:11
Alguien puede tener mucho dinero o una gran empresa sin haber subido de nivel, mientras que la Palabra de Dios puede llevarlo a crecer. Isaías promete salir con alegría y volver en paz, con montes y colinas que estallan en cantos y árboles del campo que aplauden. Los montes, aunque estén en lo alto, verán a quienes suben: es un nivel distinto y un gozo aun en medio de las adversidades.
Cree incluso en la imagen que parece una locura: que una colina aplauda. Es un ejercicio de fe: ¿quién está listo para ver algo que nunca imaginó? Eso no significa que todo vaya a salir bien. Si las personas no adoran a Dios, las piedras lo harán: la creación adora y Dios no tiene escasez de adoración. Cuando las personas no adoran, son ellas quienes pierden la oportunidad de hacerlo.
Isaías 55 también habla de zarzas que serán reemplazadas por pinos y de ortigas por arrayanes, y de algo que será señal eterna e indestructible. El carro, el reloj y la casa acabarán por destruirse o dejarán de estar; lo que Dios haga en la vida, en cambio, puede ser eterno. Por eso no faltes a la congregación, aunque toque estacionar lejos o sentarse junto a alguien que no te cae bien: lo que se recibe allí tiene un valor que perdura, y el tiempo invertido en ello es valioso.
Isaías 55:8 habla de la diferencia entre los pensamientos y los caminos de Dios y los humanos. Que al hablar de tu trabajo se pueda decir que trabajas de una manera distinta. Puedes estudiar en el colegio y en la universidad y obtener especializaciones, pero la forma de trabajar te la enseña Dios. Hazlo todo como para Dios y da un testimonio diferente en el trabajo y dondequiera que estés.
La lluvia y la nieve riegan la tierra, cumplen su trabajo y hacen crecer y florecer, producen semillas para los agricultores y alimento para los hambrientos. Subir de nivel incluye aprender a ver de manera diferente y prestar atención a las necesidades de otros. Quien vive de manera egoísta solo ve para sí mismo; cuando Dios encuentra un corazón atento a las necesidades ajenas, esa persona está lista para subir, ha bendecido a otros y Dios también ve sus necesidades.
En los videojuegos, uno quería encontrar la llave, saltar y pasar al siguiente nivel, feliz de poder avanzar. En la vida espiritual, ¿deseas pasar al siguiente nivel? Habrá obstáculos.
Hay obstáculos en nuestra mentalidad y áreas de nuestra vida donde encontramos bloqueos; algunos terminan siendo malos hábitos. La vida ya trae dificultades y adversidades: no hay razón para añadir hábitos que nos autodestruyan e impidan avanzar. Es tiempo de dejar algunos de esos malos hábitos.
Los amigos que no se detuvieron ante la multitud
Lucas 5:17-20 sitúa a Jesús enseñando, con fariseos y maestros de la ley presentes, y dice que el poder del Señor estaba con él para sanar. Llegan unos hombres que llevan en una camilla a un paralítico y procuran ponerlo delante de Jesús. Tenían claro quién podía sanar: ellos podían llevar al hombre, pero el que sana es Jesús. Otros evangelios dicen que eran cuatro. Qué bueno es tener amigos así.
Quienes acompañan son distintos de Jesús, quien sana, liberta y hace milagros. La iglesia debe dirigir la luz hacia Jesús; el amor, la validación y la honra se agradecen, pero no se debe colocar a un líder en un lugar que no le corresponde. Mantener claro quién es el que sana evita la idolatría. Para avanzar, el enfoque debe ser Jesús.
Los hombres no pudieron acercar al paralítico a causa de la multitud. ¿Cuáles son las causas que parecen impedirte avanzar? Quizá el jefe, el gobierno, la falta de recursos económicos o la comparación con lo que otros tienen; también la mentalidad, la crianza y la identidad pueden hacer pensar que algo no es posible. Nombrar esas dificultades no las hace desaparecer, pero sigue intentando y no permitas que la multitud sea la razón para abandonar.
¿Por qué quien más necesitaba ayuda tenía menos acceso? En aquel tiempo, al paralítico se lo podía mirar como si su condición indicara pecado, maldición o un proceso particular. No juzgues los procesos de nadie: esa persona podría llegar a ser testimonio para una generación de que Dios está vivo.
La multitud no cambia la identidad de esos hombres: siguen siendo hijos de Dios, resueltos a no irse sin un milagro. Aunque tu camino parezca haberse detenido, en Dios hay un camino que está más arriba. Como dice Isaías, los caminos y pensamientos de Dios son más altos, y puede existir una salida que todavía no ves.
Lucas cuenta que subieron a la azotea y separaron las tejas para bajar al paralítico en la camilla y ponerlo en medio, delante de Jesús. Esos amigos no se limitaron a volver a casa cuando encontraron la multitud. Alguno podría haber dicho: «¿Y si nos caemos?», o temido que quienes cargaban al hombre salieran heridos. Pero no dejaron que una mentalidad que anticipa que todo empeorará los detuviera.
Sal de la multitud y de las causas que tienes delante, y sube de nivel. Hay riesgo, y el llamado a ir y hacer discípulos pide una iglesia que no viva cómoda, sino que se disponga a actuar. Si solo quieres asistir los domingos, bienvenido; pero también es tiempo de activarte y servir. ¿Alguna vez has estado sentado con la ropa mojada y has sentido que todo empieza a picar? Así puede la palabra despertar la convicción de que hay que hacer algo.
Se necesita una iglesia con hambre de llevar a otros, como quienes caminaban kilómetros entre el polvo y en sandalias para llevar a alguien a Jesús. Una iglesia que ora por las personas buscando experiencias gloriosas con el Espíritu, no activismo. Toma la camilla que te corresponde y rompe techos: puede parecer una locura para el mundo, pero es una fe dispuesta a actuar.
Versículo clave
«Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.»
Lucas 5:19-20
Ora por cinco personas: deja de mirar solo tu propia necesidad. Los amigos vieron primero la necesidad de su amigo. ¿Harías lo mismo, incluso si coincidiera con un partido de fútbol?
Tres prácticas resumen la aplicación: oración, prioridades y obediencia. En la oración, a cada uno le toca saltar. Si ofrecieran un millón por levantarse a orar cuatro madrugadas, nadie faltaría; esa comparación confronta las excusas que surgen para no orar.
Nadie puede orar por otro en su lugar, aunque sí se puede orar por la iglesia. Ora todos los días y ordena tus prioridades. El cuidado de los hijos y otras razones se convierten a veces en excusas, que probablemente desaparecerían ante una gran recompensa. La puntualidad también importa: tener una cita para adorar a Dios significa llegar antes de que comience la reunión, no para cumplir por cumplir, sino para buscar a Dios.
Todo esto conduce a una decisión personal: rendirse a Jesucristo.
Los amigos que llevaron al paralítico son ejemplo de una fe que no se detuvo ante la multitud.
Oración, prioridades y obediencia
Oración, prioridades y obediencia: no obedezcas simplemente al impulso de regresar porque hay multitud o porque la situación parece aburrida. Ora, ordena tus prioridades y sirve a los demás.
Cada vez que recibimos la palabra, llega un momento de decisión.
Es una decisión que abre la puerta a un nuevo nivel.
No confundas los obstáculos con el final del camino. Persevera y mantén la mirada en Jesús; avanzar no significa ausencia de adversidades. Habrá milagros por la fe de su pueblo: el empresario aún no ha firmado su mejor contrato, y ese contrato incluirá la mano de Dios a favor de su vida y de todo lo que produzca; quien enseña no ha dado su mejor cátedra, el líder no ha dado su mejor mensaje y aún no han visto su mayor milagro. Avanzar incluye orar, ordenar las prioridades, obedecer, congregarse, servir y atender las necesidades de otros, como los amigos que llevaron al paralítico ante Jesús.
Esas expectativas descansan en Jesús, no en las circunstancias.
Estas prácticas no son algo ya completado, sino un desafío que comienza.
Es tiempo de abrir el corazón a quien permite ir a un nuevo nivel, el Señor Jesucristo. Confesar no es repetir mecánicamente, sino hacer una confesión. Di: «Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados y te reconozco como mi Señor y mi Salvador».
Una fe dispuesta a avanzar
No confundas las causas que se interponen con el final del camino. Busca a Jesús, persevera ante los obstáculos y deja que la Palabra produzca fruto. Ese avance se expresa en acciones concretas: orar, revisar las prioridades, obedecer, congregarse, servir y mirar las necesidades de otros. Los amigos que abren el techo son la imagen de una fe activa, acompañada y centrada en Jesús.
Referencias bíblicas
- Isaías 55:8 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Isaías 55:12 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Isaías 55:13 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Lucas 5:17 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Lucas 5:18-19 (abre YouVersion en una pestaña nueva)
- Lucas 5:20 (abre YouVersion en una pestaña nueva)


